Pan y chorizos

A poco de volver tras varios meses de ausencia del país, los escándalos de corrupción que se suceden  me han dado la medida justa de lo que está pasando: Esperanza Aguirre logrando traerse a Carro­mero; Con­vergencia i Unió acusados en Cata­lunya; Rodri­go Rato colocado en Telefónica; Güemes fichando para la sanidad privada en Madrid y, por último, el escándalo Bárcenas. El país está convulso mientras las autoridades aparentan no darse cuenta: están ciegas y sordas, como en los peores tiempos del Franquismo.

, Militante social, ensayista y profesora de Filosofía
29/01/13 · 14:14
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Isa

A poco de volver tras varios meses de ausencia del país, los escándalos de corrupción que se suceden  me han dado la medida justa de lo que está pasando: Esperanza Aguirre logrando traerse a Carro­mero; Con­vergencia i Unió acusados en Cata­lunya; Rodri­go Rato colocado en Telefónica; Güemes fichando para la sanidad privada en Madrid y, por último, el escándalo Bárcenas. El país está convulso mientras las autoridades aparentan no darse cuenta: están ciegas y sordas, como en los peores tiempos del Franquismo.

Cuando, por otra parte, las movilizaciones no cesan. A las diversas mareas les suceden los encierros, las múltiples plataformas, las manifestaciones multitudinarias, las peticiones públicas, las noticias constantes en los foros y blogs de internet. Hay un “poder en movimiento” por parte de la población que presiona a las instituciones, pero los políticos no hacen caso. Aferrados a sus puestos, a sus cargos y a sus prebendas, y encumbrados por la mayoría absoluta en el caso del PP, o hundidos por su derrota, en el del PSOE, siguen imperturbables en sus trece.

Me parece importante constatar dos aspectos en esta penosa situación: la primera es que, a pesar de contar con mayoría absoluta en el Parlamento, el partido en el Gobierno no ha respondido a los requerimientos de la población, ni siguiera de sus propios electores. El PP ha perdido en un año casi un tercio de su apoyo electoral, y está políticamente arrinconado y en caída libre. Y el PSOE no consigue rentabilizar en su beneficio el desgaste de su contrincante.

Como consecuencia de ello, y ésta es la segunda cuestión a resaltar, hay quien puede creer que lo más urgente es un recambio en las élites políticas: sustituir los políticos actuales por otras personas que no hayan sido corrompidas todavía, que pertenezcan a otros grupos hasta ahora minoritarios a los que dar una oportunidad y lograr, con un cambio en la ley electoral, un mayor ajuste entre gobernantes y gobernados. Y hay también quien piensa que la salvación deberá venir de algún líder carismático que aflorará en el momento oportuno. No me cansaré de repetir que esta última sería, si cabe, la peor de las opciones. Pues estos deseos, tal vez bienintencionados, chocan con el lugar que ocupan los  gestores políticos en la dinámica del capitalismo contemporáneo, cuando la lógica del beneficio privado se extiende a todas las áreas de la reproducción social, incluida la salud, la educación, el cuidado de la  vejez... y cuando los beneficios obtenidos de la gestión de lo “común”, como el espacio urbano o los residuos, superan en mucho los que se pueden obtener de un negocio cualquiera.

En este marco la lógica de la representación no funciona, porque los partidos políticos no operan como  representantes de los ciudadanos sino como potentes máquinas de absorber riqueza. La corrupción no  es sólo el delito de alguien más o menos venal. Es la reacción de las élites dominantes para intentar  acaparar el máximo de riqueza en un sistema capitalista que está dando señales de agotamiento  global. El triángulo formado por los depósitos en los paraísos fiscales a donde va a parar esa riqueza, las estructuras políticas que la gestionan y los ingresos obtenidos, así como los pagos a sus funcionarios  forman un ciclo por el que fluye, escapándose, parte de la riqueza colectiva. Como una potente máquina  extractora es capaz de identificar los puntos del sistema donde se puede generar un excedente  aprovechable, ya sean las licencias para la construcción, los servicios de seguridad y, últimamente, la privatización de los servicios públicos.

El sistema de partidos está sirviendo así de palanca para el empobrecimiento de una parte mayoritaria de la población, por lo que resulta evidente que nos tenemos que inventar nuevas formas de organización política, capaces de traducir la débil fuerza de los individuos y de los movimientos en una potencia colectiva de mayor envergadura y susceptibles de dar expresión política a las nuevas formas  de cooperación social.

Se sitúan ahí los actuales esfuerzos ‘destituyentes’ –por desahuciar a los políticos actuales– y  ‘constituyentes’ –por desbordar las actuales instituciones–. En cierta medida ambos esfuerzos van de la mano, pero no coinciden. En nuestro país conozco tres iniciativas que van en esta dirección: las  asambleas constituyentes, la formación de un frente cívico propuesto por Julio Anguita y, recientemente, la puesta a punto del Partido del Futuro. Las tres son importantes pero tienen características distintas.

La más innovadora es la aparición del Partido X y eso porque sitúa su base en el mundo de la red. A  diferencia de los otros proyectos, cuya composición es presencial y usan la red básicamente como  herramienta de comunicación, el Partido X ‘nace’ en la red y pretende mantenerse en ella explorando  formas de democracia digital hasta ahora desconocidas o poco usuales. En este sentido se coloca en el  punto más avanzado de las tecnologías contemporáneas, lo que es por sí mismo un ‘plus’ frente a otros  intentos. Mi duda es que justamente ese punto no le permita llegar a todas aquellas capas de la población para quienes las nuevas tecnologías siguen siendo un profundo arcano y lo encierre en un público específico: joven, mayoritariamente urbano y ducho en internet. Otro punto a considerar es que si constatamos que, a pesar de su aparente horizontalidad, la estructura de la red es relativamente jerárquica, la horizontalidad democrática no está sin más garantizada.

Lo más interesante en este intento es que aporta una concepción nueva de la metodología a seguir, pues rompe con la idea clásica de las reuniones en las que, tras los inevitables discursos, se toman determinadas decisiones, para sustituirlo por un proceso continuo a través de la red en el que se van adoptando los consensos necesarios. Su propuesta, más que en un programa, se centra en unas normas de funcionamiento que privilegian el referéndum, la votación continua y la transparencia, al estilo de lo ocurrido en Islan­dia y de algunas prácticas novedosas que se están experimentando en Brasil.

Localizado en la red, carece de la dimensión territorial del movimiento 15M e incluso de las asambleas  constituyentes, que tienen base territorial. Entiendo que, en el debate que se abre, la dimensión  tecnológica es una cuestión de importancia. La política representativa está resultando altamente peligrosa y espero que tendencialmente se convierta en algo cada vez más residual, en la medida en  que la toma de decisiones se traslade a la democracia directa y participativa y a los protocolos  virtuales. De ahí que, si lográramos conectar las asambleas constituyentes y el movimiento 15M con el  Partido del Futuro, tal vez conseguiríamos visibilizar la ruptura en los códigos políticos que es precisa  para enfrentar la situación actual. Sólo si conseguimos devolver la capacidad de decisión a las personas  fectadas creando entre todas un amplio espacio de comunicación, lograremos empezar a  diseñar una democracia interactiva y comunicativa a la altura del siglo XXI.

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comentarios

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    Mar, 02/05/2013 - 19:30
    bueno, centrándonos en lo que aborda el artículo. El análisis de Monserrat Galcerán es muy acertado, difícil de estar en contra para quienes nos movilizamos y asambleamos. En este tipo de propuestas siempre veo el mismo punto negativo, del que los movimientos sociales no nos percatamos, porque nos estamos encerrando en una burbuja , pequeña socialmente, en&nbsp; la que retroalimentamos nuestro propio discurso, llegando a creer que es realizable y posible, por la simple razonamiento que nosotros/as, los/las asambleados/as, la vanguardia pequeño-capitalista-intelectual somos capaces de llevarlo a cabo.<br />Esto es un grave error, porque el 99% de la población no está preparada para llevar a cabo este tipo de democracia directa y radical que proponemos, es así de duro, pero es la realidad. La gente ve una media de 4h la televisión, el futbol y los espectáculos deportivos tienen gran aceptación, la re no es precisamente utilizada para leer información alternativa, las conversaciones de bar reproducen lo que los tertulianos de los mass media comentan, según el CIS sólo el 15% nos interesamos por la política, aunque voten el 60%. En definitiva, este es un pueblo inculto políticamente, que no puede desarrollar una democracia directa, con las nuevas tecnologías mucho menos, cuando la cobertura y uso de internet no es mayoritario.<br />Por cómo se compone la realidad, adivino una vuelta a una autoarquía, con tendencia de izquierda populista, liderada por una persona con personalidad tipo Chávez. No es lo más deseable, pero sí lo realizable con los mimbres que tenemos.
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    Mar, 02/05/2013 - 11:42
    Hola Ortzi Tu comentario tenia mucho código html que este gestor no pilla. Por eso quité toda la parte "sucia" digamos del código, dónde había &lt;b&gt; &lt;/b&gt; generé un párrafo y puse comillas y otros signos. Si hay algún error, te pediría si puedes reenviar el comentario original así lo publicamos tal cual. Un saludo, Carol.
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    Ortzi
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    Mar, 02/05/2013 - 11:37
    &iquest;Por que salen puntos y comas que no he puesto? &iquest;Por que se eliminan saltos de línea que si he puesto?<br /><br />PD: Felicidades por vuestra web. Aunque sea estéticamente, algo ha mejorado.&nbsp;
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    Ortzi
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    Mar, 02/05/2013 - 11:03
    Es de risa... Seguid, seguid en esta línea, ni palabra de las mas responsables y operativas fuerzas políticas antimonopolísticas, de la política real, la que es conocida ahora. El caso es dividir la izquierda. Luego, en el plano internacional, apoyo a la 'insurgencia'; Siria, que no es tal, sino mercenarios al servicio de intereses saudíes, israelíes y otanistas. Más grave aún, son los movimientos de piezas a nivel; internacional de cara a preparar el terreno de la 3ª GM, en confrontación principalmente contra Irán, China y Rusia, por el saqueo de sus recursos y la instauración del tan ubicuamente llamado 'New Order'; (anglosajón, claro). Espabilad, porque tanta espantada de hacer dinero fácil y rápidamente por la élite, unido al desarrollo de nuevos tipos de armas que empezarán a estar operativas para el 2017, mas la acumulación geométrica de una deuda impagable ya, no hace sino una cosa: proclamar a los cuatro vientos los tambores de guerra. 2017... Coincide con el fin del actual mandato presidencial en EEUU y su previsible sustitución por la oposición, claramente beligerante (no es que los actuales no lo sean a pesar de los premios nóbeles, pero es que cada uno de ellos cumple con su papel de policia bueno-policia malo). Personalmente, no doy un duro por la paz mundial a partir del 2017, si no antes...¿Creeis que soy un conspiranoico? Bien... Seguid con vuestra línea amarillista... Es solo cuestión de tiempo.