De Nairobi a la contracumbre del G8

, Centre D'Estudis Per La Pau
21/06/07 · 0:00
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Una de las mayores preocupaciones
de las pensadoras
y activistas ligadas
al proceso del Foro Social
Mundial (FSM) es conseguir que
surjan iniciativas políticas y líneas
de acción para los movimientos
sociales que hagan posible transformar
o acabar con el sistema hegemónico
actual, la globalización neoliberal
capitalista.

En el Foro Social Mundial de Nairobi
esta cuestión se intentó solventar
destinando el último día a la definición
de acciones y propuestas
para construir ese otro mundo posible
proclamado desde el primero de los
foros sociales. Surgieron múltiples
propuestas de lucha y de coordinación
mundial de campañas. Como
de costumbre, la acción política más
concreta tuvo su espacio en la
Asamblea de Movimientos Sociales
(AMS), una de las actividades más
esperadas y multitudinarias de todo
el FSM. En ella se presentaron,
además de las tradicionales luchas
contra las instituciones más representativas
de la globalización neoliberal
capitalista, otras iniciativas en
las que los pueblos africanos eran
los protagonistas, como la lucha
contra los abusos de multinacionales
o el acceso a bienes y servicios
básicos, como la alimentación o la
salud, entre otros.

En concreto, la AMS hizo explícitamente
un llamamiento a “una amplia
movilización internacional
contra el G-8 en Rostock y Heiligendamm
(Alemania) del 2 al 8 de
junio de 2007” y a la movilización a
través de un día de acción global
contra la globalización neoliberal
capitalista, el 26 de enero de 2008,
en sustitución del FSM que no tendrá
lugar. De hecho, podemos afirmar
que las masivas protestas acontecidas
contra la cumbre del G-8 en
Alemania se deben en gran parte al
llamamiento unitario de la AMS hecho
desde Nairobi. De este mismo
modo ocurrió con las acciones de
protesta convocadas por los movimientos
sociales en cada una de las
Asambleas de Movimientos Sociales
hasta ahora celebradas en los
FSM. Las principales convocatorias
de la AMS han sido: en 2001, contra
el G-8 en Génova, el Fondo Monetario
Internacional (FMI) y el Banco
Mundial (BM) en Washington y la
Organización Mundial del Comercio
(OMC) en Qatar; en 2002, contra
las cumbres de los Jefes de
Estado de Europa en Barcelona y
Sevilla, la Conferencia de la ONU
sobre la financiación del desarrollo
en Monterrey, la cumbre Río + 10
en Johannesburgo y la OMC en México;
en 2003, contra la guerra de
Iraq, el G-8 en Evian, la OMC en
Cancún y el FMI y el BM en Washington;
en 2004 se convocó el 20
de marzo como una jornada internacional
de protesta contra la guerra
y la ocupación de Iraq, así como
las acciones contra la OMC en Hong
Kong; en 2005 se hizo un llamamiento
contra la cumbre del G-8 en
Escocia; en 2006 se volvió a pedir
una jornada de movilización internacional
contra la ocupación de
Iraq, contra la Ronda de Doha de la
OMC, la cumbre del G-8 en San
Petersburgo y la cumbre del BM y
del FMI en Singapur.

¿Espacio o movimiento?

Sin embargo, a pesar de esta conexión
directa entre los foros sociales
y las acciones de protesta de los
movimientos sociales, es importante
insistir en que el FSM no es un
nuevo movimiento social o partido
político que aglutine o coordine todos
los movimientos sociales mundiales
o corrientes políticas que en
él participan. Como bien afirma el
mismo llamamiento de los movimientos
sociales del último FSM,
éste es simplemente “un espacio de
lucha y de solidaridad abierto a toda
la gente y a los movimientos sociales”,
declaración que concuerda
con la Carta de Principios del FSM,
que lo define como un espacio
abierto de encuentro sin el objetivo
de conseguir una única declaración
final, pero en el que caben todo tipo
de manifiestos y llamamientos de
los movimientos sociales que en él
participan.

De hecho, en Nairobi se afianzó
la opción no politizada del FSM,
frente a la de aquellos que pretenden
convertirlo en un instrumento
político en el sentido partidista. El
FSM de Nairobi puede haber sido
uno de los menos manipulados políticamente,
pese a que hubo, como
siempre, políticos en algunas de las
mesas. Las ONG y otras organizaciones
religiosas africanas tuvieron
más protagonismo que en foros anteriores,
reflejando más una realidad
que una carencia, haciéndonos
ver que la filosofía del FSM consigue
que la construcción de otro
mundo se sitúe en manos de la sociedad
civil existente en cada lugar,
con sus fortalezas y debilidades, con
mucho que aprender de otras zonas
del mundo, pero también con mucho
que enseñar. Es por ello que el
aspecto más positivo de este Foro
ha sido el lugar donde se ha realizado,
siendo el Sur el protagonista
principal, porque la realidad social
africana se vio reflejada en las organizaciones
y movimientos sociales
participantes, así como en los temas
mayoritarios tratados en las conferencias,
talleres y asambleas. Sirva
de ejemplo que el VIH-sida ha sido
por primera vez un punto central y
mayoritario en el FSM, como consecuencia
de que Nairobi se encuentre
en una región donde la prevalencia
de seropositivos es superior al 20%.

Por otra parte, si para algo sirvió este
foro es para transmitir energía entre
todos sus participantes, con especial
fuerza entre los pueblos del
continente olvidado. Fue cubierto
con creces uno de los objetivos más
visibles de todo FSM: la celebración
de que otro mundo es posible en un
ambiente festivo, de diversidad, convivencia,
respeto entre razas, culturas
e ideologías.

Aburguesados

Pese a que el FSM de Nairobi, como
todos, ha tenido mucho de reunión
de turistas solidarios y revolucionarios
aburguesados, su utilidad e impacto
es innegable y parece el único
camino para ofrecer una alternativa
a la globalización neoliberal capitalista
que ha llevado al mundo a niveles
de injusticia, desigualdad, pobreza
y violencia inaceptables. La organización
de un FSM es una oportunidad
de aprendizaje y movilización
de la sociedad civil inmejorable, porque
es todo un ejercicio de novedad
política en el que hay que hacer un
gran esfuerzo por evitar dirigir, utilizar
o manipular el resultado del mismo.
Preparar un foro social nos enseña
a coordinarnos y comunicarnos
de forma horizontal, a aceptar la
diferencia y a no imponer nuestro
criterio sobre el de los demás. La celebración
de un FSM pone en la
agenda política nuevos debates y
preocupaciones de la sociedad de
acogida que de otro modo no tendrían
relevancia, además de ofrecer
espacios de articulación de los movimientos
sociales de los que surgen
los llamamientos a la acción global
anteriormente mencionados. El
FSM es más que nunca la nueva forma
de hacer política que necesitamos
para cambiar el mundo.

TEMA DEL DEBATE. Pese a las últimas citas -como el Foro Social Mundial, celebrado en Nairobi, en enero de 2007 o la contracumbre del G-8 de Heiligendamm, del 2 al 8 de junio- o las futuras convocatorias -el próximo Foro Social Europeo-, para numerosos activistas y analistas, el movimiento antiglobalización es cosa del pasado. Los debates se estancaron, las denuncias de las injusticias han sido integradas, los foros sociales han perdido su potencia constituyente... Aportamos esta reflexión al tema.

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