Lille 3000: la ciudad espectáculo



Martine Aubry, la alcaldesa
de Lille (Francia), ex
ministra de Trabajo,
acaba de presentar el
programa de Lille 3000, evento económico-
cultural que pretende establecer
una continuidad con respecto
a Lille 2004, Capital Europea de la

16/10/06 · 19:48
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Martine Aubry, la alcaldesa
de Lille (Francia), ex
ministra de Trabajo,
acaba de presentar el
programa de Lille 3000, evento económico-
cultural que pretende establecer
una continuidad con respecto
a Lille 2004, Capital Europea de la
Cultura. La nueva sesión ‘cultural’
tendrá lugar entre el 14 de octubre
de 2006 y el 14 de enero de 2007, y
girará en torno al tema de la ciudad
india de Bombay. Se llevarán a cabo
exposiciones, espectáculos de danza
y teatro, cine, conciertos e instalaciones,
con el objetivo, en palabras de la
señora Aubry, de “interrogar” sobre
múltiples temáticas: la economía y
las nuevas tecnologías, el arte de vivir
en una ciudad y la espiritualidad...
Además, Aubry anuncia la extensión
de las actividades a varias ciudades
del extrarradio y a la Euroregión; y
la organización de un nuevo evento
multitudinario para el 2008, esta vez
en torno al tema de Europa Oriental.

Lavado de imagen

Uno de los objetivos declarados de
Lille 2004, Capital Europea de la
Cultura, era cambiar la imagen de la
ciudad. Esta carrera debuta unos
diez años atrás mediante la construcción
del proyecto Euralille, uno de
esos centros de negocios estériles,
que contó con la participación de
prestigiosos y caros arquitectos para
atraer la pasta, ofreciendo la ciudad
como un producto: enorme superficie
de oficinas a un precio 40% más
barato que en Londres o París; estación
internacional de trenes; aeropuerto
internacional; nuevo recinto
ferial diseño Koolhaas; tupida red de
autopistas; club de fútbol en Liga de
Campeones, etc. El proyecto fue promovido
por Pierre Maurois, ex primer
ministro de Mitterrand. Se trataba
de lavar la imagen de ciudad industrial,
proletaria, miserable y peligrosa
que muchos franceses tienen
de Lille. En esta región se situó la mayor
parte de la industria minera y textil
del país, así como uno de los motores
del movimiento obrero francés.

Fue en un café de Lille donde se cantó
por primera vez La Internacional.
Ciudad de tradición y cultura proletaria,
de corralas, fábricas ciclópeas,
emigración argelina y catolicísima
burguesía industrial en búnker, era
necesario un lavado de cara radical.
Por una parte, la infraestructura económico-
terciaria no es suficiente para
el oficinista: es necesario que también
sea exciting, es decir: clubes de
tecno, restaurantes tibetanos, música
clásica, parques de atracciones,
centros comerciales, boutiques de
marca y artistas. El pobre P. Maurois,
un obrero voluntarioso, no podía llevar
a cabo la parte espectacular de la
tarea. Hacía falta alguien con nuevas
ideas, una persona de mundo.

Otra cara

Martine Aubry es una enarca, una
profesional del poder, una teórica del
espectáculo meta-burgués. Mujer
cosmopolita, parisina, su familia poseía
una fábrica de tabaco en la ciudad.
Éste era su principal lazo con
Lille y por eso se pensó en ella. Aubry
forma parte de una élite filantrópica
que pretende la paz social a través
del arte. Su equipo de técnicos se puso
manos a la obra, venciendo poco
a poco las resistencias de los palurdos
locales, construyendo parques,
apoyando a los artistas, multiplicando
los mecanismos de concertación
con la población. Para Aubry, es necesario
superar la mera exclusión de
las clases empobrecidas, para utilizar
toda esa fuerza inerte como vector
económico, asegurando por una
parte su subsistencia material mínima
mediante la ayuda social, y por
otra, el engaño espectacular neutralizador
de la capacidad de acción autónoma
de las masas. En su campaña
por Lille 2004, se propuso la participación
ciudadana en la iniciativa,
dada la necesidad de espectadores.

Sin embargo, los grandes beneficiarios
de la operación fueron los comerciantes,
contentísimos con el fantástico
aumento de los flujos de turistas
adinerados que desembarcaron
en la ciudad. La Cámara de Comercio,
bastión de los riquísimos patrones
locales, la banca y los industriales,
fue rápidamente seducida,
para desespero de la derecha católica
que perdía clientes. Así, no es de
extrañar que Lille 3000 cuente con la
participación de grandes empresas,
que de paso se benefician de la lluvia
de dinero necesaria para construir
las infraestructuras.

El espectáculo

Lille 3000 es una empresa políticoespectacular
que aspira a la transformación
continua de la ciudad. He
aquí la novedad del producto y su interés
como nueva vuelta de tuerca
del capitalismo. En el centro, la aspiración
situacionista de transformar
el espacio vital en espacio de juego,
de transformación y de libertad. De
hecho, la nueva recuperación capitalista
de una buena idea, para tergiversarla
y ponerla al servicio de los
rentistas. Y quizás por esto -o quizás
no, vete a saber- las primeras fisuras
en la estructura han comenzado
a manifestarse. En primer lugar,
el enorme apetito presupuestario
de Aubry ha provocado la ruptura
con Mauroy, el auténtico hombre
de terreno, el capo di tutti i capi. En
segundo lugar, la creación de una
camarilla artística afín, y de múltiples
vasallajes en el seno del mundo
artístico local, han provocado la
furia y el rechazo de una fracción
de los artistas que, no queriendo
participar en la superchería y viendo
su financiación reducida, prefieren
permanecer al margen.

El resto, la masa de los ‘intermitentes
del espectáculo’, favorable estatuto
que asegura la subsistencia de
muchos artistas, se apelotona para
conseguir su parte del pastel. Los
contactos, el dejarse ver en las fiestas,
resultan pues imperativos. El
análisis sociológico de estos nuevos
proletarios espectaculares es de gran
interés, ya que, en mi opinión, el esquema
de Lille 2004, 3000, va a ser
profusamente aplicado en las megalópolis
del siglo XXI. Por un lado,
una clase, cultivada y fresca, divertida
y excitada, confortada en su bondad
mediante mensajes humanitarios
antisida o pro-infancia, consumidora;
por otro, los obreros entre
bambalinas, los actores brechtianos
con contrato temporal cobrando las
entradas en exposiciones brut. Para
finalizar, la masa periférica que trabaja
como una mula o que vive del
paro, beneficiaria de billetes a mitad
de precio. ¡Ah! Me olvidaba del aparato
represivo-militar, para el que se
construyen nuevas bases-fortaleza
en el centro mismo de los barrios calientes,
o de los militares de la Fuerza
Europea de Intervención Rápida,
con cuartel general en el centro del
mayor parque urbano.

Y queda el tema de la India. Explicación.
A Lille 3000 le importa
un pijo la India, pero el Gobierno
de Francia, ante la perspectiva de
la emergencia de nuevas potencias
mundiales, y siguiendo su política
tradicional de cambio de lealtades
en beneficio propio, ha decidido
dedicar un año cultural a cada país.
El año pasado fue el año del
Brasil. El anterior, el año de China.
Éste es el año de la India. Y en este
marco se sitúa Lille 3000.

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