Las iniciales del jefe de la Policía Judicial aparecen en la lista de sobornos de Roca

Las iniciales J.A.G. se encuentran vinculadas a un pago de 200.000 euros por parte del principal imputado del escándalo de corrupción.Las siglas
coinciden con el nombre de Juan Antonio González, comisario de la Policía Judicial y responsable de investigar el caso Juan Antonio Roca estaba al
tanto de los nombramientos de nuevos puestos policiales gracias a J.A.G., algo que, según una nota interna de Interior, sólo sabría la cúpula policial.

26/04/07 · 0:15
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La noticia la adelantaba este periódico
en junio de 2006: las siglas de Juan
Antonio González, el jefe de la Policía
Judicial, figuraban en la agenda
de Juan Antonio Roca, según fuentes
de la investigación. Desde que se inició
la Operación Malaya en marzo
del pasado año, la aparición de nombres
de mandos policiales entre los
contactos del principal imputado de
la trama no ha dejado de causar
sorpresa, especialmente porque indicaría
que la investigación de los culpables
podría estar en manos de
quienes habrían sido sus cómplices.

Las agendas del presunto ‘cerebro’
de la corrupción en Marbella no son
un documento al uso. Para la investigación,
el encuentro de estas notas
manuscritas en marzo de 2006 supuso
una mina informativa. En ellas
Juan Antonio Roca indicaba con afán
minucioso cobros e ingresos, y detallaba
el quién, el cuánto y el cuándo
del juego de intereses que movía
Marbella. En esa línea, la aparición
de las iniciales J.A.G., coincidentes
con las del máximo responsable de
la investigación policial de la Operación
Malaya, suponía ya entonces
un dato intranquilizador.

Ahora, un año más tarde, nuevos
documentos se suman a esta coincidencia.
Según aparece en el sumario
judicial, el fiscal anticorrupción Juan
Carlos López Caballero ha solicitado
que se abra una investigación en torno
a un cargo policial cuyas siglas
J.A.G. fueron halladas en una lista de
sobornos de Juan Antonio Roca.

El mes de abril, la policía requisó
una serie de documentos en el trastero
de uno de los muchos inmuebles
del ‘cerebro’ de Marbella. Allí se encontraron
toda una serie de siglas y
cantidades asignadas. Cantidades
que, según se ha comprobado, corresponden
punto por punto con los
balances ocultos que figuraban en el
ordenador del contable de Roca.

La lista es larga, y en ella constan
las iniciales de algunos promotores
notablemente beneficiados por la peculiar
política urbanística marbellí.
Aparecen, según fuentes de la investigación,
las iniciales J.M.E. (presumiblemente
José María Enríquez,
empresario inmobiliario imputado
en la operación). O las de C.P. y G.M.
(Cristóbal Peñaroya y Gianni Montaldo,
otros dos hombres de negocios
también imputados). Todos se corresponden
con el entorno del principal
encausado en la Operación
Malaya. Entre ellos J.A.G. también
dispone de una cantidad asignada.
En concreto, se contaba con pagarle
200.000 euros en diciembre. Una
cantidad que, por su cuantía, ha llevado
a concluir que no era la primera
remesa que se enviaba.

En este sentido, el mismo documento
da a entender que las inversiones
de Roca se veían bien recompensadas.
Así, se señala cómo en diciembre
de 2005 una llamada de
J.A.G. puso en alerta a Roca sobre la
llegada de Francisco de Paula como
nuevo comisario de Marbella. No fue
el único sobre aviso. Roca además
habría tenido la primicia del nombramiento
de José Martín como próximo
jefe de la Comisaría general de
seguridad ciudadana.

Toda esta información no podía
encontrarse al alcance de cualquiera.
Ni siquiera de agentes de a pie.
Según un informe interno del Ministerio
del Interior, las iniciales deben
corresponder a alguien que conociese
de antemano los cambios.
Debería ser, por tanto, alguien que
se encontrase con un “alto puesto
en la estructura policial”.
La investigación judicial ha demostrado
que el ex brazo derecho de
Gil estaba al tanto de todo lo que sucedía
en los cuerpos de seguridad,
Hasta tal punto que, según publicaba
recientemente El Ideal de Granada,
“el asesor de Urbanismo había anunciado
que se iba y tomó precauciones
semanas antes de la operación”.
“En una conversación, el propio
Roca llegó a decir: ‘Esto explota en
marzo”, apunta el diario en un artículo
titulado ‘¿Lo sabía Roca?’, donde
no se descarta que entre los confidentes
del ‘cerebro’ figurase “posiblemente
un policía de alto rango”.

Omisión del deber

Pero las confidencias no han sido la
única falta de la que ha sido acusado
el cuerpo policial. Como recordaba
en un artículo el portal de internet
Diariocrítico, “era conocido que en
Málaga, en la Costa del Sol en general,
había corruptelas entre agentes
de la Policía y de la Guardia Civil, y,
de hecho, se efectuaron diversas
‘purgas’ y se tuvo que crear ad hoc el
Grupo de Respuesta Especial contra
el Crimen Organizado (GRECO)”.

Dentro de la ciudad, el ex jefe de
la Policía Local, Rafael del Pozo, fue
imputado por el juez Torres de los
delitos de omisión del deber en la
persecución de delitos y tenencia ilícita
de armas, así como de encubrimiento
o tráfico de influencias. Una
serie de acusaciones por las que Del
Pozo quedó en libertad bajo fianza
tras pagar una multa de 20.000 euros
y que no han impedido que fuera readmitido
en el Ayuntamiento y volviese
a vestir el uniforme.

Menos problemas, en todo caso,
se han encontrado tanto J.A.G. como
otros altos responsables policiales
aparecidos entre las notas de Roca.
Según el mismo artículo de Diariocrítico,
estos serían otros tres comisarios
(de Marbella, de la Unidad de
Delincuencia Económica y Violenta
y de la Unidad de Coordinación Operativa
Territorial). Todos ellos, incluido
Juan Antonio González, comparten
un punto común: han tenido
mando o son originarios de Murcia,
donde el propio Roca realizó amplias
inversiones urbanísticas.

El lugar donde comenzó todo

Experto en especulación, Juan Antonio
Roca sabía bien donde meter
su dinero: “Lo que interesa es invertir
en Murcia; Murcia es la hostia”.
Allí fue donde en sus comienzos tejió
una poderosa red de influencia. Juan
Antonio González, que en 2000 fue
nombrado a Jefe Superior de Policía
de esta Comunidad, también tuvo en
Murcia parte de su fulgurante carrera
policial. Una trayectoria en la que,
junto a operaciones como la detención
de varios miembros de los GRAPO,
o la captura en el aeropuerto de
Bangkok del ex director de la
Guardia civil, Luis Roldán, se encuentran
numerosas acusaciones de
haber participado en diversos casos
de tortura. Incluso su participación
como uno de los cinco policías encargados
de los interrogatorios en
los que perdió la vida Joseba Arregui
en 1981 (ver DIAGONAL, nº 32).

Lejos de ver frenada su carrera por
estos casos, el comisario siguió ascendiendo
en 1996, 2000 y junio de
2004. Según revelan a DIAGONAL
fuentes de la investigación, el Ministerio
del Interior es consciente de los
vínculos entre J.A.G. y Roca. Aún así,
Juan Antonio González continúa al
frente de la investigación de Marbella.
Aunque es posible que desde
Interior no se quieran mover demasiadas
fichas para investigar todo lo
sucedido en Marbella. Recientemente,
los últimos datos conocidos del
sumario de la investigación han demostrado
que los tentáculos urbanísticos
de Marbella tocan de cerca a
la familia del ministro Alfredo Pérez
Rubalcaba. Su hermano, Alejandro
Pérez Rubalcaba, aparece citado en
conversaciones grabadas a Montserrat
Carulla, quien actuaba como
testaferro de Roca para sus operaciones
en Madrid. En las grabaciones,
además de aparecer el nombre
del alcalde Alberto Ruiz Gallardón,
se habla del hermano del
ministro Rubalcaba para mediar
en la recalificación de las instalaciones
deportivas del centro de
la capital donde se encuentra el
frontón de Beti-Jai. Un edificio
histórico de más de 3.500 metros
cuadrados, declarado de bien cultural,
y que Roca pretendía convertir
en un hotel de lujo.


La agente de Roca en Madrid

La trama de corrupción
empresarial y política de
Marbella no se limita a la
Costa del Sol o levante.
Actualmente, parte de las
operaciones de Juan
Antonio Roca en Madrid
se han conocido al hacerse
públicas las conversaciones
grabadas a Montserrat
Carulla, su principal
testaferro en la capital. El
pinchazo telefónico duró
un mes y medio. Según
publica la revista Tiempo,
entre el 10 de febrero y el
3 de abril de 2006, Corulla
cierra la venta de una
inmobiliaria, busca edificios
para comprar y viaja
a Murcia para firmar
varios documentos de
Roca. En este tiempo
llega a ponerse en contacto
con altos cargos de
la Comunidad y el Ayuntamiento
madrileños.
Entre ellos, el propio
alcalde, con quien queda
para comer y hablar de
negocios. El objetivo de
Carulla pasaba por hacerse
con el frontón Beti-Jai
para convertirlo en un
hotel. Edificar en el edificio
(la instalación deportiva
más antigua de la ciudad),
estaba prohibido
por ley; pero se consiguió
que el Ayuntamiento
cambiara las restricciones.
El siguiente impedimento
fueron las críticas
del PSOE madrileño. Para
suavizarlas Carulla buscó
más contactos. Así, el 13
de febrero un ejecutivo de
la cadena NH Hoteles
llamó a la testaferro para
informar que Alejandro
Pérez Rubalcaba, hermano
del ministro socialista,
se ofrecía “para solucionar
el tema”. Un mes después,
las detenciones en
Marbella dieron marcha
atrás a la operación.

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