Los excombatientes de la transición

En el segundo lustro de los ‘70 sucedió algo sorprendente. Mu­rió un lenguaje. La muerte de un lenguaje es un espectáculo llamativo. Es la muerte. Es la muerte en su grado máximo, pues los que quedan, al carecer del lenguaje muerto, carecen de palabras para aludir a los cadáveres que se quedaron sin palabras.

, Periodista
22/01/13 · 17:50
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En el segundo lustro de los ‘70 sucedió algo sorprendente. Mu­rió un lenguaje. La muerte de un lenguaje es un espectáculo llamativo. Es la muerte. Es la muerte en su grado máximo, pues los que quedan, al carecer del lenguaje muerto, carecen de palabras para aludir a los cadáveres que se quedaron sin palabras.

El lenguaje que murió en los ‘70 fue el lenguaje del Fran­quismo, un lenguaje seria­mente herido de operatividad. Carecía de herramientas para explicar la realidad desde algún punto de la década anterior. Alocuciones como “por derecho de conquista”, “por lo que luchamos y ganamos”, “Esp­aña ya tiene una democracia, la democracia orgánica”, “deberán adecuarse al marco legal”, “salimos una vez y volveremos a salir”, “no renunciaremos al mayor periodo de paz en España”, “no reconocemos otra legitimidad que la del 18 de julio”. Existían, no obstante. Antes, unos años antes, habían invalidado cualquier otro lenguaje. Su sola existencia, la sola articulación de esas palabras, provocaba el silencio. Ahora se arrastraban en la boca de personas que se negaban a morir, que sabían que la desaparición de su lenguaje era una muerte más contundente que su propia muerte biológica.

Los entrecomillados del párrafo anterior los he sacado de Google, anotando los ‘palabros’ Girón-de-Velasco. Girón era un tipo que, en esta época, hizo una cruzada por el lenguaje. Falangista viejo, hizo carrera en el sindicato y en el movimiento, fue ministro durante 5.000 años. En los estertores del Franquismo fue un posible candidato a casi todo. Participó de la corrupción del Régimen, en la que brilló con luz propia en el trance de urbanizar la Costa del Sol. En 1974 fundó la Confederación Nacional de Excombatientes, uno de los pilares de lo que se denominó el búnker. E intentó recuperar un lenguaje que hacía aguas. No lo recuperó. Murió en 1995. Es decir, mucho después que su lenguaje. Es decir, mucho después de haber muerto.

Curiosamente, su derrota lingüística y política fue contra otra escuela lingüística pero no política. Fue contra políticos y hablantes del Régimen, que ya ofrecían un nuevo lenguaje. Con alocuciones como “Estado de derecho”, “ni vencedores ni vencidos”, “el comportamiento ejemplar del pueblo español”, “todos hicimos renuncias para la convivencia” (estas alocuciones las he encontrado en Google, con el palabro Martín Villa), y otras elaboradas más en grupo, como “unidad de todos los demócratas”, “todo es posible en democracia”, “el mayor periodo de democracia en España”, “no hay nada fuera del respeto a la legalidad”, “no todos los políticos son iguales”, “la corrupción son casos aislados”. La sola articulación de palabros como los que he citado hasta hace poco había invalidado otros accesos al lenguaje y a la realidad. Ahora ya no. Se arrastran en la boca de personas que se niegan a morir, que saben que la desaparición de su lenguaje es una muerte más contundente que su propia muerte biológica.

Hace pocos días, vi por la tele un grupo de políticos y periodistas que hablaban sobre el pack Bárcenas. Eran viejos, pero su lenguaje les envejecía más. Entre ellos había un periodista cuyos últimos 35 años de carrera han consistido en ese lenguaje. Su primer trabajo, empero, fue como jefe de prensa de Girón de Velasco. En su rostro se veía la crispación de quién ya no ve la realidad porque la realidad ya no transcurre en su lenguaje. Ese rostro me ayudó a comprender el resto de gestos en la pantalla. Era el rostro de quién va a morir y, en breve, carecerá de palabras para ser descrito. Un rostro similar al de, supongo, Girón de Velasco cuando su lenguaje moría.

Está pasando eso.

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comentarios

1

  • |
    Ortzi
    |
    Mar, 02/05/2013 - 14:32
    Si, el nuevo lenguaje incluye frases como "estamos en la senda de la recuperación", "vamos a volver a crear empleo", "hemos vivido por encima de nuestras posibilidades", "estamos pidiendo sacrificios a los ciudadanos, pero...", o el mas reciente del "no tenemos autoridad moral para pedir sacrificios si eticamente nosotros...".<br /><br />Distintas frases, mismos objetivos. No en vano la misma élite social del franquismo es la que nos gobierna ahora desde la trastienda, nunca se bajó de su dominio.<br /><br />Mientras tanto aumenta el ritmo de su acumulación de riqueza. Debe correrles prisa de cara a los planes que ya sin duda tienen en sus agendas. &iquest;Para que han vaciado sus bancos y han corrido a que todos los ciudadanos se los volvamos a recapitalizar?<br /><br />Borregos quienes se lo hayan creído. Muchos...
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