ETA refuerza a ’España’ y al capital



21/06/07 · 0:00
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ETA ya ‘habló’ el 30-D, e hizo
saltar por los aires el renqueante
‘proceso de paz’.
Ahora, sólo ha confirmado
lo que ya hizo entonces, y amenaza
con actuar en todos los frentes. En
un comunicado breve y delirante se
critica abiertamente al PSOE y al
PNV, pero no hay ni una palabra sobre
la actitud del PP. Debe de ser porque
no le hace ascos a que éste haya
ganado en votos las elecciones municipales,
hecho que ha sabido explotar
a la perfección.

En esa victoria ha cumplido un papel
de primer orden la matraca del
PP de denuncia del “terror” del “complejo
ETA-Batasuna”, que le brindó
en bandeja el atentado contra la T-4.
Pero todo ello no hubiera sido posible
sin las circunstancias históricas
que ETA propició con su actuación,
y que el Estado y otras estructuras de
poder han sabido utilizar y manipular,
para mejor defender sus intereses.
Sobre todo en esta sociedad mediática
en la que estamos instalados,
a lo que ha contribuido también de
forma decisiva el nuevo mundo que
se abría tras el 11-S y su “guerra global
contra el terrorismo”, que está
propiciando la progresiva instalación
de un Estado de excepción planetario.
ETA es la excusa perfecta para
este endurecimiento estatal en el caso
español, y para implantar nuevas
formas de gobernabilidad autoritaria
‘locales’ en el nuevo capitalismo global
que enfrentamos. Y ETA se presta
encantada a cumplir ese papel,
pues en el escenario de ‘cuanto peor
mejor’ es en el que puede cobrar oxígeno
para su permanencia, en un
momento en que es cuestionada hasta
en su propio ‘mundo’. Una estrategia
que legitima el endurecimiento
del Estado, favorece el ‘españolismo’
más rancio y refuerza al capital, al
tiempo que aborta el escenario de
una salida negociada del llamado
conflicto vasco.

Desde el 30-D, el PP impulsó una
gran movilización callejera in crescendo
con este tema, un verdadero
‘tsunami españolista’, en especial del
Ebro para abajo, y muy en concreto
en Madrid, y ello se ha reflejado claramente
en las urnas. ETA está haciendo
tanto o más por ‘España’ que
Jiménez Losantos. Todo ello ha
eclipsado los graves problemas sociales
y territoriales que nos aquejan,
principalmente a causa del ‘ladrillo’,
aunque éste también y hasta la corrupción
contribuyeron al éxito electoral
del PP, a causa de la abstención
por el hartazgo ciudadano contra la
clase política y la despolitización creciente,
en esta sociedad de ‘nuevos
ricos’, cada día más precarizada y endeudada.
El atentado de Barajas, la
movilización de la derecha y la presión
de sus medios afines auspiciaron
y legitimaron la dinámica institucional
de acoso y derribo a la izquierda
abertzale, que en el último momento
logró colar sólo a una parte de
las listas de ANV, gracias a la ‘manga
ancha’ del Gobierno.

Pero ETA no ha oficializado la
‘ruptura de la tregua’ hasta después
de las elecciones, y antes de la toma
de posesión de los electos de ANV.
No es por casualidad el momento
elegido. Es un intento de secuestrar
en una ‘jaula de hierro’ a todos los
votantes de ANV, a los que intenta
tomar como rehenes de su estrategia,
sabedora de que (hasta ahora)
ha logrado imponer la ‘omertá’ en su
‘mundo’, y en los ‘mundos radicales’
con los que ese ‘mundo’ convive y se
entremezcla, no sin tensiones. Es decir,
en donde no se levantan voces
públicamente contra sus decisiones.

‘Lluvia dorada’

El mundo de Batasuna parece que
tiene un suelo sólido de unos 160.000
votantes (en descenso paulatino desde
hace años), pero en ocasiones ese
suelo se eleva como resultado de la
recepción de votos de otros mundos
radicales vascos ante la estrategia
represora estatal contra la izquierda
abertzale. Lo cual para nada es un
cheque en blanco a la misma, y ella
lo sabe. En este caso ANV consiguió
unos 185.000 votos, por encima del
suelo ‘teórico’ actual de Batasuna,
en unas circunstancias enormemente
difíciles. ETA intenta apropiarse
ahora escandalosamente de la voluntad
de esos votantes, sabedora de
que hay un mayoritario y creciente
rechazo a su estrategia entre los mismos,
provocando una polarización
extrema. De hecho, la ruptura ha activado
y ‘legitimado’, de cara a amplísimos
sectores ciudadanos fuera
de Euskadi, el encarcelamiento de
Otegui y De Juana, el robo de representantes
de ANV en ayuntamientos,
y hasta se habla ya de su posible
ilegalización, y se espera, cómo no,
una dura sentencia en el 18/98. ETA
espera que esta situación provoque
un cierre de filas en torno suyo. Pero
está meándose directamente en la
cara de esos votantes que se adjudica,
pues no parece que existan
más de unos 30.000 o 40.000 de
ellos a los que quizás les guste esa
‘lluvia dorada’.

Por otro lado, la brecha entre el
mundo del MLNV y lo que se mueve
emancipatoriamente a escala estatal
no hace sino ensancharse, haciendo
cada día más difícil cualquier actividad
de solidaridad con Euskadi. En
1987, HB, antes de Hipercor, y con el
apoyo de la llamada ‘izquierda radical’
de entonces, consiguió en las
elecciones europeas unos 120.000
votos fuera de Euskadi. Hoy, esa cifra
sería absolutamente residual. La
decisión de ETA de vuelta a la lucha
armada profundiza ese abismo de
desinterés creciente con lo que ocurre
en el País Vasco, que se está convirtiendo
en un laboratorio represivo
no sólo estatal, sino ‘europeo’, entre
el acoso del ‘a por ellos’, la indiferencia
ciudadana y la paralización de los
escasos apoyos que todavía subsisten
en el Estado español. Sin éstos
(ampliados, por supuesto), no habrá
NUNCA ‘proceso de paz’ que valga,
y la estrategia de ETA ha contribuido
a dinamitarlos en las tres últimas décadas.
ETA se ha meado también en
la cara de todos los que hacemos solidaridad
con Euskadi.

Y lo que es más grave aún, ETA
se ha orinado asimismo sobre los
deseos de ‘paz’ de muchos de los
presos de la organización, y de sus
familiares y amigos, que han visto
cómo han sido utilizados como moneda
de cambio, no sólo por el propio
Estado, sino por la decisión que
han tomado probablemente no más
de diez iluminados de los ‘suyos’
(lógico en una organización clandestina
y militar), que saben lo que
es bueno para ‘todos’, y sobre todo
para Euskal Herria. Ellos son sus
oráculos. Para ello (¿piensan?)
cuentan con la fuerza de las armas.
Sin embargo, el ‘terrorismo homeopático’
del que disponen, en la época
del ‘megaterrorismo’ nihilista de
al-Qaeda, no supone el más mínimo
problema para el Estado (al revés),
y mucho menos para el capital que
lo observa encantado, mientras el
PP se frota las manos.

Así, esta locura tiene también otro
beneficiario neto: el capital que opera
en el Estado español, y por supuesto
en Euskadi. Se acercan rápidamente
tiempos muy duros (estallido
de la burbuja inmobiliaria, fin del petróleo
barato y crisis energética, crisis
del dólar y probable colapso financiero,
guerra generalizada en
Oriente Próximo y Medio, agudización
del cambio climático, etc). Pero
el capital ha decidido ya que no puede
sino continuar con su huida hacia
adelante, que probablemente agravará
la gobernabilidad de los futuros
escenarios. No en vano el nuevo presidente
de la patronal española ha
dicho que “la mejor empresa pública
es la que no existe”, y que es preciso
privatizar todos los servicios públicos.
Pero éste no es el programa sólo
del capital ‘vasco’ o ‘español’, es el
del mundo entero. Hoy, más que
nunca, el capital es transnacional. Es
algo que los ‘iluminados’ de ETA parecen
incapaces de entender, porque
consideran que Euskal Herria está
en otro planeta, pues el resto del
mundo no existe, y que todo se solucionará
con un nuevo Estado. La
existencia aquí de ETA es un verdadero
regalo, que permite fomentar la
guerra entre los de abajo, para que
no se cuestionen las decisiones de
los de arriba, legitimando de paso
una gobernabilidad autoritaria.

Ha llegado el momento de poner
fin a toda esta sinrazón. Y como ETA
no parece dispuesta a hacerlo, se
convierte en una tarea inexcusable
denunciar esta demencia desde
‘nuestros mundos’. En el Estado español
ya se está haciendo, salvo unas
escasas ‘franquicias’ que permanecen
calladas. Ni una opinión desde el
30-D. Pero ha llegado la hora de que
se haga desde Euskadi, es lo único
que puede frenar a ETA. Ha llegado
el momento de que sectores de la izquierda
abertzale y de los mundos
radicales y autónomos vascos se pronuncien
sobre este tema. Que expresen
públicamente lo que piensan. No
pueden seguir mirando para otro lado
y tildando la exigencia de que
ETA debe desaparecer, de hacerle el
juego al Estado. Nos va mucho a TODOS
en ello.

TEMA DEL DEBATE. El anuncio del 5 de junio de 2007 por parte de
ETA de la ruptura del alto el fuego anunciado en
marzo de 2006 ha supuesto, como mínimo, el
cierre de una salida negociada a la lucha armada
en el País Vasco. En todo caso, es obvio que
las apuestas de la sociedad civil por la negociación
y el diálogo no han logrado el peso suficiente
para poder definir algo. Abrimos nuestras páginas
a una reflexión sobre ello.

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