¿Cuál es el mal menor?

El autor, muy crítico con la dirección de IU, lanza una serie de sugerencias dirigidas a que la coalición gane peso político en el marco de las instituciones y respeto en el de los movimientos transformadores.

, Activista y profesor emérito de la Universidad Complutense
09/01/13 · 14:06
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A pesar de haber pasado más tiempo fuera que den­tro de IU, tengo una visión aún posibilista de que pueda cumplir alguna función en la política estatal. Los diez primeros años fueron una cierta esperanza, sobre todo para la generación que venía de aquellos movimientos de los ‘70 y ‘80, y que no encontraba en sus autonomías una expresión electoral con posibilidades de transformación social. Hoy ya son otras las generaciones que han entrado en política. Desde los ‘90 sigo pidiendo a los partidos que se molesten en comprender “porque no les votan”, o porque les votan con la “nariz tapada”. Pero los partidos están más ocupados en contar cuantos les votaron en cada lugar y en las listas internas. Es noticia en IU que se respalde una lista única… ¡como si eso fuera garantía de algo! Las encuestas desde hace años siguen colocando a la “clase política” como el tercer problema… ¿Será que los dirigentes de IU no se consideran en esa categoría, o es que piensan que la gente está muy equivocada?

IU hoy no parece muy creíble, por razones de desconfianza sobre todo. Por el ‘estilo’ que muchas federaciones de IU arrastran desde los tiempos de Carrillo, que es lo más perjudicial que se le atribuye a IU. Exac­tamente lo contrario del ‘estilo’ que han proclamado en las plazas los movimientos indignados, un estilo no ‘cainita’, no ‘arribista’. La manía del “programa, programa” de An­guita para una unidad más amplia, tampoco es la clave de la confianza. Porque siguen sin escuchar lo que piensan los que no votan, los que votan a otras izquierdas, o los que votamos con la “nariz tapada”. La cuestión del ‘estilo’ de hacer política es lo diferencial, más que un programa de mínimos. Lo intentaron en IU con el programa de “refundación”, pero ha sido una nueva decepción, pues ya nadie habla de eso.

Los movimientos en las plazas han marcado un nuevo tiempo político. Así pues la gente, incluidas las bases más transformadoras de IU, se ha ido a otros movimientos más creíbles. Co­mo recordaba el propio Alberto Gar­zón, IU nació con vocación de movimiento, pero muchos nos hemos ido a movimientos más activos porque la gestión de los ayuntamientos, o en la oposición, en los sindicatos, etc., mantiene ese estilo que no escucha a la gente, que “van de dirigentes” y “jefes autoproclamados”. En la misma elección que siguió al 15M, propusieron la unidad de la izquierda pero –de forma inmediata también– que el primero de la lista debía ser el secretario general de turno. O sea, poco creíble. Y los re­sul­tados fueron proporcionales. Só­lo subieron –apenas algo más que doblar– en donde fueron en coaliciones un poco amplias. Parece que esto lo aprendieron en Galicia, y allí les ha ido un poco mejor con EGA. Amaiur aún ha ido mejor, pues es un frente mucho más amplio. En Catalunya en cambio han subido bastante menos. A pesar de lo que está cayendo en términos de crisis y movimientos sociales ¿a dónde ha ido el voto de ese 66% que simpatiza con los movimientos indignados?

Un test de credibilidad, por ejemplo, podría ser:
1. Ahora que no hay elecciones a corto plazo, ¿quiénes se implican en la auto-organización de la sociedad para resolver los problemas, pero como personas que se comprometen, no como unas siglas que quieren aprovecharse? Son escuelas para un estilo diferente de vivir y de hacer política.

2. Aprender de los movimientos y de las mareas, donde está la mejor gente de nuestra sociedad. Sin duda también hay gente de IU en todo esto, pero ¿saben que hay otras reglas de hacer política que ya no pasan por las formas de la primera transición? Es aprender y practicar estos estilos desde abajo y darse cuenta que si no hay movimientos no hay futuro para la izquierda.

3. Lo electoral tiene otras reglas –diferente a lo tradicional y diferente a los movimientos–. Pero, de cara a las europeas o a las municipales, ¿son capaces de demostrar otro ‘estilo’?: no quieren sillones, las cabezas pueden ser otras personas; unidad con un programa básico –empleo, no pagar la deuda, derechos sociales y democracia participativa–; emplear el dinero de los cargos para los movimientos y para refundar opciones que desborden las actuales políticas.

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comentarios

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    "la unidad de la izquierda"
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    Dom, 02/03/2013 - 03:25
    Estamos en la calle todas las semanas por algo.<br />Y solo se les ve a título&nbsp;personal.<br />Criticamos a los gobiernos y las instituciones,<br />y ellos participan en ellas y sigue todo igual...<br />COMPAÑEROS! LA UNIDAD DE LA IZQUIERDA ESTA A NUESTRO LADO, NO AL VUESTRO!<br /><br />
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    Lun, 01/28/2013 - 11:14
    La época de Anguita fue con mucho la peor, la que acabó con el "movimiento" con sus constantes purgas, su visión dogmática. Pero sin duda lo que no es convincente de IU es que aun hoy sus máximos representantes lleven viviendo de la política más de 30 años, preguntárselo a Ángel Pérez cómo se hace es entender qué cosas hacen de IU un partido incapaz de recoger lo mejor de los movimientos sociales y políticos actuales.<br />Sin hablar de la alargada sombra del PCE.
  • Isa
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