Símbolos religiosos

Hace poco hemos asistido en el Parlamento
al poco edificante espectáculo de
un Gobierno que se escudaba en que 30
años eran pocos para poder adecuarse
ya a la Constitución; por lo que rechazó
la propuesta de varios grupos de respetar
la aconfesionalidad del Estado en el
nombramiento de ministros, diciendo que
“era una costumbre” poner símbolos religiosos
en ese acto. Pero la realidad es
aún mucho peor: no es que la adecuación
resulte lenta, sino que existen claros
retrocesos, aumentando el número de

José María Heras Muñoz (Madrid)
10/07/08 · 0:00
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Hace poco hemos asistido en el Parlamento
al poco edificante espectáculo de
un Gobierno que se escudaba en que 30
años eran pocos para poder adecuarse
ya a la Constitución; por lo que rechazó
la propuesta de varios grupos de respetar
la aconfesionalidad del Estado en el
nombramiento de ministros, diciendo que
“era una costumbre” poner símbolos religiosos
en ese acto. Pero la realidad es
aún mucho peor: no es que la adecuación
resulte lenta, sino que existen claros
retrocesos, aumentando el número de
atentados contra ella. Ahora, por ejemplo,
el rey, tras ser Hermano de Honor
Mayor de la Cofradía del Silencio de
Zamora –lo que podría ser a título personal–
ha otorgado a esa cofradía el título
de “Real”, es decir, ha ejecutado un acto
exclusivo de su cargo oficial.

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