Parirás (nacerás) y morirás con dolor

En España quedan todavía, pequeños
pero influyentes, grupos talibanes que
rezan por la conversión del Papa, que
creen ha traicionado la Cruz de Cristo.
Porque, aunque con la prudencia y lentitud
que le caracteriza, el Vaticano ha
admitido hace muchas décadas, desde
Pío XII, que no va contra el Génesis el
parto sin dolor, ni la sedación a los
enfermos terminales, penalidades consideradas
en épocas menos civilizadas
como justos castigos del pecado y salvadores
sufrimientos para ganar el cielo.

Martín Sagrera, teólogo (Madrid)
09/05/06 · 20:49
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En España quedan todavía, pequeños
pero influyentes, grupos talibanes que
rezan por la conversión del Papa, que
creen ha traicionado la Cruz de Cristo.
Porque, aunque con la prudencia y lentitud
que le caracteriza, el Vaticano ha
admitido hace muchas décadas, desde
Pío XII, que no va contra el Génesis el
parto sin dolor, ni la sedación a los
enfermos terminales, penalidades consideradas
en épocas menos civilizadas
como justos castigos del pecado y salvadores
sufrimientos para ganar el cielo.

Aquí, en efecto, las encuestas muestran
que a los pacientes todavía se les
hace sufrir mucho más que en otros
países europeos. Víctimas somos aún
de estos bárbaros fanáticos, si tenemos
la desgracia de caer bajo las despiadadas
“piadosas” garras de médicos
sectarios, jueces rígidos o
políticos manipuladores.

En España, tenemos estos días la
funesta intervención de las autoridades
de un PP que -contra la opinión
de sus mismos votantes- no dudó en
votar unánimemente y seguir sosteniendo
ese genocidio iraquí, pero que,
por delación anónima, tras una investigación
anormalmente rápida, y sin
dar los resultados completos de ese
estudio, como debe hacerlo por ley,
ha destituido en un hospital madrileño
a quienes sedaban a enfermos terminales
conforme a los protocolos
establecidos cuando no estaban ellos
o sus familiares en condiciones de
decidir personalmente.

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