La investigación, pongamos la médica

A primera vista eso de la investigación
está muy bien reconocido, y nadie se
atrevería a ponerla en duda. Pero aliento
a los lectores a que analicen sobre todo
esas cosas que parecen muy normales o
de tan obvias que ni prestamos atención
al dinero que se destina para ellas.
Si me permiten repasar con ustedes:
no han disminuido las enfermedades,
cada vez se toman más ansiolíticos y
antidepresivos, energizantes, el sabor
de los alimentos del campo va disminuyendo,
la gente visita más al médico,

Andrés Suau Mayans (Palma de Mallorca)
09/05/06 · 20:56

A primera vista eso de la investigación
está muy bien reconocido, y nadie se
atrevería a ponerla en duda. Pero aliento
a los lectores a que analicen sobre todo
esas cosas que parecen muy normales o
de tan obvias que ni prestamos atención
al dinero que se destina para ellas.
Si me permiten repasar con ustedes:
no han disminuido las enfermedades,
cada vez se toman más ansiolíticos y
antidepresivos, energizantes, el sabor
de los alimentos del campo va disminuyendo,
la gente visita más al médico,
la pedagogía es menos humanista,
la comunicación aumenta por el móvil
¡y disminuye en los hogares! Es verdad
que muchas enfermedades terminales
ya no lo son y algunos enfermos pueden
tener un mejor nivel de vida.
Pero el cuerpo no quiere ser más troceado,
analizado, buceado hasta los “límites”
de las dentritas o las células
madre, no quiere más tubos para examinar
el tracto intestinal para saber más.

Quiere respeto porque necesita ser abrazado,
besado, poder vivir en un mundo
que ni si quiera podemos concebir y
que pueda sentir las sensaciones de la
piel, de los ojos, del oído, de comunicarse,
de olvidarse de la posibilidad de
enfermar. No porque el mundo sea así,
TIENE que ser así.

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