El celo sanitario

Es de agradecer el celo que las
Autoridades Sanitarias ponen en protegernos
de los efectos nocivos del tabaco
y sus humos a los ciudadanos,
tanto fumadores pasivos como activos,
informando en las cajetillas, encareciendo
su coste y prohibiéndolo en
lugares públicos y cerrados.
Por el mismo motivo, es indignante
que no tomen el mismo interés por
otros agentes tan perniciosos o más
para la salud ambiental y humana
como puedan ser el humo y contaminantes
originados por los vehículos a

Josu Erce Lizarraga (Aragón)
20/10/06 · 20:11
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Es de agradecer el celo que las
Autoridades Sanitarias ponen en protegernos
de los efectos nocivos del tabaco
y sus humos a los ciudadanos,
tanto fumadores pasivos como activos,
informando en las cajetillas, encareciendo
su coste y prohibiéndolo en
lugares públicos y cerrados.
Por el mismo motivo, es indignante
que no tomen el mismo interés por
otros agentes tan perniciosos o más
para la salud ambiental y humana
como puedan ser el humo y contaminantes
originados por los vehículos a
motor en las ciudades, los contaminantes
orgánicos persistentes y otros disruptores
hormonales, las radiaciones
electromagnéticas originadas por la
telefonía móvil y sus antenas, los cultivos
y alimentos transgénicos que pueden
generar alergias, sustancias tóxicas
y resistencias a los antibióticos...
Por el mismo motivo egoísta que con
la prevención pretenden ahorrar los
futuros gastos sanitarios originados por
el tabaco, la aplicación del principio de
precaución les debería obligar a tomar
medidas en los otros temas, que también
permitirían en el futuro evitar
muertes y ahorrar elevados gastos sanitarios.

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