Atropellos de una vieja multinacional

¿Dejaría usted de llamar español a
quien ha adquirido legítimamente la
nacionalidad? ¿O negaría que fuera
hijo de Fulano al que ha sido legalmente
adoptado? ¿Calificaría de “torpe
concubinato” al matrimonio “sólo” civil,
no religioso, entre heterosexuales,
como hizo no hace tanto un Papa? Al
salir por vez primera en tropel a la
calle, los obispos españoles han puesto
al desnudo que más que las masivas
muertes por hambre, por guerra o
por terrorismo, lo que de verdad les
mueve es mantener en lo posible su

Bea Romero , Madrid
16/05/06 · 20:21

¿Dejaría usted de llamar español a
quien ha adquirido legítimamente la
nacionalidad? ¿O negaría que fuera
hijo de Fulano al que ha sido legalmente
adoptado? ¿Calificaría de “torpe
concubinato” al matrimonio “sólo” civil,
no religioso, entre heterosexuales,
como hizo no hace tanto un Papa? Al
salir por vez primera en tropel a la
calle, los obispos españoles han puesto
al desnudo que más que las masivas
muertes por hambre, por guerra o
por terrorismo, lo que de verdad les
mueve es mantener en lo posible su
monopolístico ‘negocio familiar’.
Son pues, sin duda, los legítimos descendientes
de aquellos personajes
evangélicos que fueron los fariseos y
sacerdotes del Templo, a los que Jesús
echó a latigazos por haberlo convertido
sacrílegamente en cueva de ladrones,
como prueba el que no duden en
sacarnos a la fuerza el dinero a todos.
Está claro por estos hechos que sólo
sostienen aún con relativo éxito su vieja
multinacional por la ignorancia de
unos, el miedo supersticioso al infierno
de otros y la complicidad o debilidad
de gobiernos aún tan inmaduramente
democráticos como los nuestros.

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