Carta del Olentzero (antidesarrollista) a los niñ@s vasc@s

Queridas niñas y niños:

Javier Rodríguez Hidalgo (en nombre de Olentzero Antidesarrolistak)
Barakaldo
04/10/15 · 20:19

Queridas niñas y niños:

El 22 de diciembre de 2009, ocho olentzeros llevamos a cabo una acción de protesta en pleno Megapark de Barakaldo contra el desarrollismo: el TAV, la Supersur, la invasión del hormigón... por lo que seremos juzgados el día 6 de octubre con peticiones de tres años y 6 meses de prisión. La acción consistió en el encadenamiento a unos bidones de cemento en el Megapark, que no es sólo el horror del consumismo más grande de nuestro pequeño país, sino que al lado del punto en que se instalaron los bidones (el acceso a Ikea), pasarían las obras del TAV (la Variante Sur Ferroviaria) y de la Supersur.

En efecto, ni el lugar ni la fecha de la acción fueron casuales. El Megapark, uno de los grandes chanchullos de la gestión 'socialista' de Barakaldo, se construyó sobre un humedal, el Desierto de Barakaldo, cuya desaparecida belleza llevó a uno de sus visitantes más ilustres, Wilhelm von Humboldt, a describirlo como ?uno de los puntos más encantadores? de toda la península Ibérica. Ahora es el lugar al que se nos ordena desplazarnos en coche para gastar lo poco que ganamos, y encima creyendo que así ?no somos tontos? porque compramos más barato. Pero además, aún no había concluido la destrucción del entorno cuando hicimos la acción. Las obras de la Supersur llegarían poco después, causando un grave destrozo hasta en el Regato, el 'pulmón verde' de la Margen Izquierda. En cuanto al TAV, la Variante Sur Ferroviaria está en punto muerto, pero quizá resucite si la crisis cambia de signo y la 'Y vasca' se construye, pese a que, aun estando a medio hacer, ya es la infraestructura más cara de la historia de nuestro país.

No es casual que escogiéramos las fechas navideñas para nuestra protesta. El consumismo desaforado que se vive en esos días está directamente relacionado con infraestructuras como el AV y la Supersur, que se construyen no sólo para *facilitar* la movilidad sino sobre todo para *fomentarla*. Ir muy rápido nunca será suficiente; siempre podrán hacernos correr más. Como se ve con el TAV, ni siquiera se sabe si el proyecto será socialmente útil, aparte de la catástrofe ecológica que supone. Lo que cuenta es: a) reforzar la autoridad del Estado que impone esas infraestructuras, despreciando a los pueblos que lo rechacen; b) crear una necesidad allí donde no existía; y c) desmoralizar haciendo creer que cualquier alternativa a las grandes infraestructuras es inútil o incluso perniciosa.

Las razones que nos llevaron a protestar son aún más válidas ahora, con una Supersur tan dañina como ruinosa y sobre todo un Tren de Alta Velocidad cuya construcción aún no ha terminado y que supondrá una enorme deuda ecológica, social y económica. Las obras de la 'Y vasca' son ya gravísimas y distan mucho de haber terminado. El modo de vida que promueven -de lo que son buena muestra los 'excesos' navideños- no se ha aliviado con la crisis, sino que, por el contrario, cada vez es peor. Y, como no dejan de recordarnos las acciones de protesta de AHT Gelditu! y de Mugitu!, el rechazo al TAV no ha desaparecido.

Ahora nos enfrentamos a una petición de condena de tres años y medio de cárcel, no sólo para los ocho olentzeros encadenados a los bidones sino también para otra persona que fue detenida durante la acción. Es la mayor petición de cárcel que se ha dado nunca por una protesta pacífica en los veinte años de oposición al TAV, después de los tartalaris. Pero nosotros asumimos la responsabilidad de nuestra acción, al contrario de los dirigentes que llevan años impulsando este proyecto caro, dañino y estúpido sin reconocer la amplitud de los perjuicios causados (7 de muertes en el tajo incluidas).

Así que ya sabéis, niños y niñas: la última palabra del TAV no está dicha. Además del juicio a los olentzeros, todavía queda otro proceso, el de las cuatro personas que se encadenaron en julio de 2010 en las minas de Itsasondo para paralizar las obras. Pararlo es posible.

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