La tragedia reconvertida

El tratamiento mediático y en las redes sociales de la foto del niño sirio de tres años Aylan Kurdi, muerto sobre la playa de Bodrum de Turquía, simplifica no sólo la tragedia de los refugiados que huyen de las guerras del Medio Orien­te, sino que oculta sus causas y la responsabilidad en la misma de los países occidentales.

Enrique Javier Díez Gutiérrez
León
08/09/15 · 19:44

El tratamiento mediático y en las redes sociales de la foto del niño sirio de tres años Aylan Kurdi, muerto sobre la playa de Bodrum de Turquía, simplifica no sólo la tragedia de los refugiados que huyen de las guerras del Medio Orien­te, sino que oculta sus causas y la responsabilidad en la misma de los países occidentales.

La reacción mediática y política que ha acompañado a esa fotografía ha generado una explosiva respuesta emocional que se ha difundido viralmente en todos los medios occidentales. Mientras apenas suscitan ya respuesta los 19.000 niños y niñas que mueren al día por causas evitables, según datos de UNICEF. Casi seis millones de niños y niñas al año por desnutrición y hambre.
Los especialistas en medios y comunicación afirman que se trata de una práctica, en la actual ­sociedad del espectáculo, denominada porno-drama. El porno-drama define las tragedias desde el sufrimiento resultante y circunscrito a una mera situación dramática personal o familiar. Pe­ro a la vez oculta las causas que han provocado esa situación.

Según Diana George, en una cultura que está completamente saturada de imágenes, mostrar la desesperación extrema, a través de historias individuales que el público puede pretender reparar fácilmente a través de una solución simple o una donación, convierte una injusticia estructural, que contribuimos a mantener con nuestros votos o con nuestro silencio cómplice, en una situación emocionalmente empatizante, consumible y fácilmente tratable.

Alentar el porno-drama conduce a la caridad hacia la persona que sufre la tragedia, no al activismo para cambiar las razones que han generado la misma. No obliga a un análisis de las raíces que han generado el drama de los refugiados, ni la responsabilidad de los gobiernos occidentales en ellas y el papel jugado por la OTAN en la desestabilización en Medio Oriente y el Magreb. Ni facilita que pensemos en los cambios estructurales necesarios que deben darse para que no se produzca.

El porno-drama dice que un “acogimiento temporal”, que no nos complique mucho la vida y dure mientras dura la “alarma social” creada, es el problema y la solución: que el desplazamiento forzoso se puede abordar a través de una donación o, en todo caso, cuando la presión de la alarma social aumenta, creando refugios temporales para “algunos”, regulando los “flujos masivos” por supuesto.

Imprimir Imprimir
Versión PDF PDF
Enviar por e-mail Enviar
Corregir
+A Agrandar texto
+A Disminuir texto
Licencia

comentarios

0

separador