Ahogos y tensiones

La negociación sobre el futuro de
las pensiones parte del principio de
que el envejecimiento de la población
hará inevitables medidas como
la prohibición de las jubilaciones
antes de los 65 años. Estos globos-
sonda, lanzados tanto por el
Gobierno como por la dirección de
CC OO, pasan por alto que la reorganización
de las grandes empresas
privatizadas habría multiplicado
el conflicto social sin las prejubilaciones.
El llamado ‘diálogo social’
sobre las pensiones entre el

31/03/06 · 19:29
Edición impresa

La negociación sobre el futuro de
las pensiones parte del principio de
que el envejecimiento de la población
hará inevitables medidas como
la prohibición de las jubilaciones
antes de los 65 años. Estos globos-
sonda, lanzados tanto por el
Gobierno como por la dirección de
CC OO, pasan por alto que la reorganización
de las grandes empresas
privatizadas habría multiplicado
el conflicto social sin las prejubilaciones.
El llamado ‘diálogo social’
sobre las pensiones entre el
Gobierno, los sindicatos de concertación
y las patronales se encuentra
así viciado al asumir este
punto de partida.

El Expediente de Regulación de
Empleo iniciado en Adif, una de las
empresas segregadas de la antigua
Renfe, afecta a 2.700 trabajadores,
cuatro veces más que los despidos
colectivos que han provocado una
gran fisura social en las dos factorías
barcelonesas de Seat. Lo mismo
podría decirse de Telefónica,
empresa que tiene previsto el despido
de 15.000 trabajadores. Sin
embargo, la paz social sigue predominando
en estas empresas, pese a
las voces discordantes.

Estas reducciones no se corresponden
con una rebaja en los beneficios
ni en la facturación: las
plusvalías de Telefónica en los
primeros nueve meses de 2005
superaron todo lo conseguido en
2004. Tampoco falta trabajo: algunos
sindicatos de Seat han denunciado
que los puestos que
ocupaban los y las despedidas están
siendo ofertados en diferentes
oficinas de empleo y ETT con
un 30% menos de salario.

El doble rasero aplicado a las
grandes empresas salta a la vista.
También las incongruencias de
una política atada a las supersticiones
de la economía: por un lado,
se habla del trabajo como bien
escaso que justifica las contenciones
salariales; por otro, se premia
el retraso en la edad de jubilación
por supuestas presiones inasumibles
por la Seguridad Social.

+A Agrandar texto
+A Disminuir texto
Licencia

comentarios

0

separador

Tienda El Salto