OPINIÓN
Nuevos fascismos o las consecuencias de la ruptura con las clases populares

En términos generales, en Occidente, las izquierdas no están consiguiendo dar con la clave que sea capaz de conglomerar a un electorado mayoritario.

, Participante de M129
14/11/16 · 10:02

Ni los británicos que votaron "sí" al Brexit son estúpidos paletos, ni la Valencia que aupó a Rita Barberá es la de los "ninis" sin dos dedos de frente, ni el voto de Trump es de rednecks analfabetos. Que Trump sea un fascista nos puede parecer suficiente como para mover el voto en contra, pero, sin embargo, aquí nos gobierna el presidente de un partido calificado como "organización criminal" por la Guardia Civil, criado en la teta del franquismo y, si hubiera unas nuevas elecciones, se estima que el abstencionismo de la izquierda crecería. Es un error hacer análisis tan parciales.

En términos generales, en Occidente, las izquierdas no están consiguiendo dar con la clave que sea capaz de conglomerar a un electorado mayoritario. Dar ese salto que hay entre la indignación colectiva que llevó a la población a las calles (15M, indignados, Occupy, Nuit debout) y que contaba con el apoyo generalizado de la sociedad a un proyecto de gobierno de alternativa real, que logre disolver la paradoja de la representatividad: un asalto institucional enmarcado en las lógicas de esas movilizaciones. 

Las causas son múltiples, seguro, pero una de las claves de esta incapacidad es la tesis de "los chavs" que tan pedagógicamente ha desarrollado Owen Jones. Lo que conocemos como clase media (que no lo es) no se identifica con las clases bajas o populares, y viceversa. Partiendo de una cultura política individualista, en lugar de hacer un frente común ante esta situación (perdón por la analogía belicista), esas clases que se presumen progresistas tienden a atomizarse y a mirarse el ombligo. Las izquierdas, perdidas en su desarrollismo interno, se debaten en reformulaciones teóricas sobre el cómo, puesto que el qué lo consideran un tanto obvio. Las candidaturas que de manera lógica tendrían que conglomerar a toda una clase popular se alejan de la gente y generan desafección.

Una vez ha caído el muro, sin equilibrio de fuerzas en tensión, la sociedad capitalista en Occidente se ha convertido en un todo vale y, a través del colonialismo, también más allá de sus fronteras. Un totum revolutum que la ciudadanía que vive en los márgenes no sabe o no puede leer. Si no sabes interpretar las lógicas sociales en las que te mueves, no puedes sentirte representado en ellas, ni participar.

En España, lo importante sigue siendo el eje izquierda/derecha, aunque estemos inmersas en un cambio de ciclo en el que este eje muta. Está claro que Mariano Rajoy es corrupto y lo ha hecho mal, pero es de los míos (y los míos son "buenos gestores", etc). Y en Estados Unidos, lo central sigue siendo la cuestión de la patria y la grandeza de América, y de ahí que las promesas proteccionistas hayan conectado con los suyos. Está claro que Trump es racista, pero está haciendo frente a los problemas que afectan a la nación, mientras Clinton pierde el tiempo en tratados comerciales con China o en meterse en "fregados" en Siria o Irán, sin nada claro que ofrecer a las clases populares. El primero mira hacia dentro y da mensajes concretos de nacionalismo protector, mientras la segunda enuncia un paradigma neoliberal con derechos civiles muy leves o estéticos.

Entonces, ¿a qué se debe el éxito del 15M o de los ayuntamientos del cambio? Pues precisamente a saber englobar a diferentes estratos sociales y codificar el enfado extendido que generaba y genera el sistema. Lo más potente del 15M fue que todo el mundo cupo en esa lógica, incluso las que no estuvimos allí. Y lo ocurrido en Madrid con el movimiento de Ahora Madrid fue algo parecido, más allá de que la realidad política del Ayuntamiento era la que era y gran parte de la ciudadanía estaba hastiada con ella. El impulso del concepto de confluencia se generó en un marco en el que cabía todo el mundo. Y esta idea se llevó al extremo: no es que hubiera alguien que te dejaba participar en la creación de un proyecto político, es que sin la participación de todos y todas las agentes de la ciudad no podía existir dicho proyecto. 

Sin recuperar ese espíritu y esa actitud no se puede hacer frente a unos actores políticos que se mueven en este terreno mejor que nadie, que saben cómo conglomerar a un electorado perdido y hablarles en su idioma y que no tienen ningún tipo de pudor en parecer unos racistas, machistas, neofascistas con tal de ganar unas elecciones. Y que luego legislarán en contra de los derechos las personas que les votan. 

Ante ello, imaginación política y nuevos lenguajes, que apelen a mucha gente, a la mayoría social, que nos permitan demostrar, en los sitios donde estamos presentes, que otra manera de hacer las cosas es posible, y además es mejor. A diferencia de los neofascismos que logran hablar a las clases populares desde una posición de parte –ojo a esas fotos de Trump en palacios dorados–, nosotras tenemos el reto de articular un movimiento en el que puedan tomar parte clases populares, precariado, migrantes , y un largo etc... Esa mayoría social que nunca pisaremos esos palacios dorados. Construyamos juntas ese lenguaje para afrontar las nuevas formas de fascismo de una manera inteligente, una manera que nos permita combatirlas y seguir trabajando, militando, gobernando por la justicia social.

Imprimir Imprimir
Versión PDF PDF
Enviar por e-mail Enviar
Corregir
+A Agrandar texto
+A Disminuir texto
Licencia

comentarios

2

  • |
    anonymouse
    |
    16/11/2016 - 12:25am
    Hablar del "éxito del 15M" o del éxito de "los ayuntamientos del cambio", cuando en España hay más de cuatro millones de parados oficiales, y otros cuatro millones de parados no oficiales, es una vergüenza. En España no ha cambiado nada desde el 2011, la única diferencia es que antes existían IU y el PSOE, y ahora hay un nuevo partido que se ha llevado parte de sus votos, Podemos Unidos Podemos... Pero más allá de los votos, estamos mucho peor que en 2011
  • |
    Andres
    |
    15/11/2016 - 2:32pm
    Usando el "plural inclusivo de género": nosotras,etc, dudo mucho que el cuñao de bar que vota masivamente a pp y ciudadanos aplauda tu discurso. Qué te da igual? Pues toma doble taza de derecha populista durante décadas
  • Boletín