Opinión
Por una sociedad que valga la pena: no a los CIE

La Asamblea de Madrid ha discutido hoy una Proposición No de Ley sobre los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE). La propuesta de Podemos ha recibido la abstención del PSOE y el voto negativo del Partido Popular y Ciudadanos. La ponente de esta PNL, Lorena Ruiz Huerta, publica en Diagonal su intervención a favor del cierre de los CIE.

, Diputada de Podemos en la Asamblea de Madrid
10/11/16 · 12:08
Protestas frente al CIE de Aluche en Madrid, a mediados de octubre de 2016. / Bárbara Boyero

¿Merece la pena una sociedad como ésta?

Esa fue la pregunta que lanzó públicamente el escritor William Faulkner cuando supo que un chaval negro de 14 años, había sido mutilado y linchado en un pueblo de Mississippi por la osadía de silbar a una mujer blanca.

¿Merece la pena una sociedad como ésta? Es la pregunta que podríamos hacernos quienes consideramos inhumano que se encierre a una persona por el mero hecho de no haber nacido en España. Porque nos guste, o no, el único “delito” que han cometido los extranjeros que están en los CIE es el de haber nacido en el lugar equivocado, y, por supuesto, ser pobres.

En los CIE se vulneran reiteradamente derechos fundamentales como el de asistencia letrada; el de visita de los familiares; el de información sobre el derecho de asilo, o el derecho de atención sanitaria que le fue negado, por ejemplo, en el CIE de Aluche a Samba Martine, en 2011, quien falleció tras haber solicitado hasta en diez ocasiones asistencia médica por la grave enfermedad que padecía, y la Audiencia Provincial de Madrid acabó determinando que esa muerte se podía haber evitado.

Los internos se ven obligados a ducharse con agua fría incluso en invierno, se afeitan 10 o 12 con una misma cuchilla (con riesgo de posibles contagios), salen dos horas al patio y vuelven al encierro. Todas estas vulneraciones de derechos, están recogidas en reiterados informes de organizaciones de derechos humanos, como CEAR, SOS Racismo o Amnistía Internacional, por citar solo algunas.

Pero, además, en los CIE se producen vulneraciones aún mas graves, como ha reconocido la ONU al señalar que en el de Aluche se ha torturado, al menos, a una persona. El pasado 21 de octubre, varias organizaciones de derechos humanos denunciaron que los internos que protagonizaron la protesta por las malas condiciones de vida en ese centro, fueron víctimas de toda suerte de malos tratos, a pesar de que las autoridades aseguraron que no habría represalias. La denuncia ha sido presentada, asimismo, ante la Defensora del Pueblo que, tras visitar la institución, ha dado traslado de la misma a la Fiscalía por si los hechos denunciados fueran constitutivos de delito.

Las torturas y malos tratos en los CIE son difíciles de demostrar y perseguir, ya que se producen en lugares opacos que pertenecen al ámbito del poder punitivo del Estado. En última instancia, quien decide denunciar los malos tratos corre el riesgo de ser inmediatamente deportado, con la consiguiente desaparición de la prueba principal de la investigación, como ha señalado el propio juez de control del CIE de Aluche, Ramiro García de Dios.

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH), ha condenado a España hasta en nueve ocasiones por no investigar suficientemente las denuncias de malos tratos y tortura formulados por personas privadas de libertad, y ha recordado la necesidad de que España siga las recomendaciones del Comité para la Prevención de la Tortura de la ONU.

Quizá sea esa la razón por la que, hace unos días, los jueces de control del CIE de Aluche aconsejaban la instalación de cámaras de vigilancia en sus instalaciones.

El mismo Tribunal Europeo, ha concluido que los CIE son un espacio de vulneración de derechos humanos, por más que le encantasen al hoy afortunadamente cesado ex-ministro Jorge Fernández Díaz.

Además, conforme al actual marco normativo de la UE, recogido en la Directiva 2008/115, del Parlamento Europeo, no es obligatorio que el Estado español prive de libertad a las personas extranjeras como medida previa a su expulsión. Y desde el punto de vista de la función para la que se crearon los CIE (garantizar la expulsión de los internos), resultan totalmente ineficaces. De las 7.340 personas internadas en 2014, solo 3.483 fueron expulsadas, es decir, un 47% del total.

La idea de cerrar y sustituir los CIE por otro modelo, es un clamor entre organizaciones de derechos humanos, instituciones internacionales y nacionales. Así, el pasado 2 de julio, el Parlamento catalán aprobó una resolución histórica proponiendo al Gobierno desmantelar los CIE y sustituirlos por medidas cautelares. Y, a esa declaración parlamentaria se unen cada día más instituciones, como el Ayuntamiento de Madrid, que en el Pleno del pasado 28 de octubre, aprobó una Moción de urgencia en la que instaba al Gobierno de la Nación al cierre del CIE de Aluche.

Es verdad que cerrar los CIE, sin más, no es una opción, pero hay alternativas. Algunas de ellas son tan absurdas, como la que hace unos días planteaba el Grupo Ciudadanos, que proponía utilizar módulos de las prisiones como si fueran CIE. Parece que aún no se han enterado los diputados de C’s, de que para ingresar en prisión hace falta haber cometido algún delito, tal y como establece la Constitución Española. En fin, una ocurrencia que solo podía proceder de los defensores del populismo punitivo, que consideran las cárceles poco menos que un hotel de cinco estrellas (pues, si son tan confortables, es extraño que gusten tan poco a los corruptos del Partido Popular…)

La alternativa a los CIE planteada por el Grupo Socialista es “humanizarlos un poco”, mediante la constitución de una Mesa de diálogo con todos los actores institucionales (los mismos que niegan sistemáticamente la vulneración de derechos en los CIE), y sin tener en cuenta a los colectivos que llevan tantos años denunciando estas violaciones.

Del PP solo se puede esperar que muestre una total coherencia con su comportamiento mantenido hasta la fecha: no solo ha votado siempre en contra de las mencionadas iniciativas de cerrar los CIE, sino que se muestra pública (y a mi juicio, vergonzosamente), a favor del mantenimiento de estos espacios de vulneración de derechos humanos. Probablemente los señores del PP, volverán a “aclararnos” que la competencia sobre los CIE corresponde en exclusiva al Ministerio del interior. Les agradecemos la aclaración… pero les recordamos que la defensa de los derechos humanos tiene carácter universal y se encuentra regulada en la Declaración de Derechos Humanos de 1948, y su defensa nos obliga a todos, tal y como ha señalado la oficina del Alto Comisionado de Derechos Humanos de la ONU.

También hay alternativas sensatas, como la de la ex jueza y Alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena que, tras su visita al CIE de Aluche, recomendó su inmediato cierre y sustitución por pisos tutelados, propuesta a la que se suma el grupo de Podemos en la Asamblea de Madrid, no solo por ser la más humana y la que prefieren las organizaciones de derechos humanos (que son las que mejor conocen esta realidad), sino porque, además, es una solución mucho más barata que el mantenimiento de los CIE.

William Faulkner no llegó a ver, porque falleció antes, la gran marcha por los derechos civiles, encabezada por Martin Luther King, que cambió la sociedad de Estados Unidos. Pero nosotras y nosotros aún estamos a tiempo de ver cómo cambia nuestra sociedad, si desde hoy empezamos a tratar a las personas inmigrantes con la dignidad y el respeto que merecen. Sólo entonces podremos afirmar que nuestra sociedad sí merece la pena… Por eso, desde aquí, unimos nuestra voz a la de quienes dicen: ¡No a los CIE!

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