DOMINGOS EN CHÁNDAL
Dejar atrás

Ese atrás y su significado han quedado apuntalados en el miedo a dónde podrías quedarte antes que en hasta dónde podrías llegar.

07/11/16 · 11:32
Grafiti 'We are the robots' en Docklands (Londrés). / Prank Sky Media

Se lo escuchaba hace unas semanas de manera insistente a la candidata a la Lehendakaritza por Elkarrekin Podemos, Pili Zabala, pero se trata de una expresión frecuente en las filas moradas: la referencia a un país que avance “sin dejar a nadie atrás”. Ese atrás y su significado han quedado apuntalados en los últimos años con imágenes y estadísticas, como horma del zapato del llamado ascensor social, incidiendo, en el primer caso, en el miedo a dónde podrías quedarte antes que en hasta dónde podrías llegar. No me consta que a nadie le guste permanecer mucho tiempo en un ascensor. Se traga con ello porque se piensa que se va a un lugar mejor del que se viene. Pero habrá que valorar para quién es mejor ese adelante, ese no-atrás. Y sobre todo, ¿qué demonios es avanzar? ¿Hacia dónde? ¿Para qué?

Leo en una noticia que la formación superior “protege contra el desempleo” y que no es la “fábrica de parados” que se ha querido vender. “Remedio contra la adversidad”, llega a llamarla un periódico de tirada nacional. Ir a la universidad para no quedarse atrás, en suma. Atrás, como la casa del terror, como gamusinolandia, entre la crueldad y el absurdo. Pero algunos no queremos ser directivos de Meliá, queremos que Meliá ni exista ni determine qué es progreso, que no busque bolsas de personas, como si fueran materias primas, para que sean el brazo ejecutor de ese “adelante”.

Contaba Gloria Fuertes que le decían que o se subía al carro o acabaría tirando de él, pero ella, sin hacer ni lo uno ni lo otro, se sentó en una cuneta y a su debido tiempo –recurso escaso y hereje el que lo pierda– vio crecer las amapolas. No quedarse atrás se ha constituido en variante del o conmigo o contra mí, porque la idea del adelante –proactividad se llama ahora– ha sido fagocitada por unos pocos que inoculan el miedo al significado de ese atrás. Instauran una difusa idea de avance presentada como algo no sólo positivo sino irremediable; y el que se resista, al averno. Hagamos un atrás mullido. Algunos tenemos miedo (y asco) de ir adelante.

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