Opinión
El caso Espinar como ejemplo de fariseísmo

¿Es lo mismo el caso Espinar que la venta de viviendas a Goldman Sachs? ¿Es lo mismo robar un boli o un paquete de folios que organizar la trama Gürtel?

04/11/16 · 10:58
Espinar en el campamento de Coca-Cola. / Adolfo Luján

Lo primero que llama la atención sobre el “Caso Espinar” es esa exigencia ética desmesurada y sin límite en el tiempo que sólo se aplica a ciertas personas. Resulta inaudito que en un país que tolera la corrupción de un modo casi obsceno, se exija a los representantes políticos de izquierda un comportamiento tan exento de todo reproche que sólo dos tipos de seres puedan tener: los ángeles y los recién nacidos. Ni siquiera los santos padres de la iglesia necesitan de tal virtud: San Agustín era un mujeriego y vividor. El pensamiento reaccionario cree en la redención. Pero, ¡ay! si eres rojillo la cosa cambia.

¿Cuando tenías 20 años fuiste a una despedida de soltero en la que había un striptease? Ya estás invalidado para la lucha feminista. ¿Te fumaste un día un viernes del curro porque te habías acostado a las tantas con unas cuantas copas? Invalidado para la administración pública. ¿Fuiste con tu padre de niño a coger nidos? Invalidado para la lucha ecologista. Esto ha llegado a extremos absurdos y, además, no tiene fin en el tiempo. No se exige ya una imposible santidad en el ejercicio de lo público sino en cualquier momento de la historia personal. 

En segundo lugar, colaborar en esta caza de brujas es hacerle el juego al poder corrupto. La única manera de que históricamente pueda subsistir este estado de latrocinio continuado es que se extienda una conciencia de que todo es lo mismo. El sentido común existente está pleno de tales justificaciones. En las oficinas se dice: "¿acaso nosotros no robamos folios?" Y luego se sentencia: "pues es lo mismo”, para terminar con el inevitable: "este es un país de pícaros". O se habla del nepotismo y se justifica con: "veríamos si estuvieses tú y te pidiera trabajo un familiar".

Todo este sentido común hace que sea igual robar un folio que 4.000 millones. Que sea lo mismo escaquearse más tiempo en el café que promover estafas bancarias millonarias. En ese estado de cosas, la sobreatención mediática a miserias como que un chaval gane 19.000 euros en cuatro años por la venta legal de inmueble nos hablan de que existe, como mínimo, un problema de escala. De desmesura. Se engrandece lo pequeño para empequeñecer lo grande. Colaborar en esto es reírle la gracia a los saqueadores que están bien satisfechos de que nosotros manguemos lápices mientras no les afeemos que roben países enteros.

De esto habla Juan Carlos Monedero en un libro pero no recuerdo cuál, si no lo citaba a él que lo explica mejor. Y por cierto, no, no es lo mismo. El comportamiento ético es una línea con límites difusos, pero con límites. Mangar bolis en el curro está feo, aunque quizá muchos puedan perdonarse esa debilidad, pero esas mismas personas no estafarían ni dejarían en la calle a sus vecinos.

En tercer lugar, no sé Ramón Espinar, pero yo no soy deudor eterno de lo que dije con 21 años, ni de lo que pensé ni de lo que hice. Y nada de eso me incapacita para cualquier actividad futura. El que quiera venir a pasarme la cuenta de mis posibles pecados de adolescencia que vaya a otra ventanilla.

En cuarto lugar, existe un tipo de personas que justifican su quietismo con una exigencia de moralidad imposible de lograr. Es la misma lógica que usa la gente para no colaborar, por ejemplo, con las ONG. Pueden pasar décadas sin una sola mala noticia, pero basta un solo caso que merezca reproche para que miles de oportunistas justifiquen su egoísmo diciendo que no van a donar su dinero donde no se usa adecuadamente. Para tales tipos, el listón ético está tan alto como se necesite siempre que justifique no hacer nada. Por supuesto, no son tan estrictos en la compra diaria, para tener la cuenta en el BBVA o comprar el coche en Citroën. Tampoco la ropa de Zara o los yogures de Nestlé. Entonces el listón se hace invisible. En el caso que nos ocupa, este cuestionamiento permanente de los representantes públicos sirve únicamente para adquirir una pátina ética gratis, sin hacer nada. No tienes que mancharte las manos, simplemente indignarte y rajar. Eso tiene un nombre: se llama fariseísmo.

Y en quinto lugar, el asunto de Espinar es manifiestamente ridículo. O sea, que un chaval de 21 años justo en el declive de la burbuja tiene la brillante idea de hacerse especulador inmobiliario. Le pide dinero a su abuela, otra especuladora, y entre los dos se compran una mansión de 150.000 pavos y 60 metros cuadrados. ¿En Beverly Hills? Parecido: en Alcobendas. Luego, cuatro años después obtiene la exorbitante cifra de 19.000 eurazos de beneficio, es decir, un 6,5% anual, que, poco más o menos era lo que daban entonces los depósitos de plazo fijo. ¡Un nuevo Soros! ¡Qué fenómeno! ¡Lo van a estudiar en la London School of Economics! Para más inri, ni siquiera la vende al precio que quiere, sino a un precio obligatorio tasado por un organismo público lo que, en buena lógica, debería eliminar de la ecuación la "voluntad especulativa". Supongo que repartió los beneficios con su abuela y volvió a su vida de lujo con sus 480 euros al mes. En fin, esto mueve a risa. Aún digo más. Incluso aunque con 21 años Espinar, cuando aún no era nada en Podemos ni existía Podemos, y no era más que un chavalín, hubiese tenido la idea de ganarse cuatro duros con una operación inmobiliaria legal, tampoco habría nada que objetarle. ¿O ya tenía que ser concienciado desde que estaba en la teta de su madre?

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comentarios

10

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    Christian Lo Re Domínguez
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    09/11/2016 - 3:10pm
    "No tengo ni tiempo ni ganas de leer los pormenores del caso". En mi opinión, hay que informarse de algo antes de opinar. Con las redes sociales y el ritmo de vida de la sociedad, leemos un titular (que sólo buscan captar lectores y alinear) y nos lanzamos a la crítica sin si quiera ver de qué se está hablando. No hay que perder tres horas en una noticia, pero al menos leer qué ha pasado antes de crucificar, sí.
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    Jota
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    09/11/2016 - 8:57am
    Pues hay que reconocerle a Espinar que como especulador es bastante inútil. Tengo un amigo que se dedica a las chapuzas informáticas que, con un puto plan de pensiones de ING Direct multiplicó por 3 las ganancias estratosféricas de Espinar. Y, ya no digamos si se hubiese comprado algo tan simple como unos inversos. Por no hablar de que, decidir "especular" en pleno deshinche de la burbuja inmobiliaria revela, desde luego, cierto atrevimiento y un resultado no garantizado. Cuantas mamarrachadas se leen, de verdad.
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    Tartess
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    08/11/2016 - 5:03pm
    Lo que no es de recibo es ser a todos los efectos "de los de arriba" (financiación de papá que es consejero "de black" en Bankia y ganancia especulativa con bienes de primera necesidad) y luego ponerte a la cabeza de los oprimidos... ...en algunos casos la coherencia tiene un precio muy alto y quien paga ese precio (que hay gente que lo hace de verdad) sí es de admirar. El que reniega de boquilla sólo está buscando tu palmadita en la espalda para lavar su mala conciencia; cambiar tu percepción sin que cambie su (privilegiada) situación.
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    Carlitoz
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    08/11/2016 - 2:20pm
    Quería contestar brevemente al que dice que "es un niño de papa que ahora reniega"... Pues precisamente eso tiene más mérito. Como Monedero con un padre del PP o en su tiempo - no quiero decir que sean comparables - Ché Guevara que era de familia adinerada. Ver como te oprimen y ser rebelde está bien, pero es bastante obvio. Ser de "los acomodados" y unirte a los oprimidos por los acomodados, es precisamente lo que necesita este mundo. Gente de arriba, que tenga empatía y luche por la igualdad. Ser "acomodado" y luego renegar, no es algo de lo que avergonzarse, al contrario, es algo para estar orgulloso. Sólo quien hace autocrítica es bueno para esta sociedad. Los que no la hacen, no cambian nunca y siguen propagando injusticias y abusos.
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    lois
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    08/11/2016 - 2:14am
    El mejor artículo que he leido sobre el tema ..puro fariseismo ...Gracias Jorge ...
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    Emilio Ibérico
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    07/11/2016 - 9:16pm
    Sin pretender ser exhaustivo (me aburriría), mi sencilla respuesta a las dos preguntas bajo el titular, es: A) 1.- El padre y la abuela le donan 60000€ para la entrada de la vivienda. Esta cantidad pasó a ser propiedad de Espinar. ¿Pagó el correspondiente impuesto de donaciones?. 2.- Si el beneficio neto fue de 19000€, es porque Espinar devolvió a su padre y a su abuela los 60000€. Esto se debe considerar otra donación, aunque en sentido contrario.¿Pagaron el padre y la abuela de Espinar, o en su caso éste, el correspondiente impuesto de donaciones?. B) Sabemos que existe la posibilidad de realizar préstamos entre familiares, siendo esto "un negocio bilateral en el que ambas partes se comprometen de forma voluntaria a cumplir un contrato por el que una de esas partes (en este caso padre y abuela) deja un dinero y la otra parte (el hijo y nieto) se compromete a la devolución del mismo". En estos casos, hay que firmar un contrato y debe ser depositado en la Consejería de Hacienda de la autonomía. El hijo/nieto debería devolver, justificando mediante una trasferencia a su padre o abuela para quede evidencia de la devolución del préstamo. ¿Existe en el caso de Espinar un contrato legalizado de préstamo entre familiares, entre padre e hijo, y entre abuela y nieto?. Aparte de estas irregularidades, lo que se critica es la influencia del padre de Espinar para la obtención de una vivienda de una promotora que casualmente es un sindicato donde tiene influencias. O sea, se utiliza los contactos del padre, para obtener una vivienda y especular con ella, aprovechando la subida de precios. Probablemente, alguna otra persona o familia con menos recursos y sin influencias en el sindicato, perdió la ocasión de obtener una vivienda que necesitaban. Consideren mi comentario como una especie de desahogo, porque cuando yo era joven, con 25 años, mis padres me donaron ilegalmente, un dinero para pagar la entrada de mi actual vivienda. Pero, carajo, se enteró Hacienda, me citó a palacio y me dio un palo sancionador que aún me duele. Y digo yo, ¿en el caso de Espinar no entra Hacienda a investigar para ver qué pasó? Porque además, no conozco que los 60000€ hayan sido devueltos a su padre y abuela... ¡como no existe transferencia bancaria conocida! Bueno, adiós.
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    sergio78
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    07/11/2016 - 8:10pm
    Contemplo atónito las reacciones al caso Espinar, y las insólitas reflexiones de determinadas personas y organizaciones. Con los nuestros a muerte, pase lo que pase, debe ser la consigna, como aquellos viejos militantes de izquierda que aún consideran a Cuba un paraíso sobre la tierra...críticos con todos menos con los nuestros. ...Y ahora este artículo, y en Diagonal...pluma fina la tuya Mister Armesto, a ver si entiendo, porque igual es que me perdí algo, entonces sólo los ángeles y los recién nacidos no se sacarían de la manga una plusvalia de 20mil€ con la venta de un piso. No tengo ni tiempo ni ganas de leer los pormenores del caso, pero eso en mi barrio se llama especular y huele mal. No sabia que mi entorno familar y social fuera tan pueril o angelical, debemos ser todos gilipollas, porque no conozco ningún caso parecido y seguro que entre los militantes y votantes de podemos, no serán la mayoría los que hayan especulado con un piso. Otra cosa pueda ser que el compañero Ramoncito sea algo así como un híbrido entre el Che y Arafat, y que su liderazgo sea fundamental para guiar al borreguil pueblo al deseado cambio en España, si, sin duda, debo ser gilipollas, me creí eso de que nadie es indispensable y que la fuerza reside en el pueblo. El poder hay quien dárselo a quien no lo quiere y no a los colegas, porque sino estamos repitiendo modelos que nos hemos cansado de criticar. Apártate y que pase el siguiente que seguro lo hará igual o mejor que tu, no pasa nada, la vida sigue, eso si, vas a tener que buscar curro, como el resto de los humanos normales, esos a los que quieres representar, esos a los que en su vida se les pasó por la cabeza ser parte activa de la burbuja inmobiliaria.
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    Espinazo
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    07/11/2016 - 5:31pm
    Me gusta este diario y sé que tipo de personas lo leemos, y tenía ganas de ver que decíais sobre este asunto y no esperaba esto. Decirlo todo, Espinar es un niño de papa, es un parásito del sistema. A parte de que intelectualmente mediocre. Acomplejado de si mismo y narcisista ahora que sale a menudo en al tele decide cuidar su imagen. Ha cometido un acto de hipocresía que en su caso se convierte en despreciable. Primero estar becado, quitar a alguien con más necesidad y talento una beca. Pedir una VPO, lo mismo, quitando a quien necesita. Y todo gracias a su papa que se llevó 178.000 con las black. No le bastaba con el sueldazo y con los millones que ganaba con las empresas en als uqe estaba metido. Que le ha dado al nene una carrera regalada, beca, y pasta para aburrir. Que el papa de este señor y él mismo por herencia es millonario. Y su reniego de los actos de su padre son ahora que está medrando como él y quiere distanciarse cuando al final es un negocio de familia, ser políticos, le toca al nene ser diputado y parasitar como su padre. Este engendro ha estado aprovechándose del sistema toda la vida, de vergüenza ajena es saber todo lo que se sabe ahora de él. Y hay que ser muy cínico para hacer lo que hace y los que le defienden se convierten en cínicos a su vez. No paro de ver mensajes como el artículo con el yo también o habría hecho, es una cosa normal, otros roban más, y no sé si es porque no se han parado a leer todo lo relacionado con este energúmeno de parásito, o porque cuando algo rompe tus esquemas y toca asumir que votaste a unos gilipollas cuesta de aceptar. Son ellos mismos (podemos) los que se han puesto el listón muy alto para captar el voto, se han vendido como seres de luz y ahora que se ve que están hechos del mismo fango, reaccionan exactamente como los que criticaban. Y que tendrá el poder que a pesar de tener la vida resuelta como este infraser de Espinar, que podría estar comiendo bollos a costa de su papa en algún puesto en una empresa del mismo, tiene que ir ahí a joder a los pocos honestos que tenga de compañeros entre todo el hemiciclo. Vamos que a salido al padre.
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    grifols
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    07/11/2016 - 1:22pm
    Si en lugar de escriturar la vivienda (de protección pública), hubiera renunciado (recuperando el 100% de las aportaciones) y a la financiación "black" de su papá (no todos somos hijos de un consejero de Bankia), sería éticamente irreprochable. Si no hubiera tenido 19K EUR de beneficio sobre su aportación de 60K EUR (un 31,5% desde su escritura hasta su venta al año siguiente) no le llamaría especulador. Si a la vez que escrituró la vivienda no hubiera estado cargando contra los especuladores que han convertido un derecho en un bien de lujo, no le llamaría fariseo. Y sí, jode mucho que un niñato de papá se la deje a sus compadres de negocios tan a huevo, manchando la lucha de los que nunca han tenido intención ni han robado siquiera un boli. La falta de autocrítica, también.
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    Juan Sin Miedo
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    04/11/2016 - 8:19pm
    Ya está bien de tanto golpe de pecho y santurronería barata. Completamente de acuerdo con lo que dice el artículo con una única salvedad: Ramón Espinar ni siquiera mangó un bolígrafo. Todo lo que hizo fue irreprochable.