Las lágrimas de Pedro Sánchez

Así fue el último 'Salvados': un cara a cara con la versión más lacrimógena de Pedro Sánchez, aderezada con una buena música de ambiente y la intimidad de un café. El realto del príncipe destronado que poco o nada tiene que ver con la realidad del PSOE.

, portavoz de Somos Pozuelo y candidato al Consejo Ciudadano de la C. de Madrid por Juntas Podemos.
31/10/16 · 13:48
Imagen de un momento de la entrevista de Évole a Sánchez.

Ayer tuvimos ocasión de ver un Salvados muy interesante sobre una crisis, la del PSOE, que ha terminado con la dimisión de Pedro Sánchez y la abstención de la mayor parte de sus diputados para permitir el gobierno de Mariano Rajoy. Un escenario antinatural para unos, y revelador para otros, pero en todo caso representativo de una nueva coyuntura caracterizada por la incertidumbre en torno al papel que jugará el PSOE.

Évole, que es un gran comunicador y conoce bien la industria audiovisual, presentó un relato con gancho. Si a la historia de un gran partido de gente sencilla, destripado por las maniobras de una facción de dirigentes derechizados, le incorporamos una dosis de melancolía en forma música y color, el éxito está garantizado. Y es que el bueno de Pedro, como exjugador de baloncesto que es, se tiró algún que otro triple durante la entrevista.

Las preguntas animaron el encumbramiento del entrevistado hasta la categoría de mito, que es lo que el príncipe destronado necesitaba para resituarse en la batalla interna del partido. Sin embargo, esta nueva versión lacrimógena de Pedro Sánchez incorpora ligeras contradicciones en su mensaje. Olvida, por ejemplo, que fue él quien decidió no preguntar a la militancia del PSOE sobre la conveniencia de un acuerdo con Podemos tras las elecciones de diciembre de 2015. Olvida también que es esto lo que precisamente él mismo ha venido demandando a la actual gestora que dirige el partido respecto del sentido de la votación en la investidura de Rajoy. Querido Pedro, es poco creíble hacer bandera de las miserias de la gestión de uno mismo.

La tesis defendida por el PSOE, y por el que hasta hace poco era su secretario general, respecto del fracaso del intento de formar gobierno con Ciudadanos y Podemos se ha demostrado, simple y llanamente, una farsa. Una mentira diseñada a conciencia para repercutir sobre Podemos y sobre la figura de Pablo Iglesias la convocatoria de segundas elecciones y el crecimiento electoral que conllevó para el PP.

Y ciertamente llama la atención el arrepentimiento apresurado de Sánchez, que sólo cuando el error es ya irreversible, se descuelga con unas disculpas que buscan la reconciliación con el sentido común de izquierdas. Ahora agradece a Manuela Carmena y a Pablo Iglesias sus mensajes de apoyo, sustituye el lenguaje belicista de la secesión unilateral de Catalunya por el derecho a decidir y reconoce en Podemos a una fuerza política con la que hay que hablar de tú a tú. Y precisamente en este último aspecto Pedro Sánchez vuelve a equivocarse.

No podemos hablar de tú a tú con un partido que ha protagonizado una de las traiciones más indignantes de nuestra historia contemporánea. No podemos parecernos ni en el fondo, ni en las formas, a un PSOE que pivota entre la sumisión al IBEX35 y la abstención ante el gobierno de Rajoy , porque los inscritos y la gente que participa en Podemos está hecha de otra pasta. Nosotros nacimos de la crisis de los viejos partidos, de su incapacidad para representar en las instituciones las demandas de los nuevos movimientos sociales surgidos precisamente durante el gobierno de Zapatero. Somos el pueblo del “no nos representan”, de las mareas, del movimiento municipalista, de la luchas ecologistas y del orgullo feminista.

El destino ha querido que la claudicación del PSOE se haya producido en medio de la Asamblea Ciudadana de Podemos en la Comunidad de Madrid, a pocos días de que decidamos cuál será nuestro nuevo secretario general y el equipo que le acompañará en el Consejo Ciudadano. Y ciertamente entre las dos propuestas que hay sobre la mesa existen diferencias significativas respecto de esta cuestión y sería bueno que pudiéramos debatir sobre ellas con claridad.

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