Opinión
Gestos antifeministas

Respuesta al artículo “Feminismo de gestos” de Montserrat Galcerán.

22/09/16 · 15:22
Acto de Podemos. / Diso Press

inforelacionada

Texto de Loreto Arenillas Gómez y Blanca García González, de la secretaría de acción institucional y del área estatal de Igualdad y feminismo de Podemos, respectivamente.
No hemos podido dejar de sorprendernos al leer el artículo de Montserrat Galcerán sobre “Feminismo de gestos”. En él la autora señalaba que las compañeras del proyecto “Adelante Podemos” Rita Maestre, Tania Sánchez y Clara Serra, lejos de ser feministas de pura cepa (¡ojo!) y de querer una transformación realmente feminista, utilizaban esta coyuntura política para dar una pelea interna de poder. Lo que es sorprendente es que cuando tres mujeres dan un paso al frente y ponen encima de la mesa ciertas prioridades políticas se las acusa y cuestiona en lugar de escucharlas.

Nunca dejará de sorprendernos cómo se censura a mujeres que se ponen en primera línea y defienden, con sus palabras y sus acciones, el feminismo; en nombre de (voilà) el feminismo. Pero no hablemos de las palabras, hablemos de acciones. Es bastante conocido el trabajo desarrollado por el Área de Igualdad (cuya responsable es Clara Serra), entre cuyos logros destaca conseguir que la violencia machista fuese un eje fundamental durante la campaña del 20D, pero también hacer de Podemos una organización más igualitaria. El Área de Igualdad hace un feminismo que no se conforma con gestos y lo hace contra las inercias de una organización y de sus lógicas de poder.

Todas sabemos el esfuerzo que supone conseguir que una organización en la que parecía que no se podía hablar del aborto porque no era un tema ganador acabe llevando el feminismo como una de sus banderas, sabemos lo que implica convencer a compañeros reacios a que los órganos sean paritarios de la necesidad de la cremallera, sabemos lo que implica conseguir, además, que esas cremalleras no perjudiquen a las mujeres. Todas estas cosas han hecho que Podemos sea cada vez un poco más feminista, es decir, que dé a las mujeres los espacios que les corresponden. A todas las mujeres, a las que se conoce y a las que no, a las de una región u otra, a las que comparten ideas y a las que no.

Ahora bien, pongamos que nada de esto le vale a Galcerán, que cree que no es suficientemente feminista. Pongamos que la autora cree que otro proyecto va a ser mejor y más feminista que el encabezado por Rita, Tania y Clara. De ser así debería explicar en qué consisten las diferencias. Podría cuestionar las propuestas feministas de Proceso Adelante, por ejemplo que el Área de Igualdad pase a ser una secretaría o que se impulse un proyecto de conciliación para que haya ludotecas en los actos y reuniones.

El artículo de Montserrat Galcerán hubiera podido ser muy constructivo y eficaz si hubiera puesto en tela de juicio algunas de las líneas de trabajo concretas o las ideas políticas presentadas en el proyecto en sus múltiples talleres, ya que en un momento constituyente como el que vive ahora la Comunidad de Madrid el diálogo y la confrontación de ideas resulta muy sano y necesario. ¿Acaso Galcerán tiene dudas con respecto a su opción táctica y por ello baja al barro de la peor manera, se dedica a destruir en vez de construir y a atacar a compañeras en vez de hablar de proyectos?

Hay una manera de sumar y de hacer que Podemos siga siendo más feminista; consiste en aceptar que puede haber diferentes maneras de entender el feminismo y que puede haber diferencias políticas fundamentales y muy legítimas entre feministas. Si se quiere sumar la actitud debería ser la de celebrar que el feminismo sea una noción que se comparte, celebrar que todas los proyectos que se han presentado reivindiquen el feminismo, celebrar que eso haya llegado a ser de consenso.

Y hay una manera de destruir y de hacer la utilización más abyecta posible del feminismo, considerar que sólo puede ser llamado feminismo el feminismo de las tuyas y considerar que tus adversarias son “solo cuerpos”, que son mujeres dóciles y sumisas al servicio de la continuidad y del poder de quienes mandan.

Si Galcerán está de acuerdo con que feminizar Podemos es una tarea ineludible debería ser coherente y celebrar (también con la crítica y el diálogo) un proyecto que tiene en primera fila a tres mujeres, algo que, por desgracia no se había visto hasta ahora. Feminizar la política tiene que significar, entre otras cosas, que en algunas ocasiones los hombres den un paso atrás para que las mujeres demos un paso al frente.

Nosotras sí celebramos que ahora todos los proyectos presentados se digan feministas y esto nos parece el resultado de un buen trabajo feminista desde que Podemos empezó a andar hasta hoy. Trabajaremos para que todas las mujeres, al margen de sus acuerdos o diferencias políticas, tengan cada vez menos obstáculos y ocupen los espacios que les corresponden. Trabajaremos por hacer un Podemos más feminista, esto es, un Podemos en el que ninguna mujer lo tenga más difícil que un hombre. Trabajaremos para poder celebrar cada vez en más ocasiones que haya más mujeres en primera línea y que haya cada vez más propuestas feministas. Mientras tanto, esperamos más debates y menos acusaciones, demos ejemplo y construyamos un Podemos más feminista.

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comentarios

7

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    Alberto Sanz
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    28/09/2016 - 12:26am
    El artículo de Galcerán me produjo desasosiego, ya que pensaba que era de Podemos por ser concejala de Madrid. Al informarme posteriormente de que pertenece a un grupo ligado a otros intereses, lo he circunscrito a las típicas maniobras de desprestigio que, a izquierda (¿?) y derecha sufre Podemos. La verdad es que me pareció torpe y vacío y me tranquiliza ver que la respuesta de las dos firmantes es clara y honesta, sin bajar al barro; remarcando la necesidad de un debate franco y bienintencionado. Por otra parte, aunque en la esencia de Podemos desde el principio está el ideario feminista, es obvio que en esta sociedad el camino todavía es largo (los/las podemitas no son extraterrestres se ha dicho en algún comentario). Y sí es tranquilizador que haya una vigilancia y lucha ideológica, liderada por jóvenes y ya curtidas mujeres, en una organización como Podemos, que está llamada a ser la locomotora democrática de este país de países.
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    Basilio
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    25/09/2016 - 9:57am
    No conozco el articulo de M Galcerán, pero ninguna de estas tres mujeres es feminista. Mujeres sí son, pero no feministas. Antes de trabajar para llegar a las cotas más altas del poder, que es lo que continúan haciendo, no han liderado ninguna acción feminista. Y Podemos ni lo es ni lo parece, ni lo quiere ser. Aunque con la boca se diga lo contrario, los hechos siempre delatan. Pese a quien pese.
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    Lora Reyes
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    24/09/2016 - 9:07am
    No he leído el artículo al que se refiere, pero como este sea el nivel de tratamiento del feminismo en Podemos estamos listas. Dice poco el artículo pero repite todo el rato una cosa: para las autoras el feminismo es una palanca politica, una palanca que no les gusta se use contra ellas. Miedo
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    Pepe Grilo
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    23/09/2016 - 5:35pm
    El oportunismo político no me parece excesivamente feminista. Ni muy créible
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    Javier Gambino
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    23/09/2016 - 3:20pm
    Veo comentarios sorprendiéndonos de que las inercias en Podemos no sean por defecto y naturalmente feministas. Como si Podemos estuviese integrado por extraterrestres. Lo que define a Podemos en materia de género no es que sea intrínsecamente feminista (imposible en una sociedad como la nuestra) sino la ineludible e irrenunciable voluntad de llegar a serlo. En el mundo real, no en los mundos teóricos de Yupi. Seguimos, porque aún no hemos llegado.
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    Ysipiensas
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    22/09/2016 - 9:01pm
    El artículo es completamente autorreferencial y encierra un gran equívoco. La cuestión no es si Podemos respeta o no las proporciones de género en su estructura interna. Como partido de “la nueva política” se supone –yo suponía, vamos- que ya había asumido en su programa y en sus gestos una política feminista, como cuestión de principios. Me desalienta que, sin darse cuenta, estas compañeras desvelen una “realidad interior” que la inhabilita para llevar adelante no sólo una política feminista, sino cualquier transformación profunda de las estructuras de sometimiento. Dicen: “Todas sabemos el esfuerzo que supone conseguir que una organización en la que parecía que no se podía hablar del aborto porque no era un tema ganador acabe llevando el feminismo como una de sus banderas, sabemos lo que implica convencer a compañeros reacios a que los órganos sean paritarios de la necesidad de la cremallera, sabemos lo que implica conseguir, además, que esas cremalleras no perjudiquen a las mujeres.“ El comentario podría entenderse si estuvieran hablando de un agrupamiento convencional, o de “la sociedad en general”, pero ¡están hablando de Podemos! Mucho va a tener que transformarse Podemos, para dejar de comportarse como una empresa, orientada por el marketing y la “caza de oportunidades”.
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    Ysipiensas
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    22/09/2016 - 8:07pm
    No se trata de que el feminismo haya hecho más o menos avances en el interior de Podemos. Mal lo tiene un partido político que se enuncia “de la nueva política” si, en vez de que el feminismo sea punto de partida en sus programas y acciones, sus activistas feministas se ven obligados/as a dar la lucha paritaria hacia el interior de la propia organización. Suponía que Podemos ya tenía totalmente resuelto este tema y que ahora sólo se trataba de impulsar el feminismo hacia el conjunto de la sociedad. Menudo desasosiego me causa la noticia. Lo siento, pero esta respuesta me parece que evidencia que Montserrat Galcerán lleva razón.