Opinión
Recuperar la esencia del periodismo

La apuesta por la credibilidad y por un periodismo sin adjetivos.

, directora de La Marea
29/09/16 · 8:00

inforelacionada

Hace dos veranos los estudiantes de Periodismo que hicieron sus prácticas en La Marea resumieron su experiencia en un artículo. Alba dijo que sentía que trabajaba en la aldea gala de Astérix, pura resistencia. Guillermo describió nuestro día a día con las dos frases que, según él, más se oían en la redacción: "Tenemos un pollo", "vamos de culo". No se me ocurre mejor síntesis para la primera etapa de nuestro medio de comunicación. Dicho esto, convendría analizar por qué cuesta tanto construir medios críticos en este país y también por qué es indispensable que existan.

Para empezar, el principal problema es alcanzar la sostenibilidad económica, sobre todo si se aspira a mantener la coherencia. Pagar todas las colaboraciones que se encargan, rechazar la publicidad de las empresas que contradicen los principios editoriales e intentar pagar salarios dignos es misión casi imposible. Al principio, los lectores y lectoras pueden apreciar el esfuerzo y contribuir a la financiación de un medio, pero a medio plazo sólo se comprometerán con un proyecto si les satisface su contenido, no sólo su forma.

Esa obviedad nos condiciona más de lo que parece. Según las encuestas, lo que más valoran los suscriptores es que tengamos una agenda propia. Esperan que publiquemos lo que otros no quieren, no saben o no se atreven. Sin embargo, a menudo también manifiestan su deseo de que cubramos toda la actualidad. Y a veces caemos en esa tentación, en especial en nuestra página web, con resultados que siempre saben a poco.

También resulta complicado hacer entender a ciertas fuentes y audiencias qué es el periodismo. Partidos políticos y empresas exigen adhesiones que nada tienen que ver con la información, sino que pertenecen al ámbito de la propaganda. Hay quien incluso define una noticia crítica como "fuego amigo" y amenaza con no conceder entrevistas o el ninguneo. Algo similar sucede con la audiencia.

La expresión efecto "Blancanieves", por el cual sólo queremos leer en nuestros medios de referencia aquello que coincide con nuestra visión del mundo o nuestra preferencia de voto, provoca reacciones virulentas, sobre todo en redes. Y no siempre es fácil distinguir y atender a las críticas argumentadas de aquellas otras que sólo son intentos de condicionar unos contenidos por los que pocos están dispuestos a pagar.

Podríamos añadir una decena de dificultades bien conocidas por quienes estamos fuera del mainstream, pero será mejor que nos concentremos en tratar de superarlas. Para ello, vale la pena empezar recordando por qué nacimos, cuál era nuestro objetivo fundacional. Cada cual debe escuchar su propia respuesta, pero me temo que, por desgracia, cada vez tenemos más sentido, sobre todo cuando se nos clasifica como periodismo "crítico", como si hubiese otro posible.

Otro asunto es ver cómo nos adaptamos a las nuevas circunstancias, al hecho de que haya tantas cabeceras ofreciendo información en apariencia similar. De vez en cuando, en La Marea diseccionamos nuestra revista y nos preguntamos qué porcentaje de los temas publicados podría aparecer en otros medios.

El ejercicio no tiene como fin ser más 'competitivos', sino exigirnos nuevos enfoques y más pluralidad. Y, al realizarlo, hemos llegado a otras conclusiones. Por un lado, debemos detectar medios hermanos con los que cooperar y aspirar a coberturas conjuntas más ambiciosas. Por otro, debemos explorar la vía de la especialización, al menos parcial.

#YoIBEXtigo, nuestro proyecto de investigación de las empresas del IBEX35, ha conseguido un gran respaldo, con más de 3.300 personas dispuestas a financiarlo. Sienten que es una apuesta informativa distinta y profesional. Pero no nos confundamos, no es cuestión de buscar ideas presuntamente originales, sino de recuperar la esencia del periodismo: controlar al poder político y económico.

Hagámoslo, y luchemos por tener la credibilidad de la que hoy carecen los grandes medios de comunicación. Sólo así seguirá teniendo sentido nuestra existencia.

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comentarios

2

  • |
    Francisco Muñoz
    |
    16/10/2016 - 11:15am
    Con todo, creo que estais en Barcelona, una ciudad amplia y con ciertas inquietudes. Yo os escribo con la experiencia de subsistencia de 11 años de un semanario crítico en Andalucía, ya en el tanatorio de la prensa crítica. Desde la perspectiva empresarial y económica coincido con Begoña por cuanto se trata de un modelo de negocio similar a cualquier otro, con el agravante de que los "chicos de la prensa" normalmente poco, o nada, entienden de modelos de negocio. Y el modelo de negocio basado en la publicidad tiene sus dificultades y sus límites en una actividad crítica. Actividad que además genera en el propio producto sus lógicas filias y fobias, lo que exige estrategias empresariales y periodísticas muy finas en un mundo donde la verdad no solo no existe, sino que tampoco se la espera. La crítica, en ciencia y en periodismo, es un método "protestante" típicamente anglosajón que cuadra bien poco con el sumiso cristianismo apostólico y romano, y mucho menos con la tradición mandobediente del franquismo y posfranquismo disciplinario español (el que se mueve no sale en la foto). En mi opinión el principal problema del periodismo crítico es que a medio y largo plazo corre un alto peligro de generar filias débiles y fobias fuertes, al menos en "provincias". Y la razón de este peligro es lógica en nuestra cultura de sumisión ya que el lector es un agente pasivo, mientras que el "criticado" es siempre un agente activo y con poder, sea político o económico. Diferencia que sólo se equilibra de dos maneras: bien con una alta audiencia del medio –cosa imposible en España–, bien con una gran inteligencia estratégica, cosa que agota al más "pintao"... Un abrazo y suerte.
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    begoña
    |
    29/09/2016 - 10:57am
    No sólo cuesta tanto construir medios críticos en este país, Magda, también cuesta mucho esfuerzo e inversión en tiempo y dinero cualquier proyecto empresarial, sea del sector que sea. No sé por qué los medios os creéis tan distintos a cualquier otra empresa, por qué os pensáis imprescindibles y exigís esfuerzos extra de vuestros lectores/consumidores, como hacer las veces de agentes comerciales (caso La Marea) o como ser el pozo sin fondo al que recurrir para continuar una andadura que hace años que hace aguas (caso Diagonal). Todo a cambio de "acciones" que, la verdad, poco valor pueden tener más allá del emocional. Desde mi humilde opinión, y viendo lo que sucede en el resto del mundo ajeno al entorno periodístico, vivís entre algodones. O sino, qué empresa tendría el atrevimiento de hacer un crowdfunding para costearse los sueldos pendientes de su plantilla?