Opinión
Una nueva base social

El municipio como espacio básico para cambiar el modelo económico.

Texto de Carlos Jiménez Romera, investigador urbanista.

, investigador urbanista
15/07/16 · 8:00
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Las ciudades se han convertido en un elemento central del proceso de creciente mercantilización de la ­vida que impulsa el capitalismo global. El discurso oficial del desarrollo urbano sostenible se construye a partir de grandes lemas humanísticos, pero cuando se trata de defender proyectos concretos termina acudiendo a argumentos mucho más mundanos: inversión, competitividad, riqueza, empleo.

En estos términos se puede leer el tristemente famoso artículo 47 de la Constitución de 1978, que recoge tanto el siempre incumplido derecho a la vivienda como el nunca cuestionado derecho a la apropiación privada de la plusvalía urbanística.

En los 80, los primeros ayuntamientos democráticos, participados por líderes y miembros de las asociaciones de vecinos, se creyeron la letra de la ley e intentaron dar respuesta a las históricas demandas vecinales. Sin embargo, las mejoras en la urbanización y los equipamientos de los barrios se vieron deslucidas por la crisis económica, la desindustrialización y el desempleo. Una década más tarde, la base económica de muchos de estos municipios dependía absolutamente del turismo y de la especulación urbanística, con recursos movilizados a través del sobreendeudamiento de empresas y familias que empezamos a pagar al comienzo de la crisis. 

Dos cuestiones resultan destacables en el imprescindible análisis de aquel periodo: por una parte, las políticas sociales de salario indirecto, a través de los equipamientos urbanos o los servicios públicos, no pudieron compensar la pérdida de la base productiva y a largo plazo aumentaron la dependencia de las personas respecto de los empleos precarios, y de los ayuntamientos respecto de la mercantilización del espacio público y del desarrollo urbanístico.   

No basta con el modelo de ciudad, es imprescindible definir una nueva estrategia de desarrollo local

Por otro lado, la descapitalización del movimiento vecinal implicó un cambio fundamental en el análisis de los problemas urbanos, desde un enfoque colectivo a otro estrictamente individual, que sirvió de abono para la huida hacia adelante del posterior boom inmobiliario, al tiempo que desactivaba casi cualquier movilización colectiva.

La ciudad postindustrial se ha convertido en un espacio crecientemente dedicado al consumo suntuario de una minoría que disfruta de la acumulación de los flujos económicos globales, mientras el papel económico de una creciente porción de la población queda reducido a ponerse al servicio de esta minoría. En contraste con los 80, los déficits más graves no están asociados a las infraestructuras urbanas, sino a las estructuras sociales y económicas desmanteladas en las últimas décadas. Por ello no basta con reivindicar el modelo de ciudad compacta y diversa, definido en términos espaciales y vagamente funcionales; es imprescindible definir una nueva estrategia de desarrollo local, social y económico, que vaya más allá de la nostalgia por las viejas estructuras fordistas de la ciudad industrial.

Tal vez en lo económico, la acción política municipal puede quedar opacada por el carácter nacional y supranacional de las grandes decisiones, pero la creación de la base social necesaria para una transformación del modelo económico cae de lleno en su ámbito de actuación. De igual forma, volver a pensar la ciudad como espacio donde las personas desarrollan su proyecto vital, y no como un mero espacio de consumo, requiere un profundo cambio cultural que debe partir por una recuperación del enfoque colectivo tanto en el análisis de los problemas como en la propuesta de soluciones. 

Transversalidad y participación deben ir más allá del discurso y trasladarse a la práctica cotidiana, empezando por la reconstrucción de la ciudadanía en su sentido más político, una colectividad que define su propio futuro, como único medio para transformar el espacio de consumo individual en que se han convertido nuestras ciudades en un nuevo espacio de creación colectiva donde inventar un nuevo modelo de ciudad que también sea un nuevo modelo económico y social.

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comentarios

1

  • |
    giasou
    |
    20/07/2016 - 7:42pm
    Espero nos sirva !
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