Éxito de las marchas contra los feminicidios en Argentina
“Ni una menos, vivas nos queremos”

El pasado 3 de junio cientos de miles de argentinas y argentinos, por segundo año consecutivo, salieron a las calles de todo el país al grito de "Basta de feminicidios”. El éxito de esta movilización, que prolonga el del año anterior plantea nuevos retos para el movimiento de mujeres en general y para las feministas en particular.

26/06/16 · 7:27

Texto de Anna Castillo

En 2015 lo masivo de la movilización fue un hecho tan inesperado que se antojaba puntual e irrepetible. Todos los pronósticos apuntaban a que este año las calles no se llenarían de nuevo. Sin embargo, esta segunda convocatoria Texto superó cualquier expectativa. Es un desafío tratar de entender porqué se dio el año pasado una movilización como aquella, que desplazó el núcleo del sentido común social sobre lo que es tolerable o no – respecto a la violencia hacia las mujeres–, y analizar como se implicó el feminismo para que se produjera semejante fenómeno. De alguna manera se modificó en la opinión pública el límite entre lo que es políticamente correcto y lo que no. La consigna de “Ni Una Menos” permite dar cuenta de lo que estaba 'naturalizado', una muerte más en el cotidiano, una desaparición más en el día a día, sin que esto apelara a la empatía que se cristaliza en la solidaridad. Este 2016 se profundizó el reclamo y la consigna fue “Vivas nos queremos”, que implica otro tipo de violencias, pues no exigimos sólo que no nos maten, sino que queremos estar vivas, activas, alegres, decidiendo sobre nuestra vida…

En primer lugar, es evidente que ahí se encontraba el movimiento amplio de mujeres, las feministas y los feminismos populares. A su vez, hombres y mujeres que nunca en su vida habían marchado, salieron a la calle a título individual por primera vez con pancartas de repudio a la violencia machista.

Se modificó en la opinión pública el límite entre lo que es políticamente correcto y lo que no respecto a la violencia hacia las mujeres

Sabemos que las nuevas tecnologías y las redes sociales jugaron un papel importante en la convocatoria. No por azar la consigna convocante fue un hastag, que tiene que ver con la red social Twitter. Sin embargo, esto no explicaría qué fue lo que hizo que la sociedad en conjunto dijera un “Basta de violencia”. Ya desde los '80 los feminismos se enfrentan a ese desafío, logrando politizar problemas hasta entonces despolitizados –la violencia contra la mujer–, o conceptualizando la violación como una estrategia de dominación contra las mujeres. Sin embargo nunca se había visto una marcha tan multitudinaria contra la violencia machista. Muestra de ello es la poco comparable afluencia de mujeres en la marcha del Día Internacional contra la Violencia hacia las Mujeres, todos los 25 de noviembre.

Otro factor que coadyuvó a la masividad de la protesta es que la convocatoria fue iniciativa de mujeres periodistas públicas y caras visibles de los medios masivos de comunicación. Sin embargo, para que el llamado tuviera repercusión hacía falta que hubiera un público sensibilizado. Y podemos afirmar que el año pasado la sociedad sentía un hartazgo generalizado puesto que se dieron varios casos muy seguidos que repugnaron a la sociedad –Ángeles Rawson, Lola Chomnalez, entre otros– mientras seguían presentes en los medios algunos casos de años anteriores –Wanda Tadei y Kiara Romero–. Precisamente en los dos casos que contaron con más cobertura mediática, se trataban de chicas de clase media. Por ello podemos pensar que por un lado se produjo una mayor identificación por parte de los y las profesionales de los medios que marcan la agenda periodística. Y por otro, una mayor empatía por parte de la audiencia que, hasta ahora, en la mayoría de los casos solía mirar hacia otro lado. De alguna manera la diferencia de clase fue un factor condicionante a los fines de la mayor sensibilización y hartazgo por parte de la sociedad.

Así mismo, hay que destacar que comenzaba a usarse en los medios el concepto de violencia de género o femicidio en lugar de “crimen pasional”. Hace unos años periodistas con conciencia feminista de la red PAR [La Red PAR, Periodistas de Argentina en Red, y cuya coletilla es ‘Por una comunicación no sexista’, nació en noviembre del 2006 en Buenos Aires durante el I Encuentro Nacional de Periodistas con Visión de Género, N.d.E.], elaboraron un decálogo, que se distribuyó en todos los medios, de cómo trabajar específicamente el tema del femicidio. Así tenemos feministas profesionales que elaboraron dicho decálogo, en segundo lugar periodistas que se apropian de dichas recomendaciones y por último, varias mujeres periodistas con mucha presencia pública que lanzan la convocatoria en los medios y las redes.

Nunca se había visto una marcha tan multitudinaria contra la violencia machista

Otro factor destacable es que la convocatoria a la marcha partía de un lema muy amplio cuyo mensaje decía básicamente basta de muerte, de femicidios. Ello permitió que personas de distinto tinte político pudieran confluir en un reclamo tan transversal como este. Pero esto, por sí mismo, tampoco explicaría qué fue lo que hizo que personas no organizadas en torno a esta exigencia, de repente, como de por arte de magia, salieran de su inmovilismo y ocuparan la plaza del Congreso.

Al respecto entrevisté a una de las feministas que marchó estos dos años, Claudia Korol. “Es un proceso histórico desde el feminismo de visibilización de lo que significa la violencia contra las mujeres, del pacto patriarcal de supresión de los cuerpos que se rebelan frente a su sistema. Pero algo que se venía acumulando en la conciencia social de los argentinos y las argentinas vinculado a esto, que es el 'Nunca Más', o sea, una mirada frente a lo que es el tema de la desaparición de las personas. Y la identificación de los femicidios y la desaparición de las mujeres como un hecho de 'desapariciones en democracia', que se logra como una asociación entre el 'Ni Una Menos' y el 'Nunca Más'. Una asociación que se va construyendo en la conciencia social con las denuncias que hacemos las feministas. Y empieza a visibilizarse esa idea de que sigue habiendo desapariciones y la forma de responder es con la movilización, con la acción colectiva y social.”

Para Korol, que es también educadora integrante del equipo de educación popular Pañuelos en Rebeldía, “el otro tema es que efectivamente han crecido los secuestros de jóvenes, mujeres y trans. Pero cuando se empieza a dar respuesta al pacto patriarcal desde las mujeres, las mujeres empiezan a decir: 'no somos seres para obedecer, callarnos, que decidan sobre nuestra vidas, cuerpos y sexualidad, podemos elegir con quién estamos y con quién no', empieza a haber una respuesta patriarcal en el mismo código de siempre, que es la violencia del patriarcado. Hubo una avanzada del feminismo, de las mujeres y hubo una respuesta que intenta fortalecer el disciplinamiento y la domesticación de nuestros cuerpos desde el patriarcado a través de la violencia. Y finalmente el año pasado se dio toda una combinación de elementos donde la saturación por varios asesinatos produjo una indignación muy grande. Junto con todo esto que venía construyéndose y con una iniciativa muy a tiempo de un grupo de periodistas, permitió que varios procesos confluyeran y se expresara en el 'Ni Una Menos'. Pero pienso que ese estallido que aparece como espontáneo no es tan espontáneo. En el sentido que creo que hubo una conciencia social que se fue construyendo y lo relaciono con el 'Nunca Más' que en nuestro pueblo tiene un arraigo muy fuerte. Esa idea de que hay que parar los actos de violencia y la impunidad."

Y remacha la participante en las movilizaciones: “Otro hecho que agrego es que en los últimos años frente a cada desaparición se producen distintas formas de organización barrial, vecinal. Y un papel lo juega la Campaña Nacional Contra la Violencia Hacia las Mujeres con su lema “Si tocan a una respondemos todas”, dejando claro que no va a haber más agresiones sin respuesta. Desde la CNCVM acompañamos a las familias y se genera toda una forma de actuación y respuesta de grupos organizados. Da una idea de que hay cientos de grupos organizados alrededor de las víctimas y están buscando justicia para ellas y para sus familiares. Y esos grupos se encontraron en esta convocatoria general. Y da un horizonte importante para decir no sólo es el dolor de un grupo sino que se puede percibir el conjunto del sistema patriarcal que está operando”.

Empieza a visibilizarse esa idea de que sigue habiendo desapariciones y la forma de responder es con la movilización, con la acción colectiva y social

Por lo tanto, en el “Ni Una Menos” están imbricadas distintas actoras: las feministas, las profesionales, las mujeres del movimiento amplio y el feminismo popular. Pero sobretodo destacar el rol que ha jugado el feminismo popular en alianza con otras luchas como es la búsqueda de familiares de madres, abuelas e hijos de desaparecidas/os. En esa línea, las recientes campañas y respuestas sociales, políticas y legales son, en realidad, el producto final, público y visible de un largo y complejo proceso de redefinición de la violencia contra las mujeres, que ha pasado de calificarse como un drama personal a conceptualizarse como un problema social.

La relación entre las feministas y el movimiento amplio de mujeres, que se da desde los Encuentros Nacionales de Mujeres [reunión anual desde 1986, que se define como “un espacio de mujeres autónomo, auto-convocado, democrático, pluralista, autofinanciado, federal y horizontal" y que reunió a unas 30.000 mujeres en 2015], han provocado que el movimiento feminista se ampliara y se ha potenciado el movimiento de mujeres. “Muchas chicas jóvenes sin tener una conciencia específicamente feminista, no tienen temor a llamarse feministas. Sobre los pasos dados van aprendiendo. Me parece que se rompió una barrera, no en la sociedad, sí en las mujeres que se consideran a sí mismas feministas más allá de la Academia. La rebeldía, el tener conciencia de derechos… se autodenominan o se identifican con el feminismo. Y me parece que hay todo un sector dentro del movimiento feminista que se asume dentro del feminismo popular que hace que el feminismo se extienda como reguero dentro de los movimientos sociales. Es un tema porque en Argentina no había tanta conexión dentro del feminismo con los movimientos sociales” afirma la periodista feminista Liliana Daunes.

En este marco, hay que destacar que varias organizaciones populares mixtas han atravesado un nuevo proceso declarándose antipatriarcales. “Y ese debate interno, llevado adelante por mujeres feministas, ha permitido que se problematice la relación del feminismo que no se aísla del movimiento de mujeres y del movimiento popular sino que dialoga e interactúa”, explica Claudia Korol.

Tanto en la marcha del 2015 como en la de este año había mujeres de los sustratos más empobrecidos portando pancartas y gritando consignas que tienen que ver con la historia del feminismo. Esto muestra que hay una parte del feminismo popular que logró enraizarse en esas respuestas concretas que hay necesidad de dar cotidianamente frente a la falta de respuesta por parte del Estado. El rol de acompañamiento a los familiares de víctimas, que está siendo encarado por el feminismo popular, tuvo su peso para que se diera la masividad del “Ni Una Menos”. Esto nos haría pensar que hay un cambio prometedor en que el feminismo se transversaliza con otras luchas.

Este año, en la rueda de prensa convocando a la marcha se encontraban familiares de víctimas de femicidios y algunas Madres de Plaza de Mayo. Los unos y las otras hablaban desde el terreno de familiares de víctimas, donde pareciera que se diera una continuidad de la historia. Según Claudia Korol fue “muy llamativo la identificación de esas madres y familiares con las Madres de Plaza de Mayo que estaban presentes. Ese ejemplo que dieron las Madres de que hay que seguir peleando y reclamando justicia y no aceptando la impunidad es como algo que a las madres de las chicas les da fuerzas para seguir. Entonces el femicidio no es que termina una historia sino que empieza una historia de interpretación y de visibilización, en grupos populares, sobre qué es la violencia patriarcal. Empiezan a tratar de entender qué es lo que pasa, porqué la mataron, porqué las instituciones –la policía, la justicia– no responden, porqué a veces los hospitales encubren. Se habló de la violencia institucional y de la historia de impunidad. Y había como una continuidad de reflexiones que me parecían muy potentes para tratar de interpretar algo que las feministas populares venimos diciendo hace tiempo que es esta idea de que hay un sistema patriarcal, capitalista y colonial que golpea sobretodo al cuerpo de las mujeres y travestis...”.

Es así como el feminismo popular está reflexionando sobre el cuerpo como espacio político. Como planteara en los '70 el feminismo radical, todas las posibilidades que tenemos de avanzar en un camino de emancipación tienen que ver con la politización de los temas personales. “En estos últimos años desde el feminismo popular se viene trabajando un concepto bien interesante que es el 'territorio cuerpo', que me parece que enfrenta esa distancia que hay entre el cuerpo político y el cuerpo físico. Donde lo primero que se pide es la libertad y el poder sobre ese primer territorio que tenemos las mujeres o cualquier ser humano que es el cuerpo, para pelear después sobre todas las opresiones. En otro momento fue: 'lo privado también es político'. Pero ahí estábamos diciendo que lo que ocurre en una casa también es político, la violencia,… hay que visibilizarla porque es político y organizándonos podemos pelear contra ella. Pero hablando de 'territorio cuerpo' me parece que estamos llegando más íntimamente. Porque es la cuestión física de tu propia subjetividad” enfatiza Liliana Daunes.

“no somos seres para obedecer, callarnos, que decidan sobre nuestra vidas, cuerpos y sexualidad"

Las manifestaciones de 2015 y de este año convocaron tanto a mujeres y hombres de organizaciones y 'autoconvocadas/os', y ambas fueron masivas. Pero hay algunas diferencias. La marcha del 2015 contó con mucha convocatoria por parte de los grandes medios de comunicación, hasta el punto que personajes mediáticos como Tinelli [Marcelo Hugo Tinelli es un presentador, empresario, periodista deportivo, dirigente deportivo y productor argentino] se vieron en la necesidad de hacerse una foto con el hastag. En cambio, este año los medios dieron una ínfima parte de cobertura a la convocatoria los días previos. El año pasado, el llamado era muy general. Se decía basta de femicidios y “todos los agregados de ni una menos por trata, ni una menos por aborto, ni una menos por prostitución,… lo fuimos poniendo con nuestro propio cuerpo las personas que participamos con mayor conciencia. Y las mujeres que vivieron violencia en forma personal también se manifestaron con su cuerpo. Y hubo una sociedad entera que acompañó desde distintos lugares. Había políticos que bajo sus espaldas estaba la responsabilidad de las políticas públicas que no funcionaban y se sacaban fotos con el 'Ni una menos'”, recuerda Daunes. En cambio, este 2016 la consigna tenía algunas connotaciones más profundas. Previo al 03 de junio se dieron reuniones preparatorias entre varias organizaciones feministas y decidieron añadir al lema “Vivas Nos Queremos”, incluyendo por tanto algunos de los reclamos que el año pasado muchas mujeres portaban en sus pancartas hechas a mano. Tenía por tanto la marcha de este año una connotación más política. Esto explicaría porqué este año la Campaña por el Derecho al Aborto –con su lema “Ni una menos muerta por aborto clandestino”– cobraba un protagonismo indiscutible, mientras el año pasado el tema del aborto provocaba rechazo en algunas manifestantes. Además, si para la movilización de 2015 se trataba únicamente de una concentración frente al Congreso, este año las manifestantes marcharon desde el Congreso hasta la Casa Rosada, en una acción más reivindicativa. Si la violencia aparece como un efectivo medio de control social sobre el comportamiento de las mujeres, una respuesta ciudadana masiva que dice “basta de violencia contra las mujeres”, está cuanto menos sentando las bases para que el movimiento social de mujeres tenga una amplificación sin precedentes en la sociedad.

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