El comportamiento hacia el Otro

¿Somos conscientes de que los y las refugiadas también huyen del terrorismo y de la violencia?, ¿Ya se nos ha olvidado la imagen de Aylan, aquel niño que apareció muerto en la playa y quien tanto nos conmocionó?

, concejal de Participa Sevilla
15/04/16 · 7:01
José E. Cabrera Pérez

¿Somos conscientes de que los y las refugiadas también huyen del terrorismo y de la violencia?, ¿Ya se nos ha olvidado la imagen de Aylan, aquel niño que apareció muerto en la playa y quien tanto nos conmocionó?

En los últimos días, como consecuencia de los fatídicos y deplorables atentados terroristas en Bruselas, los mass media inundan las programaciones de noticias retrasmitidas como si de un thriller se tratara. Lo peor es que tal y como ocurrió con los atentados en París o Boston, las imágenes que ahora vemos una y otra vez son desgraciadamente muy reales, como las que también nos llegan de las y los refugiados sirios en las fronteras y a las que no se les da ya el protagonismo necesario.

El 87% de los atentados de organizaciones terroristas
islamitas entre 2000 y 2014 se produjeron en países donde la mayoría de
la población es musulmana

La creciente y prácticamente universal discriminación actual junto al rechazo de hoy hacia los inmigrantes y refugiados, nos lleva a reflexionar sobre la alteridad, la otredad, sobre la problemática con el otro. Ejemplo de ello podría ser el reciente auge de las organizaciones políticas xenófobas de ultraderecha en la Unión Europea.

Recordemos el replanteamiento de los conceptos de identidad y diferencia de Arjun Appadurai en La modernidad desbordada. Dimensiones culturales de la globalización, que suponen una relación cada vez más tensa entre el Estado-Nación y los nuevos Estados postnacionales. En este mundo postnacional y globalizado en el que vivimos, se impondría la aparición de una nueva etnicidad, se trataría pues de una etnicidad transnacional, que se extiende a través de varias naciones, y que reclama una nueva comprensión de la relación entre la historia y la agencia social, el campo de los afectos y el de la política, los factores a gran escala y los factores locales.

Queramos o no, somos parte de la idealización negativa del mundo árabe producida en su mayor parte por los mass media, propagadores del terror y del pánico a la guerra o a la migración, lo que genera un racismo de doble intensidad. Al racismo excluyente hay que añadir el racismo disfrazado de tolerancia y enmascarado de indiferencia: un discurso de multiculturalismo a simple vista, pero que oculta racismo. Esto es lo que ocurre actualmente en un mundo globalizado, en el que se supone que se da el intercambio entre culturas, pero sin embargo todo queda enmascarado bajo el consumo banal de los aspectos más superficiales de la 'otra cultura'. Otra cultura perteneciente a la periferia, pero que cada vez se encuentra más cercana al centro.

Resulta verdaderamente preocupante la creciente criminalización en contra de todo lo relacionado con lo árabe o con la religión musulmana. Nos referimos con ello a las campañas que han ido surgiendo en los último años como la que se desarrolla a través de twitter bajo el hastagh #StopIslam, los recientes ataques a diversas mezquitas en Madrid y Murcia, o la clara y fuerte xenofobia que se destila de las propuestas políticas de Donald Trump, Marine LePen o Geert Wilders. Todo lo mencionado levanta vientos huracanados en contra del otro, de todo lo que no sea o pertenezca a Occidente y nuestra cultura occidental.

Las dimensiones culturales de la globalización suponen una relación cada vez más tensa entre el Estado-Nación y los nuevos Estados postnacionales

Sigamos con las preguntas: ¿Por qué se asocia lo árabe con la deshonestidad sanguinaria y con la violencia? En 1990 Edward W.Said, en Orientalismo, ya abordaba esta influencia negativa sobre el mundo árabe que tendría como resultado, entre otras cosas, que detrás de todas las imágenes árabes encontremos la amenaza de la yihad, del ISIS... Su principal consecuencia sería el temor a que los árabes y los musulmanes invadan el mundo… A este miedo hacia el otro contribuyeron políticos como Reagan o los Bush con su “política de terror” interesada en discriminar y perseguir al 'enemigo' –que nos amenaza con su terrorismo global–, al otro, al que pertenece a 'otra' cultura, a esa que amenaza a nuestro 'perfecto' modo de vida y que atenta contra 'nuestra' civilización y sus supuestos valores principales: la libertad y la seguridad.

Se nos ocurren más preguntas: ¿Por qué si hablamos de Bruselas parece que duele más? ¿Hablamos de nosotros? ¿Qué ocurre? ¿Acaso son diferentes las muertes de los y las refugiadas sirias y las víctimas de los recientes atentados perpetrados por el ISIS u organizaciones hermanas en Kenia, Mali o Túnez? El 87% de los atentados perpetrados por organizaciones terroristas islamitas entre 2000 y 2014 se produjeron en países donde la mayoría de la población es musulmana. Europa no es la zona más afectada por los ataques ni siquiera entre los países donde la población cristiana es mayoría. Filipinas y Kenia, donde el cristianismo supera el 80% de la población, sufrieron 974 ataques desde el inicio del nuevo siglo (datos de “Global Terrorism Database y eldiario.es).

Para finalizar: ¿pasamos por alto que no se les está dando refugio de forma ilegal a personas que deambulan desorientados huyendo de una Guerra Civil? ¿Se nos ha olvidado ya la nuestra? ¿Obviamos que atentados atroces e inhumanos se producen cada mes en decenas de zonas del planeta? ¿Sólo duelen los muertos occidentales? El miedo inculcado y difundido hacia el otro hace que tengamos una constante actitud de vigilancia ante el 'otro', posiblemente como aquel que nos trae la ruina. Nos comportamos desgraciadamente como si fuésemos los guardianes del mundo.

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