Los consensos en el sí de la CUP

Texto de Albert Boada Cos, concejal de Nueva Economía en Sabadell y miembro de la Crida per Sabadell –candidatura local que apoya a CUP-CC–
En los últimos meses la Candidatura d'Unitat Popular (CUP) ha ocupado una parte importante de la actualidad informativa y los grandes tertulianos parece que han desarrollado una nueva rama de las ciencias sociales llamada "cupología". Más allá de este escarnio mediático es de agradecer que medios como Diagonal ofrezcan la posibilidad de analizar los hechos. Vamos a intentarlo.

26/01/16 · 0:58
Carteles electorales de la campaña de 2009. / Txiki Trepax

Texto de Albert Boada Cos, concejal de Nueva Economía en Sabadell y miembro de la Crida per Sabadell –candidatura local que apoya a CUP-CC–
En los últimos meses la Candidatura d'Unitat Popular (CUP) ha ocupado una parte importante de la actualidad informativa y los grandes tertulianos parece que han desarrollado una nueva rama de las ciencias sociales llamada "cupología". Más allá de este escarnio mediático es de agradecer que medios como Diagonal ofrezcan la posibilidad de analizar los hechos. Vamos a intentarlo.

El resultado de las 'plebiscitarias'

El primer dato importante es el mal resultado conseguido por Junts pel Si. Se puede edulcorar como se quiera, pero el planteamiento que tenían era sacar mayoría absoluta. La idea era sumar, a los votos de CDC y ERC, todo el espectro del movimiento soberanista encabezado por la Asamblea Nacional Catalana, Omniun Cultural y multitud de personalidades públicas del mundo cultural, deportivo...

Este objetivo no se consiguió. CIU y ERC siempre habían sumado mayoría absoluta de parlamentarios desde 1984. La evolución de su voto ha sido decreciente, pasando del 54,2% que sumaban en 1992 al 39,5% conseguido por Junts pel Si.

Entendiendo el derecho a decidir como un conflicto en clave democrática se hace imprescindible contar una mayoría social suficiente para declarar la independencia. Los resultados del 27 de septiembre, si bien se pueden leer como una victoria del 'sí' frente al 'no', no se pueden leer como un mandato democrático del 50%. Este resultado no permite una Declaración Unilateral de Independencia, pero puede permitir el inicio de un proceso constituyente que tendrá que ser refrendado en algún momento.

Durante la campaña de septiembre de 2015 se da un pacto tácito de no agresión entre Junts pel SI y la CUP. Se entiende que todos son votos por la independencia. La CUP dice claramente que tiene una agenda social y que no dará apoyo al actual presidente de la Generalitat. Pero nunca dice que no llegaría a un acuerdo con Junts pel SI.

¿Qué es la CUP?

No es un partido al uso. La izquierda independentista catalana ha estado históricamente muy fraccionada. A partir del procés de Vinarós (1998-2002) la izquierda independentista llega a unos acuerdos y lanza la propuesta política de la Unidad Popular. Este proceso de confluencia crece tanto a nivel militante como electoral, pasando de 20 concejales en 2007 a 382 en 2015. En todo este proceso la CUP se nutre de cientos de personas provenientes de los movimientos y luchas sociales, en muchos casos no estrictamente independentistas.

Acuerdo sí/no

Es un dilema de toda lucha. En una lucha sindical siempre llega un momento en el que se miden fuerzas, unidad de la plantilla, posibles avances,... y se decide llegar a un acuerdo o no. El acuerdo con la patronal nunca será de nuestro agrado. Habría que analizar si beneficia la estrategia de lucha sindical con una victoria parcial o si es un paso atrás. Lo mismo pasa con luchas como la Iniciativa Legislativa Popular por la Vivienda. Aquí no nos plantemos como cambiar el modelo de propiedad privada, sino paliar la grave emergencia social y habitacional presionando los bancos y grandes tenedores para que acepten unas reglas de juego más sociales. No es nuestra estrategia de cambio final, sino la posibilidad de conseguir una victoria parcial que haga avanzar nuestros planteamientos. El acuerdo actual se debe leer en estás coordenadas tácticas.

El camino de CDC

Es importante destacar que hace unos años pocos preveían que la derecha soberanista se apuntara al carro de la independencia. La elevada presión popular, las impopulares medidas del gobierno central y el Tribunal Constitucional y el coste político de no subirse al carro, han decantado la balanza. Al mismo tiempo, en CDC, tienen muy claro que pase lo que pase ellos quieren pilotar cualquier proceso para intentar que "no pase nada" en términos de perjuicio al poder económico.

El acuerdo junts pel SI – CUP

El consenso entorno a la necesidad de un acuerdo que abriera un proceso político nuevo ha sido bastante amplio en todo momento. Desde la CUP siempre se ha sido consciente de que, a pesar del importante resultado conseguido por una organización independentista y anticapitalista, somos la fuerza más pequeña del Parlament. El objetivo político era conseguir la presión suficiente para obligar a Junts pel Si a desplegar un Plan de choque social, la apertura de un proceso constituyente y una presidencia de consenso. El debate interno no se centró en llegar a un acuerdo político, sino en quien debía encabezarlo a nivel de gobierno. Nos habíamos comprometido a no investir al antiguo presidente. Y pensábamos que si caía, lo normal seria una presidencia de consenso entre las sensibilidades de Junts pel SI, posiblemente algún socialdemócrata. Pero CDC no juega al consenso. CDC rompía la baraja si no pilotaba el proceso. Y por lo que se ha visto, sus socios no tienen la capacidad de presión política que esperábamos.

¿Satisfacción con el Acuerdo?

Ni mucho menos podemos estar satisfechos con el acuerdo. No obedece a nuestro programa, sino a algunos acuerdos políticos puntuales en función de nuestra fuerza. Es un planteamiento de avance táctico en un momento concreto. Sólo con la coincidencia en la emancipación nacional, la CUP ya podría haber dado el gobierno a Junts pel SI, para que cumplan con lo que se han comprometido. En ningún momento de todo este proceso la CUP ha negociado nada para su organización ni para sus cargos. Simplemente da la oportunidad a Junts pel Si de demostrar si son capaces de desplegar un proceso constituyente. El tiempo nos dirá si en este paso nos hemos equivocado. Si es así no tenemos que tener el menor problema en asumir errores y enmendarlos.

Tags relacionados: Catalunya CUP
+A Agrandar texto
+A Disminuir texto
Licencia

comentarios

2

  • |
    zorkunde
    |
    Dom, 01/31/2016 - 20:10
    Han sido muy valientes, con el acoso mediatico que han tenido, en Euskalherria sabemos lo que es ,el acoso mediatico a la izquierda soberanista, . un saludo
  • |
    unokpasaba
    |
    Mar, 01/26/2016 - 12:32
    Uno puede sentirse más o menos cómodo con según qué discursos, pero creo que está claro que tildar a la gente de la CUP de traidores es desconocer la realidad política catalana. Ni la CUP ni sus portavoces han traicionado a nadie, a diferencia de las muchas ocasiones en que lo han hecho las organizaciones que se les han tirado al cuello. En cualquier caso, quien más se engaña a sí mismo es quien crea que en las instituciones se puede avanzar sin la movilización y el trabajo en la calle.
  • Tienda El Salto