Un voto, un proceso

De esta manera frente a la vieja política que estos días vuelve a solicitar el voto útil, sabiendo que no son los preferidos del votante y ocultando que además puede ser no solo inútil sino contraproducente, quisiera reivindicar este voto fértil.

18/12/15 · 6:57
Para quienes defendemos la política cotidiana, con mayúsculas, alejada de las formulaciones del elitismo competitivo al que de manera resignada tantos se han entregado, el voto cada dos o cada cuatro años no es nada más que un momento, un gesto, una acción más. Especial, sí, de acuerdo, pero un momento al fin y al cabo. 
 
Lo relevante es el proceso que puede abrir. En este sentido me gustaría aquí contraponer la idea de un voto estéril, cuyo recorrido finaliza en las instituciones y las televisiones, en las camarillas de los aparatos, frente a un voto capaz de erigirse en motor democrático, irreverente e insurgente. 
 
De esta manera frente a la vieja política que estos días vuelve a solicitar el voto útil, sabiendo que no son los preferidos del votante y ocultando que además puede ser no solo inútil sino contraproducente, quisiera reivindicar este voto que algunos estos días denominamos fértil. 

Reivindico un voto orgulloso, combativo, honesto y de izquierdas. Un voto que sirva para que mañana sigamos construyendo democracia

Un voto que desde cualquier rincón del Estado sirva para que se escuche una voz imprescindible, una voz desde la que formular en el Parlamento propuestas rupturistas en lo económico, democráticas en lo político. Una voz de izquierdas que sea determinante. 
 
También lo reivindico para lograr ese máximo que sería ganar, darle la vuelta a todo y tener al alcance de la mano, por fin, otro país. 
Reivindico un voto del que nazcan otras prácticas políticas, esencialmente participativas, y del que surja otra economía al servicio de la ciudadanía, no de las grandes fortunas. 
 
Se trata de un voto que sorprenda a los Botín y los Rosell, a los Borbones y los Roucos. A los dueños de los grandes medios ya los generales de la OTAN, tan tranquilos estos días. 
 
Porque venimos de las plazas que sorprendieron al mundo y sabemos lo que es colarnos en sus agendas. Porque venimos de la dignidad de tantas luchas. Porque estamos comprobando que si no somos nosotros, nadie les sorprenderá. Y porque queremos seguir sorprendiéndoles. 
 
Un voto desde el corazón y la cabeza, que defienda los principios, valores y propuestas de la izquierda en un ciclo que se anuncia como el de los grandes pactos de Estado, los nuevos consensos de centro. Un voto que ponga la primera piedra de una legislatura que se prevé agitada, seguramente corta, y donde han de darse propuestas que además de cruciales sean semilla de lo que venga. 
 
Se trata de un voto capaz de construir una nueva Constitución en un proceso de encuentros y resistencias desde abajo, creyendo de verdad en la palabra democracia. Porque nos necesitamos de nuevo juntos y juntas en las calles. Porque ya no lo propone nadie más. 
Es un voto que no se corta al defender el feminismo, con propuestas de raíz contra las desigualdades económicas de género, un voto que vaya con todo frente a las violencias machistas. 
 
Un voto para ir instalando la idea de que otra política exterior es posible, de que otra política migratoria es necesaria. Antirracistas y antifascistas, defensores de la República y de la memoria histórica, el voto fértil es el de la coherencia que sabe lo importante que es dignificar a nuestros mayores, poner diques para que nunca se repita y construir desde ahí el futuro, con justicia. 
 
Reivindico un voto que se dirija a la transformación social y ecológica, sin renuncias, para acabar con los desahucios, el paro y la precariedad, para implantar otro modelo productivo, otro modelo de relaciones laborales. Porque no nos rendimos, porque jamás nos seducirán. Porque somos de fiar.  
 
En el pasado os pidieron el voto útil para ganar ellos, no para transformar un país. Se demostró estéril. Hoy lamentablemente unos y otros siguen haciendo lo mismo. 
 
Desde aquí reivindico un voto orgulloso, combativo, honesto y de izquierdas. Un voto que sirva para que mañana sigamos construyendo democracia. 
Tags relacionados: elecciones generales 2015
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