Movimientos y elecciones
15M, Podemos y Ahora Madrid, la fábula de los tres hermanos

Una historia para contar los desencuentros y objetivos comunes.

21/05/15 · 8:00
Imagen de la celebración del cuarto aniversario del 15M, el pasado 16 de mayo en la Puerta del Sol. / Álvaro Minguito

La fábula a la que se refiere el título de este artículo es una de las creaciones más enigmáticas y sugerentes del maestro Silvio Rodríguez. En ella se narran las sucesivas expediciones de tres hermanos que parten con la intención de “descubrir y fundar” y que acaban fracasando por diferentes motivos. El hermano mayor, que partió en primer lugar, temeroso de tropezar con alguna piedra o socavón, concentró toda su atención en el camino. Efectivamente, logró evitar la caída pero a fuerza de caminar con la mirada fija en sus propios pasos, “el cuello ya nunca se le enderezó”, de modo que perdió de vista su destino y, con él, la finalidad de su viaje, así que terminó sus días desorientado y sin lograr siquiera acercarse a su meta. El segundo hermano tomó nota de la experiencia del primogénito y, para no cometer el mismo error, dirigió su mirada al horizonte, decidido a no perder jamás de vista su destino. Sin embargo, “este chico listo” tropezaba a cada rato con los obstáculos que se hallaban en el camino, así que paso sus días “revolcado” por el suelo sin lograr tampoco alcanzar su objetivo. El menor de los hermanos trató de aprender de lo sucedido a sus mayores y partió con un ojo atento al suelo y otro al horizonte y aunque “avanzó, vereda adentro, el que más”, de poco le sirvió, ya que esta doble vigilancia le provocó un grave estrabismo y acabó con la mirada dislocada “entre el estar y el ir”.

La fuerza de esta composición reside precisamente en lo deliberadamente abierta que queda a diferentes interpretaciones; aquí servirá para hablar del 15-M, de Ahora Madrid y de Podemos

Empecemos por el comienzo: el 15-M, el hermano mediano. Lo imagino caminando despacio, consciente de que va muy lejos, pensando a largo plazo, sin perder jamás de vista la utopía que da sentido a su viaje. El 15-M renunció a la arenga mitinera, al discurso del “ahora o nunca”, del “vamos a ganar” sabedor de que su batalla era por un objetivo mucho mayor, más ambicioso, se trataba de empezar a construir un mundo distinto. El 15-M gritó que se podía dar esa batalla pero que las posibilidades de victoria dependerían de nuestra propia capacidad de transformación; había que modificar imaginarios, hábitos de conducta, expectativas, resignificar conceptos básicos (democracia, vida en común, política, economía) y reivindicar a un tiempo orgullosamente la tradición de otras luchas (obreras, feministas, ecologistas).

Se trataba de dibujar un horizonte nuevo de utopía en el que las personas y su relación con el entorno fueran el eje central, y para ello había que crear estructuras organizativas horizontales, diseñar metodologías que garantizaran la participación real de todas y todos en plano de igualdad y fomentar el empoderamiento personal y colectivo. Pero el 15-M no se limitó a soñar con otro mundo. Desde el primer día se puso manos a la obra. Se crearon espacios de autonomía, se tejieron eficaces redes de apoyo mutuo, se reforzó de manera notable el vínculo social entre vecinos, se liberaron espacios que los bancos responsables de la crisis mantenían vacíos y que sirvieron de sedes para llevar a cabo todas estas iniciativas, se pararon innumerables desahucios, y todo ello mientras se hacía frente a una durísima represión por parte de las múltiples vías con las que contaban el estado y los diferentes  poderes fácticos que se oponían a cualquier cambio que pudiera amenazar sus privilegios.

El 15-M se enamoró de su utopía, tanto que llegó a despreciar cualquier consideración táctica, el análisis del terreno institucional carecía de relevancia y la posibilidad de batallar en tales lides ni se valoraba. Todo eso formaba parte del sistema que se estaba tratando de derribar, así que no se debía perder ni tiempo ni energía en ello, como si el propio 15-M no estuviera inmerso en ese mismo sistema, como si quienes lo conformábamos fuéramos inmunes a las multas, las detenciones, los contratos basuras, las tasas judiciales o los recortes en servicios sociales sólo por no creer en ello, por considerarnos ajenos a las instituciones en las que todo esto se pergeña. El segundo hermano de la fábula renunció a vigilar el camino por no perder de vista su destino, pero fue precisamente ese celo el que le impidió llegar allí.

Parece fácil adivinar a quién representará el mayor de los hermanos. La figura del viajero obsesionado con no tropezar, incapaz ya de alzar el cuello de tanto caminar con la cabeza fija en sus propios pies parece irle como anillo al dedo a la “maquinaria de guerra electoral” de Podemos. Aunque a día de hoy sea quizá la única formación política que combina la intención y la capacidad para tratar de superar el régimen del 78 y crear una nueva institucionalidad al servicio de la mayoría social, este Podemos no ha resultado ser ni de lejos la herramienta que necesitábamos para convertir en fuerza política el torrente de indignación y movilización popular que acompañó al 15-M.

A nadie escapa el cariz marcadamente cortoplacista de una organización en la que todo queda supeditado a la victoria electoral y al asalto de las instituciones. En Podemos, la necesidad de una victoria inmediata en las urnas justifica cualquier hecho cuestionable: su alumbramiento de espaldas a la ciudadanía, las cada vez más generalizadas prácticas de control férreo de la organización desde la cúpula, su defensa explícita y rotunda de la vía socialdemócrata y del keynesianismo más ortodoxo, su apuesta por el patriotismo militarista...Podemos ha nacido para ganar y así es como se gana; un discurso más rupturista no ganaría unas elecciones en España, una organización más horizontal no podría competir con PP y PSOE. Se acabó la discusión. El hermano mayor de la canción también sabía muy bien lo que tenía que hacer para no caer, había desarrollado una técnica infalible que, sin embargo, le hizo perder de vista para siempre su objetivo.

La figura del menor de los hermanos queda reservada para el partido instrumental de confluencia Ahora Madrid, creado ex professo para disputar las elecciones municipales en la capital del estado español. La génesis de esta iniciativa surge de dos formaciones con un marcado espíritu quincemayista: Alternativas desde Abajo y Enred. Tanto ambas organizaciones como la mayoría de la gente que se fue sumando a título individual trataron de mantener ese espíritu sin perder de vista la dimensión táctica, el objetivo a cortísimo plazo: la victoria electoral. Esta plataforma trató de moverse en ese territorio ideal, tantas veces  invocado, que al parecer existe entre lo táctico y lo estratégico, como nuestro último viajero -el que más lejos llegó de los tres- con un “ojo en el camino y el otro en el porvenir” pero el precio que el último de los vástagos tuvo que pagar por ello fue mayúsculo: su propia cordura.

Ganemos Madrid consiguió consolidarse como el espacio político de confluencia de ciudadanos, movimientos sociales, Equo, los sectores críticos de IU y Podemos. Además, finalmente se consiguieron preservar dos pretensiones iniciales importantísimas: la construcción participativa y ciudadana del programa político y el modelo de elección de candidatos más democrático jamás ensayado en el estado español, con listas abiertas en las que no sólo ha sido posible elegir el orden de los candidatos, sino que además se han podido mezclar los nombres de cualquier lista.

El camino, sin embargo, ha sido duro: ha habido que batirse para soportar la presión de los aparatos de los diferentes partidos políticos, para conservar la horizontalidad y la inclusividad de la iniciativa, para protegerla de hiper-liderazgos excluyentes y cooptaciones partidarias, para que el protagonista principal del proyecto fuera siempre la gente, para tratar de abrir la iniciativa a diferentes sensibilidades sin rebajar la contundencia de su discurso. Es evidente que el espíritu inicial de la iniciativa no salió victorioso de todas esas contiendas y lo que nació con vocación de candidatura ciudadana, acabó siendo más bien una lista en la que los políticos profesionales de partido han acabado teniendo demasiado peso, pero no sólo por la presión de tales partidos, sino también porque si Ahora Madrid quería tener alguna posibilidad de batir a Esperanza Aguirre en las urnas, necesitaba contar con caras conocidas...como vemos, la contradicción del hermano menor tampoco es nada fácil de llevar.

Pero la Fábula de los tres hermanos es además un acertijo; el cantautor nos exhorta: “Óyeme esto y dime lo que piensas tú” y el objetivo de este artículo no es otro que tratar de resolver el entuerto para ver si la moraleja es aplicable a la alegoría aquí planteada de nuestro aquí y nuestro ahora. Responderé con una pregunta: si el objetivo del viaje de los tres hermanos era el mismo, ¿Por qué demonios no partieron juntos? La presencia del hermano mediano habría garantizado que la expedición no perdiera el norte, mientras que el primogénito se habría ocupado de identificar los obstáculos con los que se fueran topando y de prevenir a los otros.

El benjamín de la familia habría servido de enlace comunicativo ensamblando ambas visiones e impidiendo así que ninguna de las perspectivas parciales ignorara a la otra. A buen seguro que en la convivencia habrían surgido desencuentros y discusiones, pero también que, fruto de tales debates, cada uno de ellos se habría enriquecido notablemente. Con el tiempo, el hermano mayor habría aprendido a levantar la mirada de cuando en cuando evitando así su lesión de cuello. El siguiente se habría habituado a mirar por donde iba cada cierto tiempo y el menor a administrar los tiempos y estar a cada cosa en su momento. De este modo, en fin, no sólo todos habrían llegado a su destino, sino que en el camino habrían crecido enormemente.

Es tiempo de caminar juntos, ¿Quiénes? Todos los que durante más de tres años compartimos manifestaciones y multas, desahucios y cañas, pensamiento colectivo desatado y duro adoquín de asamblea, porque tenemos un objetivo común demasiado importante como para no hacerlo: la transformación social que permita a las personas decidir sobre sus vidas sobre la base de la justicia social. No se trata de que nadie renuncie a militancias o a sensibilidades ideológicas, sino de entender que los logros obtenidos en cada una de las vía de lucha contra el sistema (la desobediencia civil, la autogestión, la batalla institucional) no deben caer en saco roto para las demás. Será mucho menos costoso a todos los niveles detener desahucios, liberar espacios u organizar la movilización en las calles, si desde el ámbito institucional se consigue tumbar la Ley Mordaza, por ejemplo. De igual modo, sólo con un respaldo social rotundo conseguiremos expulsar de las instituciones a la mafia que hoy las controla.

Aterrizando. Durante los últimos meses hemos uNempleado demasiado tiempo y recursos al desafío electoral. Al mismo tiempo las calles se han ido vaciando, los espacios autogestionados han disminuido su actividad el tejido vecinal se ha debilitado considerablemente. Es urgente que fijemos como prioritario el objetivo de retomar las calles, de reactivar la movilización social. Ahora bien, sigue siendo fundamental expulsar a los estafadores del ayuntamiento.

Probablemente Ahora Madrid no sea la candidatura ciudadana de unidad popular que soñábamos, pero me temo que es lo mejor que a día de hoy estamos en disposición de construir para intentar pelearles a quienes nos han robado Madrid el lugar institucional desde el que lo han hecho. Ahora Madrid necesita el apoyo de aquellos que desde 2011 nos encontramos en las calles y, si lo tiene, venceremos. El 24 de mayo vamos a ganar Madrid. Ahora, nosotras. Ahora, nosotros.

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