Yo tampoco soy Charlie (en este momento)

Si debo ser algo, en este momento, yo sería –debería ser– los millones de víctimas que hemos causado en este mundo desde que decidimos que éramos los amos del mismo.

18/01/15 · 12:48

No estoy completamente seguro de por qué, pero cuando estaba viendo las imágenes del asedio y el asalto a la imprenta de la zona industrial de Dammartin-en-Goele, en donde los dos hermanos se habían atrincherado, mi razón no estaba con los policías, sino con ellos; tampoco es que estuviese exactamente con ellos, pero comprendía perfectamente la causa de su odio, de su rabia y de su ira suicida; no las evidentes y zafias razones de los jeques saudíes, ni la de los generales paquistaníes o los imanes y falsos profetas del Islam que se benefician de esa rabia, de esa ira y de esa frustración, sino de esa rabia y esa ira y esa frustración que lleva a dos muchachos de los banlieues del rap a la yihad, de la música airada al asesinato y a la inmolación… Y cuando digo mi razón, es mi parte más racional, no estoy hablando del corazón ni de la emociones (rechazo por sistema las emociones cuando trato de lo real en lo real, sin literatura; la literatura es otra cosa, es otra forma de decir el mundo).

Luego, viendo a los líderes europeos, a Rajoy, con Merkel, Cameron, Netanyahu, el fiscal general de los Estados Unidos, Sarkozy y Hollande, y toda esa patulea, encabezando una manifestación de gentes sumisas y silenciosas, que teniéndolos ahí delante de ellos, no les pedían ni siquiera cuentas de sus responsabilidades en los hechos (y son muchas las que acumulan, aún más que la de los imanes y falsos profetas, o que la de los generales paquistaníes y la de los jeques saudíes); o leyendo las deslenguadas declaraciones de ese estéril provocador que es Michel Houellebecq (huido) y otras aún más estériles y estúpidas de epatantes provocadores, oportunistas de andar por casa, en la prensa de derechas y de izquierda (¡qué sospechosa unanimidad!), y esa indignada cantidad de exhibiciones de limpieza de sangre cultural, tan etnocentristas y democráticas que daban ganas de vomitar, de una buena parte de los voceros mediáticos de la tolerancia y de la libertad de expresión, babeando con eso de Yo soy Charlie; y escuchando a mi alrededor los comentarios de bar de algunos compañeros míos, por lo general, competentes e inteligentes voces de la izquierda cultural, social y política, víctimas colaterales de esa ola mediática tan calculadamente emocional (como sucedió con el 11S, primero, y con el 11M, después); me he reafirmado en ese primer posicionamiento de mi razón ante lo que estaba pasando en esa imprenta francesa, como ante lo que había pasado ya en España, multiplicado por diez al menos, hace unos años, o en Londres, luego, y en el resto del mundo occidental, desde el 11S.

Yo sería –debería ser– las naciones indias que fueron exterminadas por los industriales del hierro y del ferrocarril

Qué crédulos y fáciles somos, qué olvidadizos, y que fácilmente se nos maneja a través de las emociones. Cómo soportar estar junto a gente como Merkel, Cameron, Rajoy, Netanyahu, Sarkozy, Hollande, el fiscal general de los Estados Unidos y demás dictadorzuelos que les acompañaban, sin pedirles cuenta de su complicidad con las causas y decisiones que han coadyuvado a transformar la música en asesinato en los suburbios de medio mundo.

Yo no soy Charlie (en estos momentos) no sólo por las razones que esboza David Brooks en su artículo del New York Times, reproducido por el diario El País del 9 de enero; pues resulta ridícula y sospechosa la solidaridad y la vindicación de la libertad de prensa de aquellos que jamás hubiesen permitido un Charlie Hebdo en su seno, como es el caso de los Estados Unidos de América, sin ir más lejos (y no digamos de la Rusia de Putin, de la Turquía de Erdogan, del Egipto de los generales golpistas o del Mali de Keita, presentes en la cabecera de la gran manifestación); o de quienes, como Rajoy, nos han cercenado las libertades públicas con una ley mordaza inaceptable y quienes pretendían imputar a Facu Díaz por esa cariñosa caricatura acerca de la disolución del PP en la sección de humor de La Tuerka. Yo no soy Charlie tampoco sólo por las razones que esgrime Víctor Lapuente Giné en ese mismo diario, El País, del día siguiente, el 10 de enero; en el que se pregunta por esa arbitrariedad que nos lleva a sostener el derecho al insulto en unos casos sí y en otros no; y que aboga, como Brooks y otros, por una madura y sensata autorregulación en el insulto a grupos culturales y religiosos. Las causas por las que no soy Charlie y por las que mi razón comprendía las razones de esos dos hermanos en ese momento del asedio, son fundamentalmente causas materiales e históricas, esto es, radicalmente políticas; en la línea de las señaladas, en parte, por el profesor Jean-Pierre Filiu y por otros analistas especializados en este campo.

No es que Europa no tenga ninguna estrategia contra el terrorismo yihadista, como sostiene Filiu, es que no tiene, desde hace décadas, ningún plan ni estrategia geopolítica propias, más allá de un ciego seguidismo –autodestructivo, como se ha visto– de los intereses geopolíticos norteamericanos. Europa está literalmente en la inopia estratégica en este asunto de las relaciones con el Islam, como lo está en otros muchos asuntos que nos conciernen grave y vitalmente. Y esto es así desde la última posguerra mundial, en realidad, desde que nos agotamos en esas orgías caníbales que fueron las dos guerras mundiales (europeas en sentido estricto), que llevaron la devastación a medio planeta; desde entonces, nuestra única estrategia ha sido el disfrute ávido, ansioso y egoísta de los recursos.

Pero es más, esa voraz ceguera de las élites políticas y económicas europeas, y de sus pueblos, enfrascadas y enfrascados en la propia y ajena depredación y en su mórbida y ansiosa autosatisfacción, no sólo nos ha impedido ver crecer el monstruo, sino que lo ha cebado con sus políticas mediatizadas por el viejo imperialismo propio y el nuevo imperialismo trasatlántico, hacia afuera; y con la marginación sistémica de una gran parte de las poblaciones inmigrantes, hacia adentro.

Por eso, si debo ser algo, en este momento, yo sería –debería ser– los millones de víctimas que hemos causado en este mundo desde que decidimos que éramos los amos del mismo, desde que topamos con los “nuevos continentes” y los “mundos nuevos” y los quisimos nuestros; yo sería esos millones de víctimas que hemos causado desde aquel fatídico momento en que fray Bartolomé de las Casas y los que defendían la regulación moral en la conquista del Nuevo Mundo, en la Junta de Valladolid de 1550 y 1551, fueron derrotados por Ginés de Sepúlveda y por los sagrados intereses del Reino; y la conquista y la rapiña fueron bendecidas por nuestros monarcas, nuestros intelectuales y nuestros cardenales y obispos.

Yo sería –debería ser– las naciones indias que fueron exterminadas por los industriales del hierro y del ferrocarril, con sus colonos, en las inmensas llanuras norteamericanas; yo sería –debería ser– los pueblos africanos que esclavizamos y sometimos, que humillamos, violentamos con nuestro Dios y nuestras leyes y costumbres, que condenamos al destierro, a la enfermedad, o a las hambrunas y a la pobreza endémica.

Yo sería –debería ser– el patrimonio histórico y cultural robado y destruido de esos cientos de naciones y de pueblos expoliados por nuestra codicia; o los paisajes y los recursos naturales esquilmados y destruidos para siempre por nuestro insaciable apetito… Esos países enteros invadidos, devastados, desaparecidos de la faz de la tierra, y sus millones de desplazados, de refugiados y de hambrientos. Yo sería, en todo caso, todos ellos, pero así como no soy Charlie, en estos momentos, tampoco soy ellos, porque no tengo derecho a serlo, no tengo derecho a expropiarles lo último que les queda, su rabia, su santa ira, su frustración y su odio. Y comprendo; trato, al menos, de comprender (convencido, como estoy, de que mañana puedo ser yo la víctima ¿inocente? de su ira).

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comentarios

12

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    Matías
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    Vie, 01/23/2015 - 17:55
    Terry, otros sí lo han hecho (incluso en Francia), pero yo jamás he afirmado que Charlie Hebdo fuese islamófoba... En realidad, todos los fanatismos y fundamentalismos, religiosos o políticos y sociales, son presa fácil para la sátira y el escarnio, es normal... Pero aquí, tal como yo lo veo, en el conjunto del gran malentendido de Europa sobre sus obligaciones geoestratégicas independientes de las norteamericanas, esto es un mero detalle casi sin importancia. Un abrazo. Matías Escalera Cordero
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    Terry
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    Vie, 01/23/2015 - 13:36
    errata: en la descripción que hago la única portada de Charlie Hebdo sobre Islam en 52 números, en la portada sale un terrorista a punto de cortarle la cabeza a Mahoma, no a Charb. En cualquier caso era para cuestionar la idea de que Charlie Hebdo tuviese esa fijación que se dice que tiene. 52 números, una portada. Toma opresión simbólica.
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    Terry
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    Vie, 01/23/2015 - 11:32
    La crítica a la cobertura de los medios me parece totalmente legítima, y el uso hipócrita del lema Je suis Charlie una evidencia hasta para los supervivientes de la revista, alguno expresó el asco que le producía tener ahora a estos fachas como amigos, cuando se han dedicado toda la vida a darles caña. Lo que no entiendo es que se tengan que comparar las cantidades de muertos para dejar de pensar/entender este atentado en su especificidad, y las implicaciones ideológicas que tiene. Que se omita en ciertos sectores de la izquierda, o mejor dicho, que se resuelva sin tan siquiera argumentar o diciendo que poco importa cuales fuesen los contenidos reales de la revista, y no las cuatro portadas descontextualizadas, vicia todo el debate y a mi entender revela los límites críticos de una izquierda cuyo defecto no sería la culpa, sería un pensamiento inercial. Cada vez que he pedido que me justifican que Charlie Hebdo es islamófoba (idea que llevan implícita los cuatro artículos sobre el tema que ha publicado Diagonal) lo único que se me ha contestado es "oyeee, que yo conozco el contexto francés!". Se supone que Tariq Ramadan también conoce el contexto francés, pues en un debate con Charb, al que acusa de hacer humor cobarde e islamófobo y etc., cuando el dibujante le pregunta si conoce o lee la revista, o si sabe cuantas portadas exactas sobre el tema y todos esos detalles que habrían de justificar tales afirmaciones, el otro simplemente lo da por sentado. Se supone que Abdallah Zekri, miembre de un observatorio anti islamófobo francés tambien conoce el contexto, en los días posteriores al atentado expresó su queja por la caricatura del profeta y dijo "esto va a echar aceite al fuego (...) no quiero ser desconsiderado con estos periodistas pero continúan con su provocación, mahoma mahoma, siempre mahoma". Aparte de lo oscuro del comentario, lo grave es que desde enero de 2014 se cuentan 52 números: 35 portadas sobre política interior,  10 sobre el Front National, 1 sobre Israel y 1 sobre Islam, de Charb, donde un integrista se dispone a rebanarle el cuello a Charb. En defenitiva, no me parece mal que os anime el sentimiento de culpa, lo único que me preocupa es que os limite u os sirva para hacer discursos hechos con plantilla. La recomendación final sería que añadiéseis, a este sentimiento de culpa, la posibilidad de estar infamiando a algunos de entre todos esos muertos.
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    Manel Lacuerda Morell
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    Jue, 01/22/2015 - 15:54
    Querido <strong>Matías</strong>, en primer lugar felicitarte por el artículo, que desde mi punto de vista, alberga una opinión muy lícita, que muchos compartimos y que debido al tratamiento de la noticia del atentado por parte de los medios de comunicación y administraciones de occidente, que han creado, creo intencionadamente, una reacción en la sociedad desde las entrañas y no desde la razón un posicionamiento de unidad pseudocultural-europea en torno a valores como las nacionalidades, razas, banderas y la religión,nos ha resultado muy difícil defender sin tener antes que dar mil explicaciones y diez mil condolencias más, por la muerte de 17 franceses a manos de compatriotas franceses, con miedo de no ser tachados de <em>faltos de sentimientos</em>, <em>amigos de los moros, progres-multicultis de mierda</em>... y un largo etcétera de insultos recibidos sobre nuestra persona, sin entrar a valorar de antemano nuestros argumentos. Y querido <strong>Terry</strong>, entiende que desde mi posicionamiento real de internacionalista, me cueste trabajo medir con diferente vara, a los 2000, como mínimo, de nigerianos muertos en Bata a manos de Boko-Haran, o los ya miles de kurdos &quot;protestones&quot; asesinados y en guerra desde hace meses contra EI, grupo terrorista financiado por los acólitos sauditas de occidente, en Kobane,&nbsp; los cuales se han cansado de pedir durante todo este tiempo la respuesta internacional, que únicamente llegó en forma de ataque aéreo mal planificado y poco selectivo, que les molestó en su lucha más que les ayudó, como ellos mismos han publicado. Solamente estos dos casos a los que hago mención han costado la vida a decenas de miles de musulmanes contrarios al yihadismo terrorista que tanto nos asusta en occidente, al que financiamos (nuestros estados) directa o indirectamente, y cuyo objetivo hasta el momento ha sido en un 99% otros musulmanes. Por ello esto me indigna, sobre todo desde el momento de las manifestaciones posteriores al atentado y el tratamiento de la noticia por parte de los medios de masas occidentales, y en concreto españoles: 30 segundos para los miles de muertos de estos dos casos que expongo, el último muy recientemente, casi a la vez que se producían los hechos del &quot;Charlie Hebdo&quot;, frente a las dos semanas que llevamos, y las que nos quedan, abriendo y cerrando telediarios, tertulias, editoriales, artÍculos de opinión... para 17 franceses, por el hecho de serlo, o porque a alguien, quizá a los portadores de la pancarta &quot;Je suis Charlie&quot;, le conviene desplazar la atención del creciente descontento de los ciudadanos europeos con sus políticas neoliberales... no lo sé. NO quiero decir con esto que las vidas de estos periodistas y dibujantes no me importe, pero... ves, ya lo estaba haciendo otra vez.... me estaba disculpando por parecer no tener corazón!! Y lo tengo! Un cordial saludo a tod@s, Manel Lacuerda Morell
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    Pere
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    Mar, 01/20/2015 - 17:42
    parece que alguien dice algo con sentido
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    Matías
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    Mar, 01/20/2015 - 01:07
    Terry, en todo&nbsp;esto las víctimas, el contenido de Charlie Hebdo (que conozco y conocía pues sigo la actualidad francesa),&nbsp;las dianas a las que iban dirigidas sus dardos, todas esas consideraciones, son desgraciadamente lo de menos en todo esto. Claro que yo personalmente&nbsp;no desprecio a las víctimas,&nbsp;ni soy ajeno al horror del hecho (y que esto se deduce del artículo), por eso, si te das cuenta, en el título del artículo me encargué de que apareciese ese paréntesis &quot;(en este momento)&quot;, contando además con que el mismo&nbsp;está escrito al día siguiente de la gran manifestación, al calor de lo que leía y escuchaba a mi alrededor y del descarado uso que se estaba haciendo de los sucesos. Además, si reparas en el final verás que no descarto el hecho de que yo mismo pueda ser una víctima más de esta guerra; y lo pude ser el 11M, pues tomo, a menudo,&nbsp;esos trenes para llegar a Madrid desde la ciudad en la que vivo. Y cuando hablo de guerra lo hago con todas las consecuencias, y en la guerra no hay más lógica que la de infringir el mayor daño al enemigo con los medios de que cada uno dispone, y sus medios, los de ellos,&nbsp;son los que son,&nbsp;la férrea convicción en sus creencias y en sus razones para matar,&nbsp;y el golpe de mano... Las nuestras son mucho más mortíferas y masivas... Unos cuantos muertos para ellos no es nada, cuando contemplan en TV cada día, o in situ, a su alrededor, en sus aldeas y ciudades,&nbsp;miles y miles de muertos, y&nbsp;millones de desplazados y de&nbsp;refugiados de los que consideran y son sus hermanos, sus iguales... En ese contexto, tu vida y la mía no valen nada, como las suyas tampoco. En la guerra no hay control&nbsp;moral ninguno, no hay consideración,&nbsp;ni menos, educación o urbanidad... El simple gesto de&nbsp;no comprar ni leer la revista, si no te gusta,&nbsp;es una conducta esperable de ti y de mí en la pacífica, educada&nbsp;y&nbsp;controlada&nbsp;convivencia que disfrutamos; pero ellos se sienten, están, en guerra, y me temo que la declaramos nosotros hace mucho (eso me lo concederás, &iquest;no?). Y no va a ser fácil llegar a un armisticio... Ojalá Europa encontrase una vía geopolítica propia e independiente&nbsp;en sus relaciones con el Islam, con el Medio Oriente y con África; ojalá los jóvenes de los banlieues&nbsp;o de los guetos&nbsp;europeos&nbsp;se despertasen un día como miembros activos, respetados&nbsp;y plenamente&nbsp;aceptados, en su diversidad, como iguales, por sus respectivas comunidades. Ojalá desapareciesen de Europa, de una vez, los guetos... Ojalá, Terry, nuestras vidas y las suyas&nbsp;llegasen a valer algo. Un abrazo. Matías Escalera Cordero &nbsp;
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    Terry
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    Lun, 01/19/2015 - 22:01
    Gracias por la respuesta, estimado Matías. Me sigue pareciendo que pasa un rodillo demasiado homogeneizador que no hace justicia a la diversidad de problemáticas que invoca, ni a su complejidad. Pero aun así no es eso lo que más me molesta del texto. Que la plana mayor de aquellos que son responsables de las mecánicas predadoras de la sociedad actual se fueron a hacer la foto con Charlie Hebdo de chivo expiatorio, estamos de acuerdo. Que la riqueza europea se ha fraguado con la explotación de las colonias, pues sí, vivo en una bonita ciudad mediterránea con un monumento a un esclavista (y alguna que otra calle) y es verdad que eso es algo de lo que nos olvidamos o directamente reprimimos. Que yo tenga que asumir como propias las tropelías de bancos y multinacionales no lo veo nada claro, puesto que me las hacen a mí también. Hacer tanto énfasis en fabricar un paquete homogéneo, una enmienda a una totalidad (ese nadie es inocente que insinúa) que ha de cristalizar en el odio y venganza del sujeto subalterno, me parece un poco limitado como paradigma, y bastante improductivo. Un eurocentrismo dark que no atiende a las particularidades de todo ese mundo poscolonial. Pero como le decía no es eso en concreto lo que me molestó del texto, y lo que moduló un poco el tono faltón de mi comentario, por el que me disculpo, y ya puestos le perdono a usted su condescendencia :D. Lo que más me molesta de su texto es que el nombre de una revista cuyos trabajadores han muerto recientemente en un atentado le ha servido como pretexto para decir que no quiere ud participar en la opresión al mundo musulmán/poscolonial cosa que me parece muy bien. Lo que no me parece tan bien es que se dé por sentado que Charlie Hebdo tiene que ver con la opresión al mundo musulmán. La sola idea de pensar que alguien que haya escrito un texto en ese tono, naturalizando la idea de que la crítica a las estructuras de poder y control (en su versión más cáustica, la sátira) pueda ser equiparada al insulto o participe en la opresión, y sobre todo, que haya utilizado el nombre de la revista una y otra vez para reforzar su tesis <strong>sin haber leído la revista, o sin acreditar haberla leído </strong>me parecería bastante grave, y un poco desconsiderado con lo que ya son sólo cuerpos inertes. Por ahora ninguno de los textos en esta línea han demostrado tener conocimiento de la ratio de contenidos vs Islam en relación a otras dianas, ni parecen tener en cuenta que la literalidad se pone en cuarentena en la sátira, ni parecen tener en cuenta los compromisos políticos de muchos de sus autores, ni parecen tener en cuenta cuando y por qué pasa a ser Charlie Hebdo objetivo de los fundamentalistas, ni parecen tener en cuenta que la diferencia entre un insulto o agresión y una revista satírica (cuyos códigos puedes no entender, o te puede interesar no entender), es que la agresión es inevitable (como las amenazas de muerte, o la consumación de ésta), y una revista, si no te gusta, no te la compras y arreando.
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    Matías
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    Lun, 01/19/2015 - 21:25
    Gracias, Strummer y Xavi, por vuestras matizaciones... Sí, la cuestión espinosa&nbsp;de las emociones activadas como palancas políticas es algo que me preocupa; ya lo he dejado planteado en otras ocasiones con respecto al hecho nacionalista e identitario; pero es cierto que debemos nombrarlas y tratarlas para que no nos ofusquen; como un buen amigo y compañero me señalaba al tratar el tema de la izquierda y el proceso soberanista en Cataluña, respecto a mi frialdad al considerar las emociones nacionales e identitarias, estamos en buena parte y también los trabajadores construidos con emociones, lo que sucede, querido Strummer, es que muchas de esas emociones no son propiamente nuestras, como el amor ciego y acrítico a &quot;nuestros dioses&quot;, &quot;nuestra cultura&quot;, &quot;nuestra lengua&quot;,&nbsp;o hacia los que consideramos &quot;los nuestros&quot;, en general... Sí, es un tema delicado y espinoso, por eso, cuando trato de los fenómenos sociales e históricos, trato de alejarme de las mismas. Otra cosa es cuando trato de esos fenómenos literaria y poéticamente. Y Xavi, no podemos entrar en disquisiciones sobre el pecado original de nuestras respectivas culturas, pues al final, &iquest;sabes?, el culpable de todo sería Adán :)) Y como decíamos en mi barrio al final todos somos hijos del Cid Campeador... Pero tienes razón en una cosa el impulso dominador y totalizador del Islam inicial&nbsp;es esencialmente el mismo que el del Cristianismo; no en vano, son religiones monoteístas que proceden&nbsp;del mismo Libro fundacional; y el monoteísmo es acaparador y totalitario per se, pues excluye cualquier otro dios que no sea Dios... Pero creo que los jóvenes musulmanes que se inmolan o que se van a luchar con el Estado Islámico no lo hacen por razones teológicas, sino por otras más simples de explicar tal como trato de señalar en el artículo. Un abrazo y gracias por vuestra atención e interés. Matías Escalera Cordero
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    Strummer
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    Lun, 01/19/2015 - 20:11
    Solo apuntar, por dos veces mencionas las emociones. Al principio cuando hablas de esa parte racional que solamente puede funcionar dejándolas a un lado y más tarde, cuando hablas de una humanidad fácilmente manipulable mediante las emociones. Me salgo del tema principal del artículo si digo que quizás reconociendo esas emociones, nombrándolas y racionalizándolas, evitaríamos en gran parte esa manipulación basada por lo general en ese poco aprecio que se le da a lo emocional, algo que queramos o no, guarda una profunda conexión con todo lo social. Por todo lo demás, genial artículo.
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    xavi
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    Lun, 01/19/2015 - 19:48
    Bueno,bueno, Que fue primero el huevo o la gallina? Si el tal mojamet no hubiera. Iniciado su particular islamizacion del mundo por la,espada no se hubieran dado las cruzadas y sin ellas la iglesia no hubiera tomado el poder,ni se hubiera dado la bula que permitio la esclavizacion y conquista de todo infiel. Asi es que no los veo inocentes como los ves tu
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    Matías
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    Lun, 01/19/2015 - 16:12
    La realidad, querido Terry, es tozuda; el rap, la rabia adolescente de un joven árabe francés de tercera generación, se convierte en terror por causas muy concretas y comprensibles, y una buena parte de los responsables principales de que eso suceda así (aparte las propias decisiones personales, que sería largo discutir), diga Zizek lo que diga en su forma metafórica freudiana, estaban encabezando la manifestación de París, o están sentado en sus consejos de administración provocando la destrucción, miseria, humillación y dolor de millones de seres humanos y la destrucción del planeta; que algunos de esos seres se rebelen de modo ciego y suicida contra ese hecho y contra los que representamos y simbolizamos ese hecho, los países de la Europa occidental y los Estados Unidos es más que comprensible, es lógico. Y reza, si sabes rezar, para que los jóvenes africanos del África negra no encuentren un discurso catalizador de esa rabia y de esa ira (sí, santa, por muchos motivos), como lo encuentran los jóvenes musulmanes en el fundamentalismo islámico, y quieran pasarnos la factura del dolor y del sufrimiento y humillación que les provocamos, a través de nuestras multinacionales, de nuestros bancos, de nuestros gobiernos... pues, querido amigo, vivir en esta fortaleza que llamamos Europa, en medio de un páramo de dolor y de pobreza no es gratis. Que no sea agradable oír esto o leerlo es otra cosa. Y lo comprendo también. Un abrazo. Matías Escalera Cordero
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    Terry
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    Dom, 01/18/2015 - 20:29
    De toda esta exaltada homilía (esa &quot;santa ira&quot; O_o!) lo que me parece más inquietante es que en el último párrafo, cuando la papilla ya está bien densa, se identifica al terrorista fundamentalista como EL representante de la voz de los oprimidos poscoloniales. Con estos defensores quien quiere opresores. Lo más preocupante de este tipo de disparates discursivos que se están leyendo ultimamente es que reproducen las mismas lógicas que denuncian. (A ver, el terrorismo es terrorismo, y no es el Islam/ el oprimido/ la cultura etc... NO???) Creo que Zizek describía bastante bien, unos artículos más abajo, las contradicciones enfermizas, culpabilizadoras y homogeneizadoras en las que entran estos sermones multicultis.
  • Portada del último número de 'Charlie Hebdo'.
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