La oportunidad Podemos

Hace cosa de un año apuntábamos en estas mismas páginas la urgencia de un gesto que rompiese con la situación de bloqueo que se vivía en la política de movimiento: la estéril deriva insurreccionalista, la impotencia del voluntarismo o la migración por única respuesta venían a combinarse a la perfección con la sumisión que imponía la mayoría absoluta fabricada por un régimen pensado para reforzarse en épocas de crisis.

, Artefakte y Universitat de Girona
22/12/14 · 0:00
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Hace cosa de un año apuntábamos en estas mismas páginas la urgencia de un gesto que rompiese con la situación de bloqueo que se vivía en la política de movimiento: la estéril deriva insurreccionalista, la impotencia del voluntarismo o la migración por única respuesta venían a combinarse a la perfección con la sumisión que imponía la mayoría absoluta fabricada por un régimen pensado para reforzarse en épocas de crisis. El gesto adoptó primero la forma del manifiesto Mover Ficha y se concretó más adelante en el lanzamiento de unas primarias abiertas con las que presentar una candidatura a las elecciones europeas. Pablo Igle­sias, por entonces ya metido a tertuliano, puso cara a un proceso que rápido despegó por la potencia de su discurso de escisión popular con el régimen.

En apenas unos meses, el empoderamiento social adoptó la forma de una ilusión que se plasmó en unos resultados electorales sorprendentes. Ahí podría haberse quedado la cosa de no haber sido porque en la noche electoral un segundo gesto político relanzó la maquinaria de la ilusión. Los resultados habrían sido más que suficientes para cualquier opción aparecida unos meses antes. Pero la alocución de la noche electoral desvelaba un tabú: desde la Transición al menos, la izquierda no había querido ganar. Al reconocer que al día siguiente persistirían el paro, los desahucios y demás lacras de la crisis, Iglesias abandonaba el terreno de la derrota histórica y reabría el horizonte del antagonismo.

En lo sucesivo, la divisoria ya no discurriría entre izquierda y derecha, sino entre arriba y abajo. A partir de ese momento, Po­demos entró en una nueva fase. Convertido en el vector más poderoso de ruptura del régimen, a sus filas acudieron docenas de miles de personas de todo tipo: amplios segmentos de una ciudadanía crítica, activa y hastiada, activistas convencidos de la urgencia de intervenir en el ámbito del gobierno representativo, así como toda una joven generación incorporada al campo del antagonismo desde el 15M, sin duda. Pero ­también gentes despolitizadas en busca de la única política que conocían –partidos, líderes mediáticos, elecciones–, viejos militantes cargados de prejuicios con ganas de revancha sobre su fracaso personal, oportunistas de todo pelaje, etc. En su propio éxito, Podemos adquirió una abigarrada composición social bien alejada de todo sujeto prístino, y expresión, más bien, del desgarro emocional, y hasta físico, de un país que se había mentido durante décadas con fantasías de nuevo rico.

Sólo sobre esta base se comprende el juego de ilusiones y desi­lusiones que se abre con la Asam­blea de Vistalegre y la constitución del Consejo Ciudadano. Hasta que finalice el actual periodo constituyente no serán pocos quienes vean frustradas sus expectativas, quienes consideren que se ha operado un giro autoritario, quienes entiendan que se ha desnaturalizado el proyecto original. Al mismo tiempo, una vez elegidos los cargos internos, los medios del régimen han abierto la veda difamatoria: los casos de Errejón y Bustin­duy son los dos primeros ejemplos de una guerra sucia que no ha hecho más que comenzar. La combinación de ambos factores ha sido empleada para incidir sobre la principal variable de subjetivación que ha impulsado Podemos: las encuestas.

Se llega así a una fase crítica en la que Podemos deberá demostrar su capacidad de movilización y autonomía respecto a los medios. La apuesta por la manifestación del 31E debe ser entendida en este sentido. Si fracasa, Podemos podría ver estallar una burbuja de subjetividad. Si tiene éxito, podrá encarar las elecciones de mayo poniendo a prueba una maquinaria electoral capaz de conseguir los recursos precisos para encarar las elecciones de otoño.

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comentarios

3

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    jose macia
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    Jue, 12/25/2014 - 17:42
    Unos "politologos" con PODEMOS han sabido sacar redito de una situacion social de las clases menos favorecidas que ha debido padecer la crisis, los ajustes, etc, etc y que no le basta los comentarios "macros", deberian comenzar a notar el cambio. PPSOE no hay hecho los deberes la celeridad e inteligencia que la situacion precisaba. Todo este desaguisado a permitido al mencionado movimiento, disparar "shit" a todo lo que se movia, citicando a tope todo, pero no dando ninguna soulucion real y viable, alrededor de este movimiento se han juntado mayormente todos los ciudadanos de cualquier ideologia, con la esperanza que los politologos tienen el Santo Grial y que van a convertir nuestro pais en ALICIA EN EL PAIS DE LAS MARAVILLAS. Pero desgraciadamente la vida no es un camino de rosas, los espinos estan en el camino, el nuestro convive en un entorno necesario para la supervivencia que es la UE y si queremos seguir perteneciendo al grupo, no podemos ir presentando propuestas, pogramas que son una "fantochada"El mismo Pablo&adlateres van dejando lastre en el camino y modificando sustancialmente las propuestas iniciales. Mirar el historial de los dos economistas que han escrito las bases del pograma economico. Su historial para enmarcar!. Hemos de estar en una Europa de primera velocidad, con ellos estariamos en la ruta de BURKINA FASO(AFRICA). Necesitamos un lider liberal o socialdemocrata(puesto al dia) limpio, etico e inteligente con un pograma socialeconomico viable que nos haga sonrojar cuando lo presentemos en la UE, pero que ademas toque las teclas adecuadas para abordar el primer problema que es el paro, dando un aceleron (SE PUEDE!) que nos lleve aprox al 15% a final 2015. Todo con medidas reales y viables, no de los "POLITOLOGOS FANTASMAS".
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    j rafanell
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    Mar, 12/23/2014 - 00:00
    &quot;Si tiene éxito, podrá encarar las elecciones de mayo poniendo a prueba una maquinaria electoral capaz de conseguir los recursos precisos para encarar las elecciones de otoño&quot;. Y las de septiembre i de agosto, i de junio, i de marzo i de febrero, i... Así se acaba esta crónica extraña: elecciones i mas elecciones o la muerte de la autonomía política. Como un proyecto político del siglo XXI puede mantenerse a través la simple reproducción de una lógica de salud publica i de <em>gobierno?</em>
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    Lun, 12/22/2014 - 13:28
    Una manifestación de un partido político para hacerse ver a sí mismo &iquest;no es autorreferencialidad? &iquest;no es contrario a la &quot;unidad popular&quot;? Junto a la alegría que han producido los aciertos de Podemos, no puedo evitar sospechar que Podemos se va cerrando sobre sí mismo. Lo que se planteaba como dispositivo para abrir el sistema, y no como un partido político más, acaba convirtiéndose en camino único (&iquest;cómo puede entenderse que la unidad popular es &quot;uníos a mí o quedáos fuera&quot;?). &nbsp;