Transformaciones inesperadas

Cuatro son las transformaciones en la prensa que, quizás, no esperábamos. Pero lo novedoso de las mismas se ha de insertar en una lógica estructural o de largo plazo.

, Guionista y colaborador de DIAGONAL y eldiario.es
05/03/14 · 8:00
Edición impresa

Cuatro son las transformaciones en la prensa que, quizás, no esperábamos. Pero lo novedoso de las mismas se ha de insertar en una lógica estructural o de largo plazo.

1. Verticalización de los medios-deuda analógicos: El País, El Mun­do y La Vanguardia han cambiado su dirección en las últimas semanas/meses. Los nuevos directores de dichos medios son de corte más conservador y suponen el apuntalamiento de una estructura comunicativa al servicio del bipartidismo, o directamente del Gobierno, sin demasiadas fisuras. Lo interesante de los cambios es que no se explican si no es desde la situación de grave crisis económica de los medios y su endeudamiento –y por tanto su dependencia de las ayudas institucionales–.

De una prensa consensual que lucha por el monopolio del relato de la realidad hemos pasado a una prensa de comunidadesLa crisis de la prensa en papel ha supuesto una expulsión vía ERE de sus trabajadores/as y la bunquerización de las redacciones, perdiendo variedad, libertad y, por tanto, interés. El lanzamiento de la nueva ley de propiedad intelectual y la introducción de la tasa AEDE avanza en otra dirección similar: la incapacidad de imaginar sus modelos de negocio en la era digital y la ilusión de recuperar vía impuesto el poder del papel. Medios zombies para una política zombie.
 
2. El medio-partido: desde hace unos meses –aunque ya desde antes– el diario Público.es se ha convertido en el escenario de despliegue y debate de los movimientos institucionales a la izquierda. La adquisición de La Tuerka como formato estrella del periódico y la vinculación de esta herramienta con la recién nacida iniciativa de Podemos ha redefinido el interés de Público no como diario de información u opinión sobre asuntos generales, sino más bien como órgano de expresión de una contienda y un debate abierto entre Podemos e Izquierda Unida al estilo de la prensa revolucionaria tradicional. El medio abandona la dimensión de información o servicio público para legitimarse ante sus lectores y lectoras como herramienta de parte y territorio de una contienda política entre facciones, ideas y propuestas.

3. El medio y su comunidad: otro elemento interesante es la activación de comunidades para garantizar la independencia de los medios. Ya sea independencia económica para su sostenibilidad, como es el caso del crowdfunding de este mismo periódico; ya sea independencia de sus redacciones frente  a los poderes económicos y políticos como ha sucedido en relación a eldiario.es y la publicación de los correos de Blesa o la cobertura de las 15 muertes en las playas de Ceuta. En todos estos casos –o en La Marea o el propio Naiz, este último con una tradición mucho mayor de apoyo comunitario– coloca la cuestión de las comunidades activas asociadas al medio como el elemento clave para el mantenimiento de los mismos.
 
4.
Transmedios: el ejemplo de La Tuerka en Público.es o la introducción del streaming en las portadas de los distintos diarios digitales han supuesto una transformación importante que coloca las cabeceras digitales como productoras de información y opinión en diferentes formatos. La necesidad del audiovisual como complemento básico a cualquier medio ya hoy, y la hibridación de soportes parece marcar el camino. Si a eso le unimos la necesidad de los medios digitales de ir “de las redes a la calle” con todo tipo de presentaciones, debates, actividades, publicación de distintos soportes de papel –libros, revistas, etc.–, nos encontramos ante auténticos medios transmedia.

Las preguntas a partir de estas tendencias siguen abiertas. De una prensa consensual que lucha por el monopolio del relato de la realidad hemos pasado a una prensa de comunidades cuya mayor preocupación es, o su supervivencia como negocio o la satisfacción de identidades. Identidades que pueden ser también muy conservadoras y buscar tan solo un espejo indulgente de la realidad acorde con sus deseos. La relación entre comunidad y apertura, información y opinión, dificultad de atención en el medio digital y profundidad en los contenidos solo se resolverá con audacia y experimentos concretos. “Nada que defender, todo por construir” podría ser un lema que siga teniendo sentido.

Tags relacionados: Número 217
+A Agrandar texto
+A Disminuir texto
Licencia

comentarios

0

Isa
separador

Tienda El Salto