SEGÚN LA UNESCO, EN LOS PAÍSES POBRES CON CONFLICTOS HAY 28 MILLONES DE MENORES SIN ESCOLARIZAR, EL 42% DEL TO
La educación, muy lejos de estar garantizada

“Todos los niños y niñas puedan terminar un ciclo completo de enseñanza primaria” y “eliminar las disparidades de género en la educación”. Son metas incluídas en los Objetivos del Milenio que están muy lejos de la realidad y no sólo en zonas que viven eternos conflictos.

10/05/11 · 8:30
 
Recientemente la UNESCO ha publicadoel Informe de Seguimientode la EPT en el Mundo, en dondese cuestiona que se alcancen estosobjetivos, ya que reconoce que la“repercusión de los conflictos armadosen la educación es un problemaque se ha ignorado ampliamente”y añade que “la médula deesta crisis la constituyen las numerosasy sistemáticas violaciones delos derechos humanos, que merecenplenamente la calificación deactos de barbarie”. Según la UNESCO,en los países pobres afectadospor conflictos hay 28 millones deniños y niñas sin escolarizar, el 42%del total en el mundo.

 

No obstante, esta vulneración del
derecho a la educación lleva tiempo
siendo objeto de atención por numerosas
organizaciones e instituciones.
Vernor Muñoz, relator especial
de la ONU sobre Educación,
afirmaba en un informe sobre las
situaciones de emergencia que “el
compromiso de realizar el derecho
humano a la educación ha fracasado
dramáticamente” puesto que los
objetivos de la EPT “siguen siendo
postergados o sujetos a la lógica
economicista, que no ve en la educación
más que un instrumento para
el funcionamiento del mercado”.
La educación en las zonas de conflicto
armado se ve afectada debido
a las propias consecuencias bélicas,
pero también a las características
del derecho internacional y de la
ayuda humanitaria.

Dos tipos de desplazados

La normativa internacional divide a
la población desplazada por las guerras
en refugiada, aquella que se encuentra
fuera del país de su nacionalidad
y que cuenta con protección internacional
según una serie de criterios,
y población desplazada internamente,
aquellos que abandonan su
hogar, pero sin salir de las fronteras
y que no tienen protección internacional
específica. A ellos, se suman
los solicitantes de asilo, los que cuentan
con protección temporal, con
protección complementaria, poblaciones
retornadas y apátridas. Esto
provoca que exista un gran número
de colectivos en similares circunstancias,
pero que cuentan con diversos
derechos y diferentes grados de
cobertura nacional e internacional.

A su vez, la ayuda humanitaria que
reciben estos países se concentra en
las tres acciones clásicas (alimento,
salud y abrigo). De este modo, la cantidad
destinada en 2009 a educación
se cifró en 149 millones de dólares,
tan sólo un 2% del total, según la
UNESCO. Además, tal y como denuncia
Vernor Muñoz, existe “un paradigma
dominante de ayuda” que
determina que “la asistencia es más
efectiva en Estados con políticas más
fuertes y ajustes institucionales”.
Estos ajustes que condicionan la ayuda
pueden convertirse en ocupaciones
militares, como demuestra el dato
de que en el periodo 2007-2008,
tan sólo Afganistán e Iraq acumularon
el 38% del total de la asistencia al
desarrollo
, según la UNESCO.

En cuanto a las consecuencias bélicas
que afectan a la educación, destaca
el aumento exponencial en el número de desplazados internos en
los últimos años, así como la disminución
de las personas retornadas y
el crecimiento de las reasentadas, según
ACNUR. Todo esto se une al hecho
de que los conflictos o desplazamientos
actuales presentan como
rasgo general una larga duración, de
una media de 17 años, según la Comisión
de Mujeres Refugiadas. Lo
que provoca que existan millones de
menores que crecen sin ir nunca a la
escuela y que además la normativa
nacional e internacional no les proteja

en la mayoría de los casos.

Por otro lado, existen colectivos especialmente
vulnerables a los efectos
de la guerra y que ven afectado su derecho
a la educación en mayor grado.
Se estima que cerca de 250.000
niños y niñas en el mundo han sido
reclutados para servir como soldados,
pero también como detectores
de minas, espías, mensajeros y participantes
en misiones suicidas, según
Vernor Muñoz. Por cada menor asesinado,
hay tres que resultan seriamente
heridos o permanentemente
discapacitados, informa Graça
Machel, experta de la ONU.

A su vez,
los conflictos afectan de manera diferente
a mujeres y niñas. En los campos
de refugiados es menor el número
de niñas que acuden a la escuela
que el de niños, esta diferencia es mayor
a medida que aumenta el nivel
educativo. Las mujeres representan
el 64% del total de personas analfabetas
del mundo
, según Entreculturas.
Al mismo tiempo, los desplazamientos
incrementan la violencia
sexual y la explotación que éstas
sufren. En último lugar, los jóvenes
y adultos son víctimas de la falta de
programas educativos, ya que siempre
se prioriza la educación primaria.

Sin un foco de atención

Además, existen dos fenómenos ampliamente
ignorados y que afectan
especialmente al derecho a la educación.
El primero es el de los “desplazados
invisibles”
en las ciudades, como
los llama Walter Kälin, Representante
de la ONU. Más de la mitad de
los refugiados del mundo en 2010 residen
en áreas urbanas
, y los menores
representan el 43%, según ACNUR.
Estas poblaciones no reciben
casi ningún tipo de asistencia internacional
en materia educativa
, y en
el caso de los desplazados internos
tampoco suelen recibirla de sus
Estados nacionales.

En segundo lugar, cabe destacar
los ataques directos a la educación.
Entre ellos están las agresiones y asesinatos
contra docentes y alumnado,
disparos, bombardeos y ataques suicidas
a infraestructuras escolares,
con el resultado de un “menosprecio
por la inviolabilidad de las escuelas”,
tal y como afirma Radhika Coomaraswamy,
representante de la ONU.
Esto ha llevado a que en el 2010 se
crease la Coalición Global para proteger
la Educación de Ataques, formada
por Save the Children y Human
Rights Watch, entre otros. Esta
última exige desde 2009 que éstos
sean considerados crímenes de guerra
y que por tanto sean juzgados
por la Corte Penal Internacional,
además de recomendar medidas extraordinarias
para garantizar la seguridad
de los menores.

El derecho a la educación debe garantizar
bajo toda circunstancia los
criterios de disponibilidad, accesibilidad,
aceptabilidad, adaptabilidad y
no discriminación, según Vernor Muñoz.
Pero en las zonas de conflicto,
además debe ofrecer a los menores
una seguridad física, cognitiva y socioafectiva.
Según Michael Daxner,
ex director del departamento de Educación
de la ONU en Kosovo, debe
servir para “encarar el pasado, tratar
con el presente y lidiar con el futuro”.

Tags relacionados: Naciones Unidas (ONU) Militarismo
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ANGOLA. Después de unos 30 años de guerra el sistema educativo empieza a conformarse. Foto: Alejandro Zapico
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