Italia // Sectores de la justicia y del mundo del periodismo se rebelan
La crisis del periodismo, ¿el final de Berlusconi?

A pesar de ser el gran propietario de los medios italianos, las críticas a Berlusconi afloran cada día. Una situación que se agrava con la caída de la influencia de la televisión.

02/11/09 · 0:00
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A pesar de ser el dueño de un imperio mediático, Silvio Berlusconi está en guerra contra periódicos, revistas y programas televisivos. Este verano el Gobierno de il Cavaliere presentó una ley que impedirá a los periodistas informar sobre el desarrollo de las investigaciones judiciales hasta que no empiece el propio juicio. En Italia este periodo se alarga varios meses habitualmente, incluso pasan años.

Durante todo este tiempo la opinión pública se quedará sin saber nada de los supuestos crímenes cometidos y de las personas investigadas. Berlusconi no quiere que los medios hablen de sus problemas con la justicia, ni de sus aventuras sexuales. El senador Pastore del Partido de la Libertad presentó en septiembre un proyecto de ley para “prohibir las publicaciones perjudiciales para la dignidad de la persona o del derecho a la discreción”.

Pero su ofensiva va más allá de los aspectos legales. Dos periódicos controlados por Berlusconi (Il Giornale y Libero) han lanzado una campaña en contra de la financiación de la RAI. Su objetivo: atacar los pocos programas independientes que todavía hay en la televisión pública. Incluso el propio Berlusconi ha denunciado a los diarios La Repubblica y L’Unità, a quienes exige millonarias indemnizaciones.

“Silencio ensordecedor”

Aunque el mundo de la información intenta defender ahora su independencia, durante mucho tiempo han seguido de forma indiferente las medidas del Gobierno de Berlusconi. “Vuestro silencio ha sido ensordecedor, queridos periodistas”, decía una maestra ante la Federación Nacional de la Prensa Italiana (FNSI) en Roma el 3 de octubre, delante de casi 300.000 manifestantes en defensa de la libertad de información. Profesores y empleados de enseñanza pública se encuentran en pie de guerra por los 50.000 despidos que ha perpetrado el Gobierno de Berlusconi.

Según la organización norteamericana Freedom House, Italia es el único país europeo que ha retrocedido en 2008 desde la categoría de “los países de prensa libre” a la de “los países donde la libertad de prensa es parcial”. El problema es el mismo Berlusconi y la “ situación anómala a nivel mundial de un primer ministro que controla todos los medios”, declaraba su investigadora Karin Karlekar.

Más que una rebeldía de la prensa libre contra il Cavaliere asistiríamos a la crisis del berlusconismo. Junto a la revuelta mediática, Silvio Berlusconi ha conocido el rechazo del Tribunal Constitucional a la legislación que garantizaba la inmunidad de altos cargos del Estado, y la sentencia de la causa Mondadori le obliga a pagar 750 millones; dos signos más de su debilidad. Según Marcelle Padovani, de Nouvelle Observatour, es “el comienzo del fin” de Berlusconi.

En Le Fígaro reconocen que “la magia de Berlusconi no funciona más”. Entre las causas, un “estilo de gobierno correspondiente a una forma popular de televisión, particularmente seductora”. Berlusconi sería “la última estrella del Estado televisivo”, mientras vivimos el paso hacia la era de internet.

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