PRISIONES // UN NUEVO FICHERO CON DATOS ÍNTIMOS DE PRESOS Y FAMILIARES FUNCIONA DESDE OCTUBRE
La anulación por el Supremo del FIES, sin efectos prácticos

Creado en 1991, el Fichero
de Internos de Especial
Seguimiento (FIES) es mucho
más que una base de datos.
Es un régimen de vida de extrema
dureza aplicado a centenares
de presos
considerados conflictivos.

, Redacción
02/06/09 · 0:00
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La sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo ha declarado nulo el primer apartado de la Instrucción 21/96 de Instituciones Penitenciarias (IIPP). Esta orden interna estableció la creación del Fichero de Internos de Especial Seguimiento (FIES), una base de datos que recogía información individualizada de presos que, para la Dirección General de Instituciones Penitenciarias (DGIIPP), requerían un régimen de vigilancia “especial”.

Parece un simple acto administrativo,
pero en realidad el FIES es mucho
 más que una base de datos.
 Como recoge la sentencia del alto
 tribunal, se trata de un conjunto de
“normas de seguridad y control relativas
a internos muy conflictivos o
inadaptados”
. Es por eso que el tribunal
 la ha anulado, no acepta que
una norma que regula los deberes y
derechos de los presos no tenga rango
de ley y evite así “unas garantías
 en su elaboración y requisito de publicidad”.
 

Antonio Domínguez, del Colectivo Malatextos, expresaba lo
mismo, de otra forma, en una carta hecha pública recientemente: “El régimen FIES se creó en primera instancia mediante una circular para evitar el control parlamentario”. Puesto en marcha mediante una circular en 1991, y regulado posteriormente en la Instrucción 21/96 (ahora anulada), fue concebido como un instrumento de control para reclusos considerados como un potencial desestabilizador para el sistema penitenciario.

El régimen FIES
 se empezó a aplicar básicamente a
varios centenares de fuguistas y participantes
 en motines y protestas
y a
 presos de motivación política. Su
 objetivo, frenar como fuera las durísimas
huelgas de hambre, protestas
y motines que estaban protagonizando
tanto presos sociales, organizados
 en la APRE-r (Asociación de
 Presos en Régimen Especial reconstituído),
como presos de ETA y
 GRAPO para reclamar mejoras en
las prisiones.

Según numerosos testimonios, estar
bajo una “vigilancia especial” significa,
 incluso para presos que pueden
 estar en prisión provisional a la
espera de juicio, vivir encerrados entre
21 y 23 horas al día, en celdas de
3 x 4 metros, pudiendo salir, con mucha
 suerte, en parejas
(no son pocos
 los presos que se encuentran solos
en una galería) a un patio de 10 x 15
metros. Además, como las condiciones
de vida las marca el director
de cada prisión, son muy comunes
las prohibiciones de visitas, de salidas
 al patio, y los cacheos e inspecciones.

Y aunque a lo largo de los
años la dureza del régimen FIES ha
 ido variando, lo usual es que los presos
 sean cacheados todos los días a la entrada y a la salida de la celda: lo
que en la práctica supone cuatro cacheos
 diarios. Sólo pueden tener en
su celda dos libros de lectura, dos revistas
y/o periódicos
. No pueden almacenar
ninguna prenda de vestir
–inicialmente se les impuso monos y
chanclas para vestirse y calzarse–, ni
ningún tipo de objeto que revista la
 celda de calor humano (fotos, etc.),
 supuestamente para facilitar la labor
del registro que se realiza diariamente.
 No cuentan con actividades programadas
 de ningún tipo, se les controla
 la correspondencia, y es habitual
 que se les confisquen muchas de
las cosas que les envían del exterior.

Estas condiciones tan duras de
 aislamiento constituyen el caldo de
cultivo para todo tipo de abusos
 por parte de los carceleros. Según
 recuerda un activista contra las cárceles,
“el módulo de la primera prisión
 donde se llevó a la práctica el
 régimen FIES, en el Dueso (Cantabria),
 fue cerrado a raíz de la visita
del Defensor del Pueblo. Éste había
 comprobado las condiciones a las
 que estaban siendo sometidos los
 cinco internos allí recluidos”.

Tras el varapalo del Supremo, Instituciones
Penitenciarias se ha limitado
 a recordar que en febrero de
2006 la actual directora, Mercedes
 Gallizo, firmó una nueva instrucción
 penitenciaria que, bajo el título de
Protocolo en Materia de Seguridad,
 derogaba la circular 21/96. Para
 Instituciones Penitenciarias la decisión
 judicial no afectará a los presos
sometidos a especial vigilancia.

Sin embargo, el Ateneo Al Margen
 recuerda que la nueva instrucción
 de Gallizo “tiene como objetivo la
 reafirmación del FIES como medida
 ‘ajustada al ordenamiento jurídico
vigente’ y en consecuencia intenta
justificar la posición de Instituciones
 Penitenciarias, que considera
este supuesto fichero ‘con exclusivo
carácter administrativo’. Lo mismo
opina Pilar Sánchez, la abogada que
en nombre de la asociación de apoyo
a las personas presas, Madres
 Unidas Contra la Droga, llevó la denuncia
 del FIES hasta el Supremo:
“Los FIES siguen existiendo, así como
 el régimen de vida. La Instrucción
 de Gallizo adolece del mismo
defecto que la 21/96”. Por su parte,
 Julen Arzuaga, abogado de Behatokia,
 observatorio vasco de derechos
 humanos, sostiene que “como
todo en estas cuestiones de vulneración
 de DD HH por parte del Estado, el quid, más que de forma,
es de contenido, de voluntad. Al
 persistir la decisión política de exprimir
 al máximo las medidas contra
los presos políticos vascos, se
mantendrán las restricciones de derechos
 y las medidas más severas y
crueles, aún cuando se suspendan
 los ficheros FIES”.

Por lo pronto, Instituciones Penitenciarias
 ya puso en funcionamiento
en octubre el SISPE, por ahora
 una gran base de datos con informaciones
 íntimas y confidenciales sobre
62.000 presos y sus familiares.

Antonio Asunción

Nombrado director general de IIPP en 1988, cargo que ocupó durante cinco años, Antonio Asunción, militante valenciano del PSOE, fue el responsable de la creación del FIES. En 1991 fue investigado por el juzgado de instrucción número 9 de Sevilla acusado de delitos de tortura, rigor innecesario y prevaricación por haber ordenado en la prisión de Sevilla II mantener permanentemente atados a sus camas durante días a 13 presos acusados de un motín. Juzgado años más tarde, junto con otros cinco
responsables penitenciarios, fue considerado culpable, pero quedó en libertad con una fianza de 20 millones de pesetas.

Aislamiento

Según Shaw y Crossland (1981), el 40% de sujetos sometidos a privación sensorial estricta de más de ocho horas manifiestan distorsiones sensoriales
y alucinaciones de corta duración. En el aislamiento en prisión no se dan las condiciones estrictas de privación sensorial experimental, pero sí se produce una monotonía estimular que puede generar trastornos.
Los presos suelen referir, cuando salen del aislamiento, alteraciones sensoriales, especialmente en vista y oído. Pero lo más grave es que éstas
predisponen a la aparición de brotes psicóticos o trastornos.

Puerto III, Cádiz

Este centro penitenciario, inaugurado en junio de 2007, cuenta con 70 plazas de aislamiento. Entonces, la Asociación por la Defensa de los Derechos Sociales e Individuales (GGEBEADDSI) dio a conocer que “a los
14 ocupantes del módulo, entre ellos siete presos vascos y un anarquista, se les está manteniendo separados del resto y totalmente incomunicados, reduciéndose todo contacto humano (...) al trato con ordenanzas
y funcionarios”. Y recalcaban que “están siendo sometidos a un régimen extremo de aislamiento e incomunicación, como el que organismos internacionales califican de tortura, con efectos devastadores”.

Confusión en torno a Amadeu Casellas

La situación de Amadeu Casellas, de 48 años, era, al cierre de esta edición, confusa. El 20 de abril este preso libertario empezó una huelga de hambre para exigir que se cumplieran los acuerdos arrancados a la Administración penitenciaria catalana que permitirían su próxima excarcelación. Tras 26 días de protesta, Amadeu anunciaba el fin de la huelga porque se planteaba un cambio de estrategia en sus reivindicaciones y porque, afirmaba, pensaba haber conseguido desbloquear unas demandas mínimas, sobre todo en lo relativo a las comunicaciones con el exterior (llamadas telefónicas, visitas...). Sin embargo, pocos días después el preso comprobó que la administración seguía bloqueando sus comunicaciones. Durante el fin de semana del 23 y 24 de mayo, sus familiares y allegados, que lograron verle, afirmaron que está decidido a reiniciar la huelga de hambre.

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