ARGENTINA // LA POLÍTICA DE GESTOS DEL GOBIERNO DE KIRCHNER
Tres décadas de impunidad
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M. A.

“Nuestro propósito es terminar
con el desgobierno, la corrupción
y el flagelo subversivo”.
Con estas palabras, la
Junta Militar argentina, compuesta
por los comandantes
de las tres fuerzas armadas del

26/04/06 · 15:48
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M. A.

“Nuestro propósito es terminar
con el desgobierno, la corrupción
y el flagelo subversivo”.
Con estas palabras, la
Junta Militar argentina, compuesta
por los comandantes
de las tres fuerzas armadas del
país, justificó ante la comunidad
internacional el golpe de
Estado militar perpetrado el
24 de marzo de 1976.

Sus primeras medidas consistieron
en suspender las actividades
políticas, gremiales
y parlamentarias para, poco
después, crear un sistema de
gobierno fundamentado en el
asesinato impune de sus opositores.
Entre 1976 y 1983,
más de 30.000 personas fueron
“desaparecidas”.

Treinta años después, una
multitud de más de 100.000
personas se concentró en la
Plaza de Mayo para recordar
la Historia reciente de su país.
“Ni olvido, ni perdón”, fue una
de las frases más repetidas durante
el pasado día 24. Así,
muchos de los asistentes a la
concentración no sólo recordaron
lo sucedido hace tres
décadas, sino que alzaron sus
voces para denunciar la situación
política actual.

Respaldado por diversas organizaciones
sociales, el Gobierno
del presidente Néstor
Kirchner ha enarbolado la
bandera de los derechos humanos,
apropiándose de parte
del discurso de los movimientos
sociales argentinos, como
el repudio a los militares golpistas.
Fraguada dicha imagen
ante gran parte de la sociedad,
y consolidada internacionalmente
gracias a pequeños gestos
más formales que reales,
como la supresión de las leyes
de obediencia debida y punto
final, el ‘Kirchnerismo’ está
consintiendo hechos más cercanos
a la tan denostada dictadura,
que a la nueva democracia
que dice representar.

Kirchner, autoproclamado
“hijo de las Madres de Plaza
de Mayo”, encubrió a los responsables
políticos de la masacre
de Avellaneda y Mosconi,
acontecidas entre 2001 y
2002, donde seis jóvenes fueron
asesinados. Además, a día
de hoy el pueblo patagónico
de Las Heras permanece militarizado
tras la muerte de un
policía en extrañas circunstancias.
La localidad, situada
en la rica provincia de Santa
Cruz, ha revivido escenas que
parecían enterradas junto con
la dictadura. Personajes siniestros
patrullan las calles
sin ningún tipo de identificación,
mientras la gendarmería
nacional practica registros y
controles indiscriminados.
Los vecinos apenas se atreven
a salir de sus casas y, algunos,
ante el creciente clima de tensión,
han buscado refugio en
la iglesia del pueblo.

Algunos datos sobre la violación
de derechos humanos
desde la asunción presidencial
de Néstor Kirchner hace
casi tres años ayudan a comprender
los recelos que una
parte importante de la población
tiene ante el proyecto
‘kirchnerista’: 415 personas
han muerto a manos de las
fuerzas policiales y militares
del Estado, decenas de militantes
de diversas organizaciones
politicosociales viven
encarcelados, y 5.000 más
tienen un proceso judicial
abierto en su contra.

Tags relacionados: Néstor Kirchner Golpe de estado
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