"EL KIOSCO // ¿TERRORISTAS O PIJOS ABURRIDOS? LA PRENSA NO SE ACLARA SOBRE ""LOS ANTISISTEMA"""
PELIGRO, ANTISISTEMA SUELTO

Según qué periódico lea,
pueden ser gamberros “sin
nada que hacer” o parte de
una siniestra “multinacional
del terror”. Pero hay algo más
siniestro: además de sembrar
la destrucción, los manifestantes
“usan internet”.

26/12/08 · 0:00
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¿Qué clase de criatura surgida de los abismos
se encuentra bajo la capucha? Tras
el estallido social en Grecia, y como si se
tratase de una película de Spiderman, la
prensa de masas ha puesto en marcha su
maquinaria deductiva para averiguar la
verdadera identidad de los “antisistema”,
una palabra que conviene pronunciar con
un efecto de truenos y relámpagos.
Los resultados aún no son concluyentes,
pero de momento la palma se la lleva
ABC. En una galería de imágenes que podría
titularse ‘cámbiese de acera si ve a
esta gente’, el diario deleita al lector con
un retrato robot de ñetas, latin kings, grafiteros
y neonazis, donde también se describe
el kit del perfecto antisistema (imprescindibles
el forro polar con capucha
y pañuelo palestino).

En El Economista tienen claro el perfil
social: “Joven, con estudios, mileurista...
así es el antisistema español”. Sin embargo,
tras este titular tipo JASP (joven aunque
sobradamente preparado), el diario
económico apunta un trasfondo escalofriante.
Según una fuente objetiva (un político
del PP) las protestas callejeras forman
parte de una Internacional del mal:
“Gustavo de Arístegui los conoce. Lleva
en torno a dos años investigando lo que él
denomina la multinacional del terror (...).
Lejos de ser algo improvisado que parte
de la mente de cuatro gamberros, está
perfectamente estructurado y cuenta con
cabecillas con buen nivel educativo que
en algunos casos dan clase en universidades
como la de Columbia”.

Telemadrid, en cambio, considera que
el plan está menos elaborado. En el programa
7 días, el presentador José Antonio
Ovies, encuentra un ADN diferente tras
las protestas: “Esos jóvenes que viven sin
hacer nada, nacidos al amparo del bienestar
social y que, sí porque sí, deciden
que deben asaltar los comercios, los bancos,
robar todo lo que encuentren a su paso
y recordarnos que son capaces de provocar
un lío tremendo”.

No es la única contradicción. Si varios
medios destacan el perfil universitario,
Telemadrid señala su “nivel de estudios
bajo”. En las tertulias, es posible oír a documentados
todólogos hablar de “familias
desestructuradas” donde se origina la
violencia, pero también, sin cambiar de
cadena, de “jóvenes que lo tienen todo”.
Ovies, además, parece tener algo personal.
“Volvamos a los ultraizquierdistas
y antisistema, esos que han nacido en un
Estado democrático, pero que, por lo que
parece, prefieren vivir en uno donde se
encuentren mejor, como en la Alemania
de los años ‘30”. Esta frase, junto a otros
siete minutos de bilis se puede encontrar
en www.kaosenlared.net/noticia/telemadrid-
sobre-antisistema.

Otro dato que nunca falta. A pesar de
ser descritos como fanáticos con “la violencia
como único objetivo” o “encefalogramas
planos” (Telemadrid), los medios
consideran que su uso de las nuevas
tecnologías roza los superpoderes. “Llama
la atención su poder de convocatoria
instantáneo”, afirma El Economista.
Telemadrid va más allá: “Se organizan a
través de internet (...); utilizan también
redes como Facebook, y por supuesto,
los teléfonos móviles”.

Pero el estereotipo burdo no carece
de lógica. Lo explica, a su modo, el editorial
de La Razón: “Buscar en el
aumento del desempleo entre los jóvenes
europeos o en la incomprensión de
la clase política hacia estos sectores juveniles
la raíz de un vandalismo inaceptable
sólo ayuda a legitimar la violencia”.

Dicho de otro modo: encontrar
causas coherentes para lo que sucede
es peligroso. La imagen del antisistema
sediento de sangre, surgido de no se sabe
dónde, puede ser terrorífica, pero en
el fondo es más tranquilizadora. Evita,
después de todo, que los prosistema se
pregunten si algo puede estar fallando.

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