PELÍCULAS CON MENSAJE // EL BERLUSQUICIDIO, NUEVA FORMA DE ARTE
Matar a Berlusconi en 24 imágenes por segundo

La película Shooting Silvio, cuyo protagonista quiere eliminar al primer
ministro italiano, se topa con la censura.

25/05/09 · 5:37

Un joven obsesionado con matar a
Berlusconi. Podría ser la historia de
cualquier italiano en un país donde
hasta el divorcio del primer ministro
se consuma en un ritual obsesivo delante
de las pantallas. Pero se trata
sólo de una película de un director
emergente, una historia de tantas,
donde por una vez el malo de turno
no quiere matar al presidente de
Estados Unidos, sino al mandatario
transalpino: un multimillonario que
lleva 15 años en el poder y tiene en
sus manos un enorme fuerza mediática.
¿Hay algo malo en hacer películas
de ‘fantapolítica’? En principio no,
pero si la obra se llama Shooting
Silvio (Disparando a Silvio) hay que
considerar algunos inconvenientes.

Contra el largometraje ha disparado
la artillería pesada de los diputados
de la derecha italiana, que sin haber
visto ni un minuto han definido la película
como un “himno a la violencia”.

Y todo ha acabado con el clásico
happy end berlusconiano: la censura.
La historia, escabrosa en un Italia
enganchada a Gran Hermano, trata
de un hombre que piensa escribir un
libro para denunciar el poder de
Berlusconi y, cuando su proyecto fracasa,
desarrolla una obsesión: matar
al primer ministro italiano.

La película no ha encontrado ni un
pequeño hueco en las cadenas de la
televisión italiana. Las seis principales
están en las manos de Berlusconi:
tres son suyas y las otras tres como si
lo fuesen, ya que están controladas
por su Gobierno. Sin embargo, quien
se hizo cargo de la difusión de la peligrosa
obra fue Sky, la televisión de
pago del magnate australiano Rupert
Murdoch. Hay que tener en cuenta
que Murdoch, por sus últimos roces
de negocios con Il Cavaliere, es presentado
por la propaganda berlusconiana
como un peligroso comunista
(¡algo que debe preocupar seriamente
al propietario del Wall Street
Journal!).

Pero finalmente también Sky se
rindió a las protestas del bando berlusconiano.
La tercera réplica de
Shooting Silvio despareció de las pantallas,
remplazada por un buen viejo
film estadounidense, donde como
mucho se matan a indios piel roja.
Quizás el miedo de los partidarios
del Cavaliere tenga alguna razón. Al
otro lado de los Alpes parece que el
asesinato político sea una de las especialidades
locales, junto con la pizza
y la mandolina. Dejando a un lado
un clásico de todos los tiempos, el
cuchillazo a Julio César, los atentados
en Italia siempre han malherido
a diestra y siniestra. En 1948 un asalto
contra Palmiro Togliatti, entonces
secretario del PC, dejó el país al borde
de la guerra civil. Y en 1981 la causa
anticlerical remontó en Roma con
el fallido atentado contra el Papa.
Sin embargo, hay que volver un
poco atrás en el tiempo para encontrar
el atentado más importante de la
historia italiana, el asesinato del rey
Umberto I. En 1900 el anarquista
Gaetano Bresci disparó tres veces al
monarca mientras se dirigía a Monza,
ciudad a escasos kilómetros del
cuartel general de Berlusconi en Arcore.
Tal vez al Cavaliere le da miedo
esta coincidencia geográfica. Tal vez,
ciento y pico años después, en la cabeza
del nuevo monarca se insinúa
un viejo refrán: la historia se repite.
Y no es posible cambiar de canal.

 

Trailer de la película

 

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