8 DE MARZO / DECENAS DE MUJERES ESCENIFICARON LAS DIFERENTES FORMAS DEL CUIDADO
LAS LÓGICAS DEL CUIDADO

¿Cómo se cuida?
¿Quién cuida en nuestra
sociedad? Cuestiones
abiertas agrupadas en
torno a una propuesta
provocadora y urgente:
la reorganización social
del cuidado.

15/03/07 · 0:00
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Qué significa eso de los
cuidados? Los cuidados
no se pueden limitar a
una única expresión, al
trabajo doméstico, al
cuidado de personas o de los
hij@s (ver DIAGONAL nº 1). Los
cuidados son todo eso, pero son
mucho más, son algo sin lo que la
propia vida no funciona. Representan
un conjunto de tareas cuyo
objetivo es proporcionar bienestar
físico y emocional a terceros
(pareja, hij@s, padres y madres,
amig@s...) además de la atención
a una misma.

Satisfacer estas necesidades requiere
un trabajo que no sólo incluye
tareas materiales (como hacer
la comida, la colada, limpiar),
sino también un componente inmaterial
difícilmente cuantificable
que tiene que ver con los afectos
que median en estas relaciones y
que se dan en la vida cotidiana.
Son la comunicación, la producción
de socialidad, la capacidad de
afecto y la empatía. Esta complejidad
propia de los cuidados hace
que sea un trabajo imposible de
medir en su valor, de reducir a un
horario y de encasillar en unas tareas
fijas: “aquí empieza y aquí
acaba”. El trabajo de cuidados es
imprescindible para el mantenimiento
de la vida, pero está invisibilizado
e infravalorado en nuestra
sociedad.

Todas y todos los necesitamos,
pero en nuestra sociedad se ha
construido la idea de que hay que
tender a ser autosuficientes a costa
de todo, independientes de los
demás y que es ahí, en esa autonomía
individual, en consonancia
con el capitalismo, donde reside el
ideal perfecto de una vida, algo
que sin embargo es imposible de
alcanzar.

¿Quiénes y cómo se cuida?

El 85% de las personas que cuidan
somos mujeres. ¿Por qué esta diferencia?
¿Por qué se sigue presuponiendo
que somos nosotras las que
nos haremos cargo de los cuidados?
La Ley de Dependencia habla
de “ayudar” a cuidar, pero no
cuestiona la actual organización
social de los cuidados, sostenida
por la división sexual del trabajo y
por la perpetuación de los roles de
género. Esto hace que las mujeres
trabajemos dentro y fuera del hogar.
Es imposible que conciliemos
la vida familiar y la laboral si tenemos
que seguir haciéndonos cargo
de los cuidados y si además
nuestros trabajos son precarios,
sin condiciones ni derechos que
permitan desarrollar y garanticen
el cuidado en nuestras vidas.

Hay dos preguntas para abrir en
nuestra sociedad: a modo de visibilidad,
¿qué pasaría en un sólo día
si las mujeres hiciesen efectiva la
famosa ‘Huelga de Cuidados’? A
modo de práctica, ¿cómo podríamos
reorganizar la sociedad para
que haya una distribución más justa
e igualitaria de los cuidados donde
el peso de este trabajo no recaiga
nunca más sobre las mujeres?

Algunas hablan de ‘derechos de
ciudadanía’ como forma de comenzar
a pensar y construir una
sociedad que ponga el cuidado en
el centro, que se organice en función
de estas necesidades vitales.
Las mujeres somos expertas cuidadoras
y, como tales, tenemos
mucho que decir: nuestros saberes
y nuestras reivindicaciones
son imprescindibles, al igual que
los de las personas con diversidad
funcional. Desde el movimiento
feminista se están construyendo
estas voces, prácticas y discursos
que ponen en primer plano la necesidad
de pensar con y sobre esos
nuevos derechos de la sociedad
del cuidado, los ‘derechos de cuidadanía’
que proponen desplazar
la lógica del beneficio de nuestras
sociedad capitalista hacia una lógica
del cuidado y del bienestar de
todas las personas.

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