SOBRE NACIONALISMOS, CASPA Y BALONES FUERA
El delirio de la estanquera

Un viejo conocido solía decirme:
cuando a una señora, en una calle
cualquiera, le preguntas con quién
juega la selección nacional y te responde
que no lo sabe, pero que tiene
que ganar España; eso es nacionalismo.
Creía que era un argumento falso
y que no iba a pasar nunca.

27/07/10 · 7:00
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futbol nacionalismo bandera

El fútbol, técnicamente, como deporte,
puede ser tan fascinante como
cualquier otro. ¿Pero tantas banderas
nacionales
en tantos locales –han
sido vistas en tiendas de frutos secos,
peluquerías y hasta en una cristalería–
se han puesto por amor al
preciosismo del tiki taka?, ¿la manifestación
contra el fallo del Estatut
se borró de los noticieros porque todos
estaban en fuera de juego? A lo
mejor sí hay 47 millones de seleccionadores.

A lo peor también lo eran
los que iban gritando “soy español,
español, español”
. Al modo de
Forges, les faltaba añadir “soy español,
casi ná”. El sábado del Orgullo
había gente con camisetas donde se
podía leer “menos orgullo y más españoles”.
Podía entenderse que tu
opción sexual te hacía más o menos
patriotero. Desde fuera, la verdad, la
impresión es que es español el que
no puede ser otra cosa.
Lavado de imagen

En los últimos tiempos, el nacionalismo
español ha recibido un lavado de
imagen
que para sí quisiera la familia
real, el otro baluarte del Estado.
Un lavado de imagen basado en los
triunfos deportivos: tenis, baloncesto,
Fórmula 1... y ahora, al fin, fútbol.
¿Ésa es la base del patriotismo? Se
ha ganado el Mundial. Se han abierto
los cielos y, en vez de maná, ha
caído caspa. De los balcones con las
banderas estanqueras se dice, con
retórica de radio franquista, que están
“llenos de fiesta”, de los españoles
que por serlo se ponen la camiseta
de la selección y hacen de
la bandera capa y sayo y hasta ropa
interior y gritan contra el Orgullo y
llaman “hijos de puta” a los holandeses,
es la España que se reivindica.
No la de la técnica del balompié
sino la España zafia e ignorante.

Tanto pasear “banderas victoriosas”
ha conseguido que millones de
personas vean como normal la apoteosis
de la estanquera. ¿Por qué se
llama estanquera a la bandera bicolor?

Se refiere a que a las viudas y
caballeros mutilados del bando nacional
de la última guerra –frente a
las rojas y los jodíos cojos– recibían,
entre otras prebendas, todas las licencias
para abrir quioscos y estancos.
Sigue siendo la bandera de los
nacionales. Podrán lucirla, como la
chica aquella que presumía de ser
de barrio y no saber nada, junto a
su ignorancia. Que no es atrevida,
sino suicida. No importa. Para salir
del paso estará Punto Radio, que dirá
que hay gente que “estará falta
de estudios pero no de valores”. ¿De
qué valores hablan? ¿Qué entenderán
por España? Desde luego ningunos
que apuesten por salir de la
ignorancia. Tomemos aliento después
de tantos días de exaltación
nacional. Pensemos que, al menos,
hay una cosa positiva, con tanto local
con la estanquera, es fácil hacer
una lista negra para el día de la
Huelga General.

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