HOMENAJE // 36 DE LOS 250 BRIGADISTAS INTERNACIONALES VIVOS SE DAN CITA EN MADRID, ZARAGOZA Y BARCELONA
LAS BRIGADAS, 70 AÑOS DESPUÉS...



16/10/06 · 20:56
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En 1936 unos 35.000 antifascistas
de 52 países, según la Asociación de
Amigos de las Brigadas Internacionales
(AABI), vinieron al Estado
Español para luchar en defensa del
Gobierno de la II República en la
Guerra Civil. La asociación calcula
que 10.000 de ellos murieron en el
combate y sólo un 7% quedó sin un
rasguño. En conmemoración del
70º aniversario de su llegada, la AABI
ha organizado diversos actos,
que se han desarrollado en Madrid,
Zaragoza y Barcelona y en los que
se han dado cita 36 de los cerca de
250 brigadistas que quedan vivos.
“El Comité de No Intervención
asesinó a la II República. Esa fue la
razón por la que perdimos la guerra”,
afirma José Eduardo Almuduver,
valenciano que luchó junto a
los brigadistas y exiliado en Francia.

Los golpistas contaron con el apoyo
de la Alemania de Hitler y la Italia
de Mussolini. Al Gobierno del
Frente Popular las democracias le
dejaron solo a través del Comité de
No Intervención, que impidió a los
gobiernos ayudar a la República.
“Perdimos por traiciones. La primera
fue la del socialista Léon Blum,
que entonces gobernaba Francia”,
recuerda Matías Arranz, que en
1937 se incorporó a las brigadas internacionales
para luchar en la
Batalla del Jarama. Arranz, que tuvo
que exiliarse en Francia, donde
fue apresado por los nazis y conducido
al campo de concentración de
Mauthausen, lamenta la traición gala:
“En febrero de 1936 ganó en
España el Frente Popular y en mayo
lo hizo en Francia. Ambos países
iban de la mano, pero el Comité acabó
con eso”.

En las mismas tierras en las que
hace 70 años lucharon, en Morata
de Tajuña, la AABI y el Ayuntamiento
han erigido un monumento
a la solidaridad. “En este espacio rodeado
de trincheras los brigadistas
estuvieron combatiendo y dejaron
su sangre”, ha afirmado la presidenta
de la AABI, Ana Pérez. “Mirad el
paisaje que os rodea e imaginad que
estábais aquí en febrero de 1937.
Los franquistas intentaron tomar
Madrid entre 1937 y 1938 y fracasaron”,
señala Moe Fishman, de la brigada
Abraham Lincoln, de EE UU.

En Madrid, las brigadas participaron
en las cuatro batallas que se
libraron para defender la capital: el
ataque frontal por la Casa de Campo
en noviembre de 1936, en la carretera
de La Coruña en diciembre
y en la batalla de Guadalajara en febrero
de 1937. En 1938 se produce
la retirada de Aragón y, en julio, el
cruce del Ebro. El 21 de septiembre
Negrín anuncia la retirada de los voluntarios
internacionales. Unos regresaron
a sus casas, otros siguieron
combatiendo. El fascismo contra
el que luchaban gobernaba ahora
sus países.

Es el caso del holandés Hermann
Scheerboom, cuyo peregrinaje no
acabó hasta 1945. “Vine a España
porque sentí que debía ser solidario
con el primer frente popular de toda
Europa y que supuso todo un ejemplo
para nosotros”. Sheerboom, que
aún aloja una bala en su cabeza, vino
en junio de 1937. Tenía 25 años.
Durante cinco años estuvo encarcelado;
primero en San Pedro de
Cerdeña y luego en Belchite. “Nos
apaleaban todos los días cuando
íbamos al comedor”. Cuando le liberaron,
la Embajada holandesa se
desentendió de él. Consiguió coger
un barco en Lisboa que le llevó a
Liverpool. En Londres siguió luchando
contra el fascismo alemán,
contra el que combatía su país.

La presencia de mujeres también
se ha hecho notar en estas jornadas
conmemorativas, en las que han
participado más de 350 personas,
entre amigos y familiares, y que han
incluido la recepción de los brigadistas
en el Congreso de los
Diputados. Piedad Arriba estuvo
condenada a muerte y presa durante
más de diez años. Con sólo 16
años no lo dudó: “Teníamos que defender
el Gobierno que habíamos
elegido libremente”. Ahora se alegra
de poder celebrar aquella época
en una democracia por la que lucharon.
Eso sí, una democracia que recuerda
mucho al pasado: “En 1936
se daban las mismas circunstancias
que ahora, con la derecha y la
Iglesia exaltadas y provocando”. La
experiencia que refleja su rostro lleno
de arrugas deja un mensaje: “Los
trabajadores debemos estar unidos,
porque si no siempre saldrá ganando
el capitalismo”.

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