Rigurosamente incierto
Y en la fiesta de Mecano se coló el fisco

Sombra de fraude fiscal, aquí, sombra de evasión allá. La popular cantante, y sobrina de un ex fiscal de la Audiencia Nacional, Ana Torroja, ha sido condenada por tres delitos fiscales

23/05/14 · 17:54

La carrera de Mecano está tan repleta de hitos estéticos que resulta difícil quedarse con uno. Tenemos la inolvidable imagen de Nacho Cano aporreando tres torres de teclados en camiseta de tirantes; sudoroso, musculado y con melena gitana al viento. Una imagen que ya es historia de la democracia, patrimonio enajenado de la humanidad e icono de una generación de obsesos del tórax.

Ningún jodido luterano iba a impedir a España gastarse una desorbitada cantidad de dinero en toreras y hombreras gigantes
Tenemos también al trío musical agitando tres abanicos de tamaño descomunal, mirando a la cámara entre arrogantes y desafiantes, como si quisieran lanzar un mensaje futurista a la troika desde los años ochenta: ningún jodido luterano iba a impedir a España gastarse una desorbitada cantidad de dinero en toreras y hombreras gigantes. Democracia y olé.

No obstante, pese a la imparable sucesión de impactos kitsch del principio de su carrera, el verdadero horror estaba por llegar. Y esta vez la culpa no la tuvo el pop, sino todo lo contrario.

A base de escuchar todo el santo día que eran unos genios, los hermanos Cano se lo creyeron, y acabaron renegando del pop, demasiado pequeño e insignificante para ese pedazo de ARTISTAS. Sus objetivos pasaron a ser mucho más ambiciosos (e hilarantes): de la alta cultura a los espectáculos conceptuales.

Los hermanos Cano comenzaron entonces a perpetrar óperas, exposiciones de pintura y espeluznantes musicales ecologistas, en una insensata carrera jaleada por prensa, fans y autoridades.

Un no parar creativo que acabó por poner melancólica a Ana Torroja: Una cosa es que la prensa otorgara todo el mérito del éxito de Mecano a los hermanísimos, y otra bien diferente que les riéramos las gracias hasta cuando componían óperas, pensaba la buena de Ana. ¡Hasta aquí podíamos llegar!
Así que la mosquita muerta decidió robar el show a los genialérrimos hermanos con una performance que le ha devuelto al primer plano de la actualidad informativa celtibérica: defraudar una millonada a Hacienda. Y Ana Torroja compuso por fin su primer hit carpetovetónico desde la creación de Me­cano. He aquí el gran himno cañí del evasor fiscal español: “No me invitó, pero yo fui/ tras la esquina espero el momento, en que no me miren y meterme dentro/Era mi oportunidad, unos entran y otros van saliendo, y entre el barullo yo me cuelo dentro/Ahí me colé y en Suiza me planté/Abogados para todos, y algo de parné/Mucha defraudadora mona, pero ninguna sola/Chorros de millones, lo pasaré bien”. O cuando debajo de las hombreras hay 13 millones de euros. Sí amigos, el horror, el horror.

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