ASILO // SEGUNDA NEGATIVA PESE A SUFRIR TORTURAS EN MARRUECOS
Huelga de hambre de un ex soldado amenazado

A Hicham Bouchti, en huelga de hambre desde enero, le han negado por segunda
vez el asilo. Teme por su vida si es devuelto a Marruecos, pues su denuncia del
ejército y las críticas a Mohamed VI le han valido prisión y torturas.

26/02/10 · 0:00
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“Continuaré con mi huelga hasta
que haya una solución a mi caso”,
afirma rotundo Bouchti, en
huelga de hambre desde el 20 de
enero. El 5 de febrero se le notificaba
la resolución negativa de
su solicitud de asilo, con la consecuente
obligación de abandonar
el país en 15 días. Se niega a
abandonar la protesta, pese a su delicado
estado de salud, porque el
traslado a Marruecos conllevaría
“entrar a la cárcel para toda la vida,
o la muerte, porque tengo un grave
problema político en mi país”.

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EN HUELGA DE HAMBRE Y EN LA CALLE. Hicham Bouchti, en el centro, lleva desde 2005 luchando por el asilo. Jose Palazón

Crítico con Mohamed VI

Bouchti fue sargento del Ejército
y miembro del servicio secreto
marroquí. Según el activista de
Prodein José Palazón, “su especial
concepto del honor” le impulsó
a denunciar a sus superiores
por venta de armas a Argelia.
También afirma haber presenciado
torturas en su trabajo en los
servicios secretos. Fue ingresado
en la cárcel de Temara, donde él
mismo sufrió torturas y, tras una
condena de dos años, huyó a
España. Solicitó el asilo en octubre
de 2005.
Estando en Madrid recibió presiones
de la policía política marroquí
que le instó a hacer de informante,
amenazando la seguridad
de su familia. En junio de 2006 le
metieron en un coche y le devolvieron
a Marruecos, donde le trasladaron
de nuevo a Temara, acusado de
colaborar con el Centro Nacional
de Inteligencia y poner en entredicho
la imagen de Marruecos y su
rey. De esta forma perdió la posibilidad
de ser asilado por estar fuera
del Estado. Durante otros dos años
recorrió diferentes cárceles alauitas,
protagonizando varias huelgas
de hambre y sufriendo torturas.
Un documento expedido en la
cárcel de Berkane certifica su salida
de prisión en agosto de 2008.
Durante un arresto domiciliario en
Oujda, huyó de nuevo a España. Se
vistió de mujer y logró burlar la vigilancia
pasando a Melilla. Una vez
allí, supo que no pertenecería al exiguo
3,3% de solicitantes de asilo
que acceden a ese derecho.
La solicitud que se le ha vuelto a
negar es fruto de la revisión del caso.
Han tardado ocho meses en responderle
negativamente. Hicham
ha abandonado el CETI y se ha
apostado en la Plaza de España de
Melilla, frente a la delegación de
Gobierno, en huelga de hambre. Ha
recurrido por vía contencioso administrativa
la resolución y espera
que, mientras lo estudian, suspendan
su expulsión. José Palazón lo
acompaña y, una vez más, denuncia
que “las relaciones diplomáticas
de España con la dictadura marroquí
no deben impedir la defensa de
los derechos humanos”.
Otros solicitantes de asilo se encuentran
‘detenidos’ de facto en
Melilla. El Gobierno de la Ciudad
Autónoma está llevando a cabo una
interpretación de la Ley de Asilo
por la que no permite viajar a los
solicitantes de asilo, pese a que por
su condición posean salvoconductos.
Según denuncia Prodein, “tienen
que cruzar a Málaga en los
bajos de camiones –arriesgando
su vida– pero, paradójicamente,
una vez allí disponen de libertad de
movimiento con la misma documentación
no aceptada en Melilla”.
La Comisión Española de Ayuda al
Refugiado ha presentado una demanda
de protección de sus derechos
fundamentales y el Defensor
del Pueblo lo está investigando.

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