Hoy me he sentido extranjero

Hola, os envío una crónica (más bien unas impresiones) sobre un incidente en un tren italiano hace un tiempo, cuando hacía unas prácticas en el Piemonte. Gracias por defender un periodismo crítico e independiente, por favor no torzáis el rumbo, como muchos otros han hecho.

Mariano Pastrana Sepúlveda
02/07/09 · 11:50

Hola, os envío una crónica (más bien unas impresiones) sobre un incidente en un tren italiano hace un tiempo, cuando hacía unas prácticas en el Piemonte. Gracias por defender un periodismo crítico e independiente, por favor no torzáis el rumbo, como muchos otros han hecho.

9 de la mañana. Un tren IC de Torino a Asti. Tengo un bono mensual
para trenes interregionales, pero he llegado tarde y me he subido al primero que he visto. Si hubiera pagado el suplemento en ventanilla
me habría ahorrado los 8 euros de la multa. No es eso lo que me interesa.

Llega el revisor. Me dice que me tendría que hacer pagar un suplemento. Hace tres semanas que cojo el tren en Italia y la mitad de las veces tiene retraso; nadie me pregunta si me supone algún perjuicio. Pero yo llego con retraso. Esto se lo hago saber al revisor. El me dice que la opción que tengo es darle la
documentación y me llegará la multa a casa. Ve el documento español y, DESDE ESTE MOMENTO, DEJO DE SER PERSONA -PASAJERO PARA SER
ESPAÑOL, Y EL DEJA DE SER PERSONA- REVISOR, PARA SER ITALIANO.
Comienza a hablar de lo mal que funcionan los trenes en España. Yo le digo que no estoy alli en calidad de español, que soy un pasajero. Recorre los vagones gritando que en España los trenes funcionan peor. Yo le pido que justifique el mal fucionamiento de "Ferrovie dello Stato" sin salirse de ahí, que yo no he hablado de España en ningún momento. "Ma lei è spagnolo!!",(pero Ud es español), "ya, pero eso no tiene nada que ver, yo solo le digo que
los trenes aquí funcionan mal". "Ademas...ha insultado a mi empresa" - dejemos aparte el discurso de la alienación- Se levanta un anciano y me grita si tengo algo contra los italianos. Le digo que no, lleno de impotencia y ante el miedo de que flaquee mi italiano, mientras el revisor sigue abriendo frentes de lucha en vagones cercanos. Un señor levanta la cabeza del periódico preguntarme algo sin estar interesado en la respuesta. Se me mezclan las palabras y a mitad de cada frase el revisor dice que debe trabajar, pero que ha estado de vacaciones en España y que alli todo funciona peor, pero yo sigo siendo un pasajero, nada más...

Faltan unos metros para llegar a la estacion de Asti. No puedo evitar unas lágrimas de impotencia.
La gente mira al ESPAÑOL, al ESPAÑOL (ni que alli funcionaran bien
los trenes), con la pasividad, con la desidia que embarga a todos y cada uno y los acomoda en sí mism@s.
Cuando bajo, me acerco a un hombre que habia estado presente. Me pregunta si quiero tomar un café. Acepto. El lo toma al estilo español. Yo al italiano.

¿Y si hubiera sido italiano?

Hoy me he sentido extranjero.Y yo solo quería discutir sobre el
precio de un billete.

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