ANÁLISIS // LA MAREA VERDE DE MADRID SE ENFRENTA AL RETO DE CONTINUAR
Hacia la huelga indefinida

Este colectivo de docentes analiza y aporta claves sobre la evolución de la
contestación más amplia que se recuerda en la educación a nivel autonómico.

06/06/12 · 8:00

La huelga convocada por
los sindicatos mayoritarios
el día 22 de mayo
será, sin lugar a dudas, un
paro histórico. Su excepcionalidad
consiste en ser la primera vez que,
en democracia, el sector educativo
público en todas sus etapas (desde
la escuela infantil hasta la universidad)
y en la mayoría de las comunidades
autónomas se unirá para vaciar
las aulas y protestar contra los
recortes aprobados por el Ministerio
de Educación. Por fin se responde
de manera coordinada y
conjunta contra un ataque crítico
que afecta a todos los niveles educativos
y supone un notable avance
en el paulatino desmantelamiento
que la enseñanza pública sufre en
los últimos años en nuestro país.

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MAREA VERDE Manifestación en defensa de la enseñanza pública. OLMO CALVO

Lo que sorprende de esta movilización
es su poca proporcionalidad.
Es decir, una agresión a
la educación pública española
como la que supone el Real
Decreto Ley 14/2012 de Medidas
Urgentes para la Racionalización
del Gasto Educativo, aprobado
en el Congreso el pasado 17 de
mayo, merece una respuesta que
se corresponda con la gravedad
de las medidas impuestas. Ante
el aumento de las ratios en las
clases, frente al despido de decenas
de miles de profesores interinos,
ante la carestía de las tasas
universitarias, etc., sólo se
puede contestar con formas de
protesta más osadas y comprometidas,
como, por ejemplo, una
huelga sectorial indefinida.

En la Comunidad de Madrid,
durante el presente curso escolar
2011/2012, los docentes han sido
convocados a cerca de una decena
de paros en días no consecutivos.
Han sido tantas las huelgas
que es difícil recordar su número
exacto. Lo que no cuesta recordar
es el resultado de todo este esfuerzo.
En el condado de Esperanza
Aguirre, los sindicatos subvencionados,
con UGT y CC OO a la cabeza,
han tutelado la mayoría de
las protestas desarrolladas este
año contra los recortes en educación,
y que dieron lugar a la llamada
“Marea Verde”. Desde el
comienzo de las movilizaciones,
impusieron un calendario de reivindicaciones
que hasta los más
comedidos consideraron “tibio”.

En contra de la postura de un gran
número de profesores que exigía
huelgas durante tres días a la semana
o paros indefinidos, la mesa
sindical optó, en un principio, por
huelgas en días sueltos, para acabar
proponiendo paros de dos horas
después de los recreos. Hay
que recordar que las primeras
huelgas fueron secundadas por
cerca de un 75% del profesorado,
que las manifestaciones en defensa
de la educación pública nunca
fueron tan concurridas y que todas
las acciones emprendidas por
los docentes contaron con el apoyo
de las Asociaciones de Madres
y Padres de Alumnos y de las
asociaciones de alumnos. En
consecuencia, los trabajadores
de la enseñanza estaban unidos
y la opinión pública refrendaba
sus protestas. Aun así, con todas
las condiciones a favor para
plantear movilizaciones contundentes,
la mesa sindical (cada
cual que sospeche por qué razones)
dejó pasar esta oportunidad
única y permitió que la marea
verde se diluyera y perdiera fuerza.

Por supuesto, no toda la culpa
del fracaso de las movilizaciones
a favor de la enseñanza pública
en Madrid la tuvieron los
sindicatos que integraban la mesa
de negociación. El gremio docente
no supo o no quiso emanciparse
de unos representantes
sindicales más pendientes de negociar
prebendas y preservar la
“paz social” que de plantar cara
decididamente al gobierno de
Esperanza Aguirre. No olvidemos
que estos sindicatos también
defienden los intereses laborales
de la educación privada
y privada concertada.

Una agresión como la
del RD 14/2012 merece
una respuesta que se
corresponda con la
gravedad de las medidas

Como en la Comunidad de
Madrid, en Castilla-La Mancha,
Valencia, Murcia y otras más, también
han disfrutado de un año lectivo
repleto de manifestaciones y
huelgas infructuosas. El próximo
22 de mayo, los mismos sindicatos
vuelven a convocar un paro sectorial,
en todos los niveles, en toda
España, colofón con el que se quiere
dar por acabado un curso convulso,
de calderas frías y aulas masificadas.
Pero si los sindicatos
plantean esta huelga como la culminación
de un año de movilizaciones,
la comunidad educativa
debe tomarla como el inicio de un
nuevo curso de protestas, un curso
donde los docentes den por superada
su relación con los agentes
sociales más contemporizadores y
posibilistas, y tomen las riendas
de las protestas.

Sabemos que los sindicatos
mayoritarios no son partidarios
de formas de presión audaces
y comprometedoras como la
huelga. Si por ellos fuera continuarían
el festival reivindicativo
de encierros en centros, lanzando
globos verdes al cielo, realizando
merendolas colectivas, registros
masivos en los juzgados, etc., gestos,
en definitiva, simbólicos, disuasorios,
para mantener distraídos
a quienes denuncian que no
se conseguirá nada sin una movilización
efectiva y radical.

Por ello, desde Soy Pública
consideramos que el ataque a la
educación pública estatal que
consuma el Real Decreto-Ley
14/2012 merece una respuesta
proporcional por parte de la comunidad
educativa. Si el septiembre
pasado en Madrid el
profesorado proclamaba “el curso
no comienza”, ahora debería
decir “el curso no termina”. El
próximo curso, publicadas las
instrucciones en verano y ejecutada
la destrucción de la educación
pública, será demasiado tarde.
¡Huelga sectorial indefinida
estatal ya!

Tags relacionados: Esperanza Aguirre Educación
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