ANÁLISIS: LA POSIBILIDAD DE UNA FORMA EMERGENTE DE PROTESTA MOVIDA POR PRECARIOS Y PRECARIAS
Y después de la huelga ¿qué?

Quienes han elaborado este artículo lanzan la pregunta de cómo se hace visible la huelga de quienes no pararon, o no importó, que pararan.

- Sindicatos alternativos: dificultades y retos

22/10/10 · 8:00
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Texto de cualestuhuelga.net

Con la prensa de “derechas”
y la mayor parte de
los medios internacionales,
hay que reconocer
que el 29-S ha sido un paro chapucero
del que apenas se puede decir
que los grandes sindicatos hayan
“salvado los trastos” tras una convocatoria
tardía (después de aprobada
la reforma) y a la que han ido
más forzados por las circunstancias
que motu propio. Y esto a pesar
del vodevil al que asistimos en
las semanas que lo rodearon: el “así
no”, como si fuera un problema de
forma y no de contenidos
; la negociación
de los mínimos con el
Gobierno, que al fin y al cabo sancionaba
los mínimos “mínimos” para
que la huelga no fuera un total
desastre; la guerra de cifras disparada
hasta un imposible 75 %; el
aviso de “rectificación”; la mano
tendida del Gobierno...

Consecuentemente, aun si se
cree en la necesidad de la huelga y
se la apoya explícitamente, no
queda más remedio que reconocer
que los sindicatos mayoritarios “se
lo merecían”. Tres décadas de gestión
de los procesos de precarización
y de recorte de derechos, de
absoluta mediocridad, cuando no
corrupción, han llevado necesariamente
a su total aislamiento. Algo
que precisamente han explotado
las “oposiciones políticas y mediáticas”,
favoreciendo la atmósfera
anti-sindical que marcaron las
campañas contra los liberados y
los piquetes “violentos”
. En este
contexto, el aparente restablecimiento
de los sindicatos como interlocutores
legítimos es tan frágil
como la gran mayoría de las piezas
del “buenismo democrático”,
cada vez menos capaz de resistir a
los embates de la nueva derecha y
su hábil explotación de la impotencia,
en forma de resentimiento
y guerra entre pobres.

Pero más allá de la “crisis sindical”,
la huelga ha manifestado
también la profunda brecha
abierta
entre quienes todavía pueden
parar, o incluso aquellos para los
que parar es “significativo”, como
los transportes, y aquéllos para los
que detener su actividad, o bien no
es posible, o bien no supone nada.
Paradójicamente, la cínica motivación
de la reforma (reparar la dualización
del mercado laboral), es
lo que el 29-S ha manifestado de la
forma más patente. Efectivamente,
las mayorías invisibles, los parados,
los y las migrantes, los autónomos,
los temporales, las y los
ultraprecarizados, las trabajadoras
de los cuidados, las empleadas
de los servicios personales, la hostelería
o el pequeño comercio no
han participado; sencillamente
porque no podían permitírselo o
porque de nada servía en un espacio
laboral marcado por una fuerte
rotación laboral y una alta inestabilidad.

De hecho, en la huelga sólo
ha participado la vieja clase
obrera, la de siempre, la de la industria,
la construcción y los transportes,
para la que la memoria de
las décadas precedentes y la propia
capacidad de auto-organización
mantiene algo de su antigua
relevancia. Notable ausencia ha
presentado también el sector público

(administración, educación y
sanidad) caladero tradicional de
las clases medias, atacado masivamente
como segmento laboral
“protegido y privilegiado”, y que
parece haber asumido a partes
iguales el discurso de la necesidad
y el de la resignación.

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BANCO DE CREDITO. Okupación de la sede de Banesto en Barcelona. RAMÓN FORNELL

Malestar activo

A pesar de todo, la huelga parece
haber abierto un espacio positivo
de expresión. En primer lugar, el
29-S obedece a un malestar activo
y seguramente anuncia un pequeño
ciclo de conflictos laborales que
podrían llevar a nuevas convocatorias
generales o sectoriales (el calendario
europeo está plagado de
ellas). En un segundo término,

la de cómo reapropiarnos de estas
convocatorias, tan masivas como
muchas veces amorfas, rechazando
igualmente la pasividad de la
impotencia y la delegación en los
aparatos sindicales. Pero para poder
abordarla, debemos pensar la
huelga más allá de las imágenes
tradicionales, y del clásico estatuto
del trabajo obrero. De forma rotunda,
para que la huelga sea huelga
“general” se tendrá que atender a
lo que es hoy la realidad del trabajo,
a las formas nómadas, invisibles
e inestables que conforman la precariedad
de masas.

En ese sentido, el 29-S no ha sido
del todo estéril. Ocupaciones, pasacalles,
acciones, blogs o concentraciones
ciclistas son interesantes como
formas de “estar”. Y esto en la
misma medida en que, lejos de luchar
por la hegemonía o la representación
unitaria, permitieron que
ese día se convirtiese en un espacio
diverso, confluencia de distintas rebeldías,
y que incluso algunos que
tuvieron que trabajar, encontraran
su hueco en un paro que en principio
resultaba impracticable para
muchas figuras precarias.

Dicho de otro modo, es a partir
de la constatación de que la producción
metropolitana funciona
con lógicas complejas, por lo que
la huelga se presenta como un problema.
Pero también como una invitación
a todas aquellas organizaciones
sindicales y sociales dispuestas
a afrontarla. Al fin y al cabo,
de lo que se trata es de ampliar
la mirada a la heterogeneidad laboral
y subjetiva, para tratar de reanudar
las alianzas que conviertan
la huelga en una interrupción
real
y efectiva de la producción.

*Este texto ha sido escrito por Pablo Carmona, Beatriz García, Emmanuel Rodríguez y Almudena Sánchez Moya, animadores de cualestuhuelga.net.

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comentarios

5

  • |
    anónima
    |
    25/10/2010 - 12:43am
    <p class="spip">Discrepo de tu último razonamiento, no en el tema de si todavía podemos hablar de la dicotomía obrero-burgués sigue vigente o está muy diluida, si no del hecho de que la lucha de los trabajadores deba estar monopolizada por los sindicatos. Lo que caracteriza a la izquierda actual es su heterogeneidad ideológica y esto sólo puede ser representado por una gran variedad de interlocutores sociales, no sólo los sindicatos deben representar al trabajador, si no que también deben participar en la lucha los foros sociales, las asociaciones ciudadanas de todo ámbito, los intelectuales. En la heterogeneidad y también en la unión está la fortaleza, nuestro pulpo debe tener mil tentáculos porque la estaca está muy bien clavada.</p> <p class="spip">Salud.</p>
  • |
    anónima
    |
    24/10/2010 - 6:57pm
    <p class="spip">Me olvidaba:</p> <p class="spip">Cuando los comentaristas de Intereconomía se dedican a proclamar las bondades del ciberactivismo o lo obsoletas que son las huelgas, entonces es que el momento de hacer una huelga indefinida ;)</p>
  • |
    anónima
    |
    24/10/2010 - 4:44pm
    <p class="spip">¿Qué de qué? No veo que propongáis nada.</p> <p class="spip">Me parece un error dividir las energías y crear plataformas aquí y allá que realmente no tienen ninguna fuerza ni pueden negociar nada con nadie. Por ejemplo (y esto va para la Redacción): ¿por qué ponéis como pie de foto <i class="spip">"Okupación de la sede del Banco..."</i> cuando esa es una EX-sede, cuando el edificio estaba vacío en el momento de la ocupación? ¿A quién ha perjudicado esa acción? ¿Os creéis que nos iban a permitir ocupar la sede actual y en funcionamiento de cualquier banco siendo sólo 4 docenas de <i class="spip"> <i class="spip">antisistema</i> </i>? ¿Todavía seguimos con lo de <i class="spip">"qué guais y radicales somos"</i>?</p> <p class="spip">Me parece un error no adherirse a los sindicatos (los o el de verdad -prefiero la CNT, pero ni siquiera voy a entrar en ese debate-, no las <i class="spip">gestorías laborales mayoritarias</i>) existentes, que tienen larga experiencia en acciones directas, movilizaciones y luchas.</p> <p class="spip">¿Qué ha sido del movimiento antimilitarista? ¿Qué ha sido del movimiento okupa? ¿Qué ha sido, incluso, del movimiento feminista? Todos han acabado diluidos o asimilados (o están en proceso de) por políticas gubernamentales o partidos políticos que los han absorbido.</p> <p class="spip">Un ejemplo: una Plataforma Nunca Máis en una ciudad gallega determinada. Al portavoz de aquella plataforma, que comenzó siendo asamblearia, lo incorporaron a las listas de un partido político para las elecciones municipales. ¿Resultado? La plataforma, a pesar de su intención de continuar, después de meses (¿un año?) de movilizaciones y actos, desapareció.</p> <p class="spip">Ninguna organización va a colmar todas nuestras aspiraciones personales, con ningún colectivo vamos a <i class="spip">comulgar</i> en todos y cada uno de sus objetivos pero sí en el fin final.</p> <p class="spip">Dejémonos de <i class="spip">acciones guais</i> y unámonos a un sindicato <i class="spip">de verdad</i> (sin subvenciones ni liberados). Mientras sigamos en este sistema económico, seguimos siendo <i class="spip">clase obrera</i> y l@s obrer@s nos organizamos en sindicatos. Eso es lo único que puede hacer daño.</p> <p class="spip">Gracias. Salud.</p>
  • |
    anónima
    |
    24/10/2010 - 11:37am
    Al calor de la convocatoria de Huelga en algunos lugares hemos creado Plataformas de Apoyo a la Huelga General. Después del 29S, algunas de ellas, al menos la de mi zona (Sierra de Madrid) ha decidido continuar (con otro nombre y otras perspectivas). En estas plataformas confluyen la izquierda política, la izquierda social y la izquierda sindical. Apostar por mantener y reforzar estas instancias creo que es positivo.
  • |
    anónima
    |
    23/10/2010 - 9:16pm
    <p class="spip">Creo que en más de un aspecto nos podríamos inspirar en lo que está pasando en Francia. No os creéis que estas manis multimillonarias, un día sí y otro también, estén regidas por los sindicatos.</p> <p class="spip">Verdad es que los sindicatos, incluso los institucionalizados, están mucho más inmersos en el movimiento. Pero lo muy importante es el movimiento de ciudadanos que se echan a la calle para defender sus derechos. Si lográramos movimientos de estos en España -que no sean convocados por la Iglesia o el PP!- algo habremos ganado. Habremos significado que existimos, pur y simplemente, y que ya basta con quitarnos, uno tras otro, nuestros derechos.</p> <p class="spip">Cito de la prensa francesa: Este movimiento es una especie de guerrilla social, duradera y pacífica...</p>
  • BANCO DE CREDITO. Okupación de la sede de Banesto en Barcelona. RAMÓN FORNELL
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