Viejos sostienen jóvenes

Frente a la pérdida de poder adquisitivo y la grave situación socioeconómica, las personas mayores sostienen a las familias en el Estado Español. Según un estudio de 2012, el 40% de las personas de más de setenta años mantiene, por lo menos, a un familiar más joven.

, Estudiantes de 4º Psicología en la Universidad de Sevilla
04/03/13 · 9:15

Texto de: A. Armengou, A. Barrantes, F. Bosch., M. García. y S. M. Gordillo, estudiantes de 4º Psicología en la Universidad de Sevilla

Los viejos, aquellos hijos de la Guerra Civil y de la posguerra, siempre pensaron que vivirían una cómoda vejez gracias al Estado de Bienestar logrado durante la democracia. Sin embargo, el paso del tiempo les ha dado una desagradable sorpresa, trasladándoles a la peor crisis económica de la historia del Estado.Texto 

Actualmente, nuestro país sufre una tasa de paro de 5.965.400 personas, es decir, un 26% de la población activa, según la última Encuesta de Población Activa (EPA) del Instituto Nacional de Estadística (INE). Por otro lado, la tasa de paro juvenil alcanzó en enero el 57.6%, cifra récord sólo similar a la de Grecia en nuestro entorno socioeconómico más cercano. Además, ya hay más de 1.800.000 hogares con todos sus miembros en paro.

Debido a esta difícil situación y a la importancia de las redes familiares, las personas viejas se han visto obligadas a hacerse responsables de los gastos de su familia, algo agravado, además, por la no actualización de las pensiones de acuerdo a la subida del IPC para 2013.

En estos tiempos oscuros podemos considerar héroes a nuestros mayores, que viven con una ínfima pensión, sosteniendo aquello por lo que tanto lucharon para sacar adelante: su familia. En 2012, una encuesta realizada por el grupo Simple Lógica  revelaba que el 40% de los ancianos españoles mantiene por lo menos a un familiar más joven.

Pero pese a esta heroicidad, la realidad no es de color de rosa. Las altas cifras de paro y el descenso del poder adquisitivo y los recortes de derechos sociales también están provocando la retirada de las personas mayores de las residencias geriátricas por parte de las familias, tanto para ahorrar ese gasto, como para aprovechar su pensión. Esto ha derivado en situaciones de gran estrés, que en los casos más graves ha dado lugar a conflictos intergeneracionales y a situaciones de maltrato físico y psicológico, al percibirse al anciano como una carga para la familia.

Vulnerabilidades, afectos y abusos

Debido a la edad, a las muchas veces limitada formación educativa, al desconocimiento tecnológico (donde el salto generacional se exacerba), a la fragilidad sensorial, cognitiva y motora, a un arraigado concepto de familia… Las personas mayores del siglo XXI son un colectivo extremadamente vulnerable en el Estado Español.

El concepto de vulnerabilidad tiene un significado específico en este contexto y se plasma en múltiples abusos sociales y personales. Prueba de ello son el fraude de las preferentes vendidas a personas mayores por bancos como Bankia o Caixa Galicia, la oleada de estafas a viejos por el contador del gas, o el fraude electoral que se produjo en las últimas elecciones gallegas llevando a ancianos con alzheimer a votar con la papeleta del PP ya introducida en el sobre.

Pero todos somos vulnerables y a nadie le gusta el paternalismo. Nuestros héroes no llevan capa, sino bastón: hoy son capaces de mantener a sus familias y son un ejemplo de solidaridad. Como dijo José Martí, “si hay algo que ennoblezca a la juventud, es el miramiento y el respeto a los ancianos”.

Estudios recientes sobre vejez y pensiones en el Estado español realizados desde el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

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