YOLANDA FERNÁNDEZ, PORTAVOZ DE LA AA VV DEL CABILDO DE ARRIBA (SANTANDER)
”Los vecinos pensamos que las cosas no se caen por casualidad”

El 8 de diciembre, el derrumbe de un edificio de viviendas
en el barrio del Cabildo de Arriba acababa
con la vida de tres personas. Este siniestro ha supuesto
el último episodio en la degradación de este
céntrico barrio de Santander, donde desde 2004
se repiten numerosos derrumbes y ruinas de edificios,
y donde a la dejadez del Ayuntamiento se
unen los intereses inmobiliarios.

10/01/08 · 0:00
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SANTANDER. Vista del
solar, tras el derrumbe de
la casa que acabó con
tres personas / Olmo Calvo

Situado frente al propio edificio del
Ayuntamiento, el Cabildo de Arriba
es una de las áreas más deprimidas
y degradadas de la ciudad, pero
también una de las pocas zonas que
ha sobrevivido como casco antiguo
al incendio de 1941 y al “progresismo”
inmobiliario. Pese a todo, la
Asociación de Vecinos del Cabildo
de Arriba sigue luchando con el objetivo
de invertir esta situación, parar
la especulación y obtener las
ayudas necesarias para la recuperación
de la zona.

DIAGONAL CANTABRIA: Según
todos los indicios, el desplome del inmueble
del nº 14 de la Calle Cuesta
fue producido por las obras en un
edificio colindante ubicado en el nº
12 de la misma calle.

YOLANDA FERNÁNDEZ: Nosotros
desde el primer momento lo dijimos,
porque lo que había solicitado la empresa
presuntamente responsable
de las obras [Memecons S.L] era una
licencia de obra menor para arreglar
cubierta y fachada. Una de las personas
fallecidas, Gumersinda, perteneciente
a nuestra asociación, presentó
una denuncia ante el Ayuntamiento
varios días antes del siniestro. Por
este motivo, dos técnicos municipales
inspeccionaron el edificio y abrieron
un expediente sancionador a la
empresa responsable de las excavaciones.
Cuando lo que tenían que haber
hecho era parar la obra, desalojar
el edificio, precintarlo y, entonces,
abrir un expediente sancionador.
Los vecinos del barrio pensamos
que las cosas no se caen por casualidad.
Los vecinos tenemos derecho
a saber la verdad y conocer si ha sido
un cúmulo de irresponsabilidades o
hay algo más. Por esto, hemos decidido
presentarnos como acusación
particular en el juzgado. Por otro lado,
el Ayuntamiento se va a presentar
también como acusación contra
la empresa y los propietarios. Nosotros
lo único que sabemos del nº 12
es que hay tres propietarios, ya que
nunca han estado en contacto con la
asociación.

D.: ¿Con respecto al desalojo de la vivienda,
hubo realmente un desalojo
previo con todas las medidas legales
y de seguridad exigibles?

Y.F.: No existieron tales medidas, ya
que el Ayuntamiento no las practicó.
Cuando empiezan las excavaciones
en el nº 12, el propietario del nº 14 se
puso en contacto con la empresa para
que desalojaran el edificio. Así se
hizo y unos días antes del siniestro
los vecinos son realojados en los
apartamentos Aranzazu, haciéndose
cargo la empresa de los gastos. Sin
embargo, no todos los vecinos se realojan
y algunos de ellos permanecen
en el inmueble [el edificio no estaba
acordonado ni existía control de
seguridad alguno, porque entre otras
cosas, el Ayuntamiento tampoco estuvo
informado de dicho desalojo].

D.: ¿Cómo ha sido la relación entre
la asociación y el Ayuntamiento de
Santander?

Y. F.: Hace un par de años llamamos
‘Verdugo del Cabildo’ a Gonzalo
Piñeiro. Nosotros, de hecho, llegamos
a acusar públicamente del derribo
del Cabildo al entonces alcalde de
Santander. En esta ciudad existe un
concepto del asociacionismo que está
anticuado, que es servil, que se basa
en eso de “voy a hablar con el concejal
para ver si me pone una farola”.
Nosotros no somos así, somos gente
joven, vamos a congresos, por ejemplo,
hace unos meses estuvimos en
Lavapiés, en las jornadas por la Cohesión
Social. Por todo ello en los últimos
años hemos llevado a cabo distintas
acciones porque todo lo que se
mostraba del Cabildo eran propietarios
irresponsables, tráfico de drogas,
prostitución y basura. Primero
se hizo una colgada de sábanas en
todo el barrio y posteriormente celebramos
una manifestación en la que
queríamos hacernos visibles a la ciudad
y a las administraciones. A esa
manifestación acudió todo el barrio
y ahí se vio que somos gente normal,
aunque haya una minoría muy vulnerable
debido a la falta de políticas
sociales en la zona. De esta manera
forzamos al ayuntamiento para que
solicitara la declaración de Área de
Rehabilitación Integral (ARI) para la
zona.

D.: ¿Cuándo se formaliza la declaración
de ARI?

Y.F.: En diciembre de 2006 se declara
ARI a la zona del cabildo, la primera
que se hace en Cantabria. El
ARI es un instrumento fundamental
que sirve de freno o dificulta lo que
se pretendía hacer con este barrio.
Para nosotros el ARI es realmente la
primera medida real de apoyo a la
recuperación del Cabildo y también
la primera inyección de dinero. Y en
esa situación llegan las elecciones y
es elegido un nuevo alcalde, Iñigo de
la Serna, con el cual hemos experimentado
un cambio radical en comparación
con Piñeiro. Por lo menos
ahora nos reunimos y hemos empezado
a trabajar en la mejora del barrio,
aunque desgraciadamente las
medidas prácticas se han hecho verdaderamente
visibles como consecuencia
de la tragedia del 8 de diciembre.
Nosotros decíamos siempre:
“aquí hasta que no haya muertos
no se va a hacer nada”. Y, aunque
se estaba trabajando, se ha acelerado
muchísimo el proceso, que tampoco
es del todo bueno.

D.: ¿Cuál ha sido la actitud de los propietarios?

Y.F.: Nosotros decimos que los propietarios
somos los primeros responsables
en el mantenimiento y conservación
de nuestras viviendas. Pero
ojo, por ejemplo, aquí hay un edificio
donde hay diez propiedades, donde
viven cuatro o cinco vecinos y donde
los otros propietarios no quieren gastar
un duro a la espera de que pegue
el petardazo y hacer dinero. Hay que
distinguir entre propietarios y vecinos.
Aunque, claro está, muchos vecinos
son también propietarios, como
también hay inquilinos, okupas...
Por ejemplo, aquí hay un propietario
que ha adquirido más de 100 viviendas,
aunque ahora tenga más solares
que viviendas. Nosotros tenemos
que separarlo mucho. En enero de
2007, la declaración de ARI tuvo una
gran repercusión y subió mucho el
precio de los pisos. Así, pisos valorados
en 4, 5 u 8 millones pasaron a valorarse
en 16, 20 o 25 millones de pesetas.
Esto tuvo como consecuencia
que Antonio Piñal, representante legal
de Anjoca, dijera que abandonaba,
que se rendía, aunque siguiera
repartiendo tarjetas para la compra
de viviendas [Anjoca S.A. es una empresa
gallega dedicada a la promoción
y a la construcción inmobiliaria.
Su filial en Cantabria ha adquirido
numerosas propiedades en El
Cabildo]. Es posible que el barrio necesite
una inyección de dinero e inversión
pero no indiscriminadamente
y de gente sin escrúpulos.

D.: ¿Cuáles son las soluciones en opinión
de la asociación?

Y.F.: Uno de los problemas que hemos
observado es que los propietarios,
sean grandes o pequeños, no
tienen obligación de registrar sus viviendas
e inmuebles [aunque tampoco
es posible un verdadero control
en el caso de las propiedades registradas].
Debería haber una reforma
de la ley, porque así se controlaría la
especulación. Por ejemplo, hay edificios
o pisos de los que no sabemos
quiénes son sus propietarios y cuando
hay ruina o hay que rehabilitarlos
no se les puede encontrar. En este
sentido, las inspecciones tienen que
hacerse abriendo todas las viviendas
para que realmente se estudien las
patologías del edificio. También es
necesario aumentar los porcentajes
de las ayudas públicas para rehabilitación
de viviendas. Pero, sobre todo,
para frenar la especulación es urgente
la aprobación del PERI (Plan
Especial de Rehabilitación Integral),
para poder delimitar los espacios públicos.
Y, por supuesto, es prioritaria
una verdadera actuación en materia
social.

¿A DÓNDE FUE EL DINERO DEL PLAN URBAN?
_ La Unión Europea en los
años '90, mediante el Plan
Urban, aportó a las arcas
municipales más de 1.600
millones de pesetas para la
recuperación de varias
barriadas de Santander: el
Cabildo de Arriba y el Barrio
Pesquero. Teóricamente, una
parte importante de ese
dinero iba destinado a la
rehabilitación urbanística y a
programas sociales para la
zona del Cabildo. De hecho,
eran partidas finalistas, lo
que les obligaba legalmente
a hacerlo. Sin embargo, los
vecinos del barrio no saben
en qué se gastó dicho dinero.
En realidad, las únicas
'inversiones' dignas de mención
fueron la construcción
del Parque del Agua y el
Centro Cívico, recursos que,
por otro lado, apenas han
sido utilizados por los vecinos
del barrio. Los representantes
de la Asociación del
Cabildo recuerdan que lo
primero que reclamaron los
vecinos en aquella época
fue la intervención de trabajadores
sociales y educadores
de calle para solucionar
tanto los problemas de drogas
como otros graves problemas
sociales del barrio.
Pero, a pesar de dicha
reclamación, las medidas
sociales y económicas previstas
por el Plan Urban
para revitalizar el barrio,
han primado por su ausencia.
La administración municipal
ha fomentado un
absurdo modelo lúdicopaisajístico,
actuando con
una política negligente y
dejando totalmente de lado
la calidad de vida del
barrio, es decir, los aspectos
sociales o económicos.

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