URBANISMO: LA ESPECULACIÓN Y EL CRECIMIENTO DESMEDIDO AMENAZAN LA HUERTA VALENCIANA
Valencia: la autoextinción de un patrimonio natural y cultural

“Tal y como la conocemos, a l’Horta no
le quedan más de diez años”, afirma el
portavoz del colectivo Per l’Horta,
Antonio Montiel. Para los afectados, la
expansión urbana sin límites de la ciudad
significa ir contra la historia y contra
el futuro. Mientras las tendencias en
la UE apuntan a la protección de las
huertas periurbanas, Valencia está a
punto de perder su cinturón verde por
las actuaciones del PP que, sin embargo,
no deja de obtener la mayoría absoluta.

21/06/07 · 0:00
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Rita Barberá

El pasado 27 de mayo Rita Barberá,
candidata del PP, ganó por quinta
vez consecutiva la alcaldía de la ciudad
de Valencia. Siguiendo las políticas
urbanísticas de los últimos 16
años, basadas en la expansión urbana
indiscriminada y en la realización
de grandes proyectos (ampliación
del puerto, la Ciudad de las
Ciencias y las Artes, Copa América...),
no parece que l’Horta de
Valencia vaya a cambiar su suerte.

Este espacio que desde hace siglos
ha representado un cinturón verde
para la capital de la región se ha visto
atrozmente reducido en las últimas
décadas (desde 1960 ha desaparecido
cerca del 50%). El valor
de l’Horta no se limita a su suelo altamente
fértil por haber sido labrado
durante siglos. Este espacio agrícola
es un signo de identidad para
la población valenciana: en él se alberga
un paisaje muy característico
(sólo se encuentra en cinco lugares
más de toda Europa) y una cultura
y una arquitectura singulares fruto
de la evolución histórica de varios
siglos y diversos pobladores. Además,
su potencial podría representar
una alternativa socioeconómica
hacia un sistema mucho más sostenible
de abastecimiento alimentario
para la población de Valencia. Posibilidad
que, según las encuestas
realizadas por el departamento de
Sociología de la Universitat de València,
es muy valorada por la ciudadanía.

Pero la realidad de l’Horta
es que existe un oligopolio de propiedad
de unas tierras que en muchos
casos no hay intención de cultivar
(su compra es por mero interés
especulativo), mezclado con
agricultores que tienen certificado
de comercialización y no pueden
cubrir la demanda y con campos de
cultivos poco rentables dentro del
mercado global. Según afirma Antonio
Montiel, este contexto “causa
una pérdida de motivación, una baja
valoración del entorno y una baja
autoestima en la gente que vive y
trabaja l’Horta. Estamos dilapidando
un capital natural que muchos
llorarán cuando ya no tengamos”.

Informes negativos

Ante las múltiples alegaciones de la
población y de varios colectivos sobre
la destrucción del entorno en el
País Valencià, la Comisión de Peticiones
del Parlamento Europeo hizo,
el pasado marzo, su tercera visita
a la región (las anteriores fueron
en 2003 y en 2005). En sus informes,
menos sutiles que los anteriores
por la indignación del caso omiso
que han hecho las autoridades
valencianas a sus consejos, dicen literalmente:
“Los residentes ven a
menudo cómo la población de sus
pueblos se multiplica fuera de toda
proporción por la ambición de alcaldes
atraídos por los cantos de sirena
de los constructores”, acusando
a algunos ayuntamientos de actuar
con “avaricia o codicia” en el
tema urbanístico. Estos informes
no son legalmente vinculantes, pero
han provocado, en cierta forma,
que el Gobierno de la Generalitat
Valenciana esté en el punto de mira
de la opinión pública, mientras que
éste los usa como reproche infantil
acusando a Madrid y Bruselas de
“conspiración contra la Comunidad
Valenciana”.

Resistencias

Mientras, la ciudadanía no ha cesado
de luchar por la supervivencia
de su entorno. Muchas alegaciones
se han dirigido también, hacia la
Generalitat Valenciana y hacia varios
ayuntamientos. Se han celebrado
multitud de charlas, seminarios y
jornadas para debatir la problemática.
No han faltado conciertos, bicicletadas,
excursiones por la comarca
y manifestaciones y acciones
directas. En 2005 empezó a circular
por todo el Estado el documental de
Tornallom sobre el conflicto de La
Punta, en l’Horta, a causa del proyecto
de ampliación del puerto, la
ZAL (Zona de Actividades
Logísticas). También desde hace
seis años se celebra la Universitat
d’Estiu, que esta vez tendrá lugar
del 16 al 20 de julio en Torrent (perlhorta.

org). Pero además de estas luchas,
como dice Montiel, “realmente
lo que falta es una reforma de los
procesos urbanísticos, hay que incorporar
mecanismos de participación
ciudadana efectiva”. Una prueba
clara de esta necesidad es la elaboración
de la ‘Ley reguladora del
proceso de ordenación y protección
de l’Horta de València como espacio
natural protegido tramitada por
la Iniciativa legislativa Popular
(ILP) en 2001. Para que se debatiera
en les Corts Valencianes eran necesarias
50.000 firmas. Se reunieron
más de 117.000. Pero no fue
aprobada. De hecho, no hay ninguna
ley que obligue al Parlament a
pronunciarse sobre las propuestas
ciudadanas. Como afirma Montiel,
un claro “monopolio de los procesos
democráticos en los partidos
políticos”, y en el caso de Valencia
este monopolio está, básicamente,
en manos del PP.

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