LUCHAS CONTRA LA ESPECULACIÓN// LAS SENTADAS MUESTRAN LA FUERZA DE INTERNET COMO HERRAMIENTA DE MOVILIZACIÓN S
V de Vivienda, R de Redes

La octava escalada consecutiva del precio de la vivienda
se registraba el 29 de mayo. El Euribor volvía a subir.
Un nuevo revés para los poseedores de una hipoteca,
obligados ahora a pagar 936 euros más al año.
No es algo nuevo. Pero la ciudadanía ya ha comenzado
a mostrarse indignada. En protesta, miles de jóvenes
se han echado a las calles. El 4 de junio, centenares
de manifestantes volvieron a salir a las plazas de
varias ciudades del Estado. Se trata del cuarto domingo
de ‘sentadas’, lo que consolida un movimiento
enormemente heterogéneo, surgido por Internet y cuya
originalidad ha sorprendido en el paisaje político.

24/06/06 · 1:42
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LA PRIMERA. Imagen tomada en Madrid durante la sentada del 14 de mayo,
hasta ahora la más numerosa en esta ciudad./José Alfonso

El correo electrónico circula por la
Red a mediados de abril. Un mensaje
breve, directo, con un punto de
orgullo herido: “En Francia, los jóvenes
protestan por los contratos basura.
Muchas voces han sido las que se
han quejado de que en este país no
hacían nada. ¿Se lo vamos a demostrar?”.
Al margen de cualquier organización
o partido político, el mail fija
una fecha y un lugar: sentada el 14
de mayo “en las plazas más representativas
de cada ciudad”. Y “para
ver que la Red sirve para convocatorias
mucho más útiles que las del botellón”,
el autor llama a una causa:
hay que exigir una vivienda digna.
Semanas más tarde llega el 14 de
mayo. El éxito de la convocatoria sorprende
a los propios participantes.
Más de 5.000 personas se concentran
en la Puerta del Sol de Madrid.
En Barcelona, la plaza de Catalunya
reúne a un millar de manifestantes.
Alrededor de 300 jóvenes participan
en Zaragoza. El seguimiento también
es amplio en Andalucía: 200
manifestantes en Sevilla, otros 200
en Córdoba; en Granada 200 más...
Así hasta 60 ciudades.

De una parte a otra del Estado se
repiten lemas similares. “Queremos
un pisito, como el del principito”;
“Manos arriba, esto es un contrato”.
O bien: “Estamos cabreados, queremos
un tejado”. Los cánticos reflejan
el clima de la protesta, donde predomina
un ambiente festivo, juvenil y,
sobre todo, heterogéneo. Acuden
desde adolescentes a matrimonios
que superan la treintena. Entre ellos,
muchos que rara vez se acercan a las
manifestaciones. Pero esta vez tienen
ganas de más. Con el éxito de la
primera sentada algunos piden una
segunda. Y la Red vuelve a ponerse
en marcha. Webs, blogs, foros y
mensajes SMS replican la cita.

No obstante, Internet no genera
por sí mismo el movimiento. Algunos
correos pueden encender la chispa,
pero el malestar viene de lejos. Desde
1987, el precio de la vivienda ha subido
14 veces más que los salarios. Hoy
día, una hipoteca absorbe el 90% del
sueldo medio de un joven. A eso se
suma la negligencia de las instituciones
para proteger los derechos.
“Todos los españoles tienen derecho
a disfrutar de una vivienda digna. Los
poderes públicos promoverán las
condiciones (...) para impedir la especulación”,
establece la Constitución
en un artículo, el 47, que entre
los hipotecados despierta indignación
y, a veces, carcajadas.

La burbuja de la especulación

La especulación no obedece a leyes
abstractas. El Instituto Nacional de
Estadística cifra en más de tres millones
el número de casas vacías, adquiridas
en su mayor parte para especular
con su precio. Tan sólo en el
área metropolitana de Barcelona hay
más de 300.000 viviendas en esta situación.
Y en la Comunidad de Madrid,
estas casas son el 12% del total.
Ante esta situación, no es de extrañar
que al domingo siguiente sea
en Madrid y Barcelona donde se viva
con más fuerza la segunda sentada.
En Barcelona crece la asistencia.

En Madrid, sin embargo, se
desinfla. Además, allí la policía carga
con inusual dureza y se producen
nueve detenciones. Asoma a
partir de entonces una duda ¿Cómo
afecta a los manifestantes participar
en recorridos no legalizados?
Fernando Gómez, abogado, explica
que participar en estas sentadas
no supone un delito, y desvincula que
los ataques policiales se justifiquen
por ese motivo. “Más que nada, lo
que trataron es de cortar esto lo antes
posible”, señala. “Eran ya dos veces,
no querían que esto fuese a más”
Aún así, fue a más. El domingo siguiente se vivía la tercera sentada. Y
un domingo después, el pasado 4 de
junio, la cuarta. En este tiempo, ante
el temor a ser absorbidos por algún
partido o sindicato, el movimiento se
ha dado una seña de identidad. V de
Vivienda, así lo han bautizado.

Más allá del nombre, en el movimiento
cuesta llevar a cabo y exigir
actuaciones más concretas. Basta
asomarse a sus foros en Internet. Las
propuestas oscilan entre quienes se
dan por satisfechos al ver que el
Gobierno promete ayudas para los
jóvenes y quienes ven la solución en
okupar una por una las casas vacías.
A todo ello se añade un dilema que
marcará el futuro del movimiento:
¿Buscar apoyo en alguna organización
que se responsabilice o mantenerse
al margen de grupos políticos?
El debate se vive con tensión. En
algunas manifestaciones, por ejemplo,
miembros del sindicato de estudiantes
han sido abucheados por intentar
ser los primeros en ponerse al
frente de la plataforma por la vivienda.
Para muchos, la fuerza del movimiento
consiste precisamente en lo
que otros ven como su debilidad.

A juicio de Ana, miembro del colectivo
de arquitectos de Areaciega,
“lo más interesante ha sido la capacidad
de la ciudadanía de convocarse
por sí sola y de reivindicar el espacio
público como espacio político”. A ella
no le sorprende la falta de concreción.
“Si hay visiones muy distintas
es porque este es un problema con
muchas dimensiones. No es igual para
un joven que para un matrimonio.
Además no existe un solo causante.
De la especulación son culpables
muchas veces ciudadanos de a pie.
La solución sería que se produjese
un click colectivo”, asegura, pero no
sabe cómo. Entre los manifestantes,
tampoco nadie tiene la clave. Aún
así, volverán a intentarlo. La cita, de
nuevo, el próximo domingo.

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