SOBRE LA CONSTRUCCIÓN DE LA URBANIZACIÓN DE ALDENUEVA DEL MONTE
El urbanismo salvaje de la Junta de Castilla y León

Ecologistas y vecinos manifiestan su oposición a la macrourbanización y la apuesta por la especulación de la Junta de Castilla y León.

Texto de Ecologistas en Acción Segovia y Asociación de Vecinos de Aldeanueva del Monte

, Segovia
16/06/11 · 8:00
Edición impresa
Manifestación en Riaza el 14 de mayo contra la construcción de 800 chalés y un campo de golf. / Foto: Asociación de Vecinos Aldeanueva del Monte.

La ocurrencia del Ayuntamiento
 de Riaza de pretender
 autorizar a dos terratenientes
una promoción
 en la pedanía de Aldeanueva
 del Monte, de 776 viviendas con
su campo de golf de 18 hoyos, nos
hace retroceder a un tiempo anterior
en el que los pelotazos urbanísticos
 se imponían dentro de un
modelo de desarrollo que la crisis
 económica
, energética, social y
 ambiental y los tribunales de Justicia
 se están ocupando de arrinconar
 como modelos fracasados
 del urbanismo especulativo.

La Estrategia Territorial Europea
y la Ley de Suelo de 2007 han
 reconocido los graves inconvenientes
de la urbanización dispersa y
desordenada: fuerte impacto ambiental,
 segregación social e ineficiencia
 económica por los elevados
costes energéticos, de construcción
y de mantenimiento de infraestructuras
y de prestación de servicios
 públicos
. Por eso niegan lo que el
 alcalde de Riaza propone: la urbanización
 dispersa frente a la ciudad
compacta, el crecimiento difuso
frente a la regeneración de los
 pueblos y de las ciudades existentes,
el derroche del agua y del suelo
frente a su economía, olvidando
 que el suelo es un recurso natural,
 escaso y no renovable.

En el caso de Aldeanueva del Monte, llama la atención el excesivo celo de la Consejería de Fomento, que impidió en 2009 la reclasificación a rústico de las 170 hectáreas de suelo declarado urbanizable  en 1993, protegiendo un modelo de urbanismo depredador del medio ambiente que ha caracterizado a la Junta de Castilla y León (PP) durante sus 24 años de Gobierno. Valgan como muestra, en Segovia, la condescendencia culpable con el cáncer urbanístico de Los Ángeles de San Rafael; Pinar Jardín, en Marugán, o Monte Los Cortos, en Duruelo todas ellas con un denominador común: la ocupación de las mejores  zonas de bosque mediterráneo natural, encinares, pinares y sabinares de la provincia.

La Consejería de Fomento no sólo  ha utilizado artimañas propias de un trilero para boicotear la legítima clasificación de suelo rústico de Aldeanueva en 2006 por el Ayuntamiento, fabricando argumentos en abierta contradicción con tres informes: los de su propia asesoría jurídica, los de la jurista de la Comisión Territorial de Urbanismo de Segovia y los del secretario municipal, que no apreciaron tacha alguna de ilegalidad, sino que ha ejercido una competencia, la de resolver recursos contra los planes de urbanismo, que sólo corresponde a los tribunales de Justicia, según una jurisprudencia consolidada anterior a la resolución de la Consejería. Por ello, desde Ecologistas en Acción de Segovia y la Asociación de Vecinos de Aldeanueva del Monte hemos solicitado la revisión de oficio de la  Orden de 2009 que remata el suelo  rústico y consolida el urbanizable.

Impacto social y ambiental

El entorno de Aldeanueva del Monte mantiene desde hace siglos una armonía entre un rico ecosistema natural y una explotación agropecuaria del territorio en simbiosis perfecta. La urbanización provocaría fuertes impactos sociales y ambientales, pues Aldeanueva se encuentra envuelta por una gran masa de pinar, encinar y robledal,
aportando sus cultivos de secano, los cursos de agua, las cárcavas y los relieves fuertes notas de diversidad en el paisaje, en su fauna y en su flora. El peligro de incendios, la fragilidad de los suelos, el daño a la biodiversidad y la falta de recursos hídricos constituyen, junto con la pérdida del paisaje, los impactos más potentes de este proyecto.

El cáncer urbanístico de Los Ángeles de San Rafael; Pinar Jardín, en Marugán, o Monte Los Cortos, en DurueloLas alcaldesas y alcaldes de nuestros
pueblos vienen siendo proclives
a recibir la visita de espabilados
inversores madrileños y extranjeros,
los ‘mercados’, que ofrecen un
mar de desarrollo insostenible, como
 aquel proyecto de un fondo de
 inversión que pretendía crear una
 universidad americana y construir
una ciudad para 10.000 estudiantes
 en un pueblo, Valdeprados, de cien
habitantes. Más tarde se propuso el
mismo proyecto en otros pueblos
 de la Sierra de la Mujer Muerta, sin
éxito. Ofrecen chollos y bicocas que
 después se convierten en migajas
y
poco a poco en graves problemas
ambientales y sociales para el municipio
receptor.

Que Riaza, centro comarcal de
2.500 habitantes, se deje tentar,
aunque su alcalde esté vinculado a
 la construcción, nos parece incomprensible
en la época del pico del
petróleo, de la vivienda
 embargada
y de la revuelta social contra los políticos
aprovechados.

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